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El tránsito al Comunismo

Teoría de la revolución socialista

La revolución socialista es una regularidad del transito de la sociedad capitalista a la sociedad socialista, como primera etapa en la construcción de la sociedad comunista. Es la toma del poder político por parte del proletariado y las masas trabajadoras, mediante el cual se destruye la dominación del Estado burgués y se transforma su estructura de dominación; y se sustituye por un Estado democrático con la amplia participación de las masas populares. Se sustituye la democracia representativa por la democracia participativa; se incorporan a la gestión del Estado a las masas a través de variadas formas en una situación social en que las masas populares mayoritarias, se enfrentan a una minoría aún económicamente poderosa; es el Estado de la dictadura del proletariado mayoritario, sobre la burguesía que ha perdido parte de su poder.

". . . Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista — prosigue Marx — media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, y el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado".
Esta conclusión de Marx se basa en el análisis del papel que el proletariado desempeña en la sociedad capitalista actual, en los datos sobre el desarrollo de esta sociedad y en el carácter irreconciliable de los intereses antagónicos del proletariado y de la burguesía.
Antes, la cuestión planteábase así: para conseguir su liberación, el proletariado debe derrocar a la burguesía, conquistar el Poder político e instaurar su dictadura revolucionaria.
Ahora, la cuestión se plantea de un modo algo distinto: la transición de la sociedad capitalista, que se desenvuelve hacia el comunismo, a la sociedad comunista, es imposible sin un "período político de transición", y el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.
Ahora bien, ¿cuál es la actitud de esta dictadura hacia la democracia?
Veíamos que el "Manifiesto Comunista" coloca sencillamente, a la par el uno del otro, dos conceptos: el de la "transformación del proletariado en clase dominante" y el de "la conquista de la democracia". Sobre la base de todo lo arriba expuesto, se puede determinar con más precisión cómo se transforma la democracia en la transición del capitalismo al comunismo.
En la sociedad capitalista, bajo las condiciones del desarrollo más favorable de esta sociedad, tenemos en la República democrática un democratismo más o menos completo. Pero este democratismo se halla siempre comprimido dentro de los estrechos marcos de la explotación capitalista y es siempre, en esencia, por esta razón, un democratismo para la minoría, sólo para las clases poseedoras, sólo para los ricos. La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas. En virtud de las condiciones de la explotación capitalista, los esclavos asalariados modernos viven tan agobiados por la penuria y la miseria, que "no están para democracias", "no están para política", y en el curso corriente y pacífico de los acontecimientos, la mayoría de la población queda al margen de toda participación en la vida político-social."  Lenin: El Estado y la revolución

Es un proceso inevitable por que emana del propio desarrollo de las condiciones objetivas que el sistema de producción capitalista genera. El desarrollo de la productividad bajo la forma de la propiedad privada de los medios de producción y apropiación, lleva a la concentración y centralización del capital y la concentración y centralización de la producción (independientemente de la descentralización de los procesos productivos), por una parte; y por otra, el interés de la ganancia individual del capitalista, conduce a la anarquía en la producción, por cuanto su afán de mayor ganancia lo lleva a invertir en los nichos de mercado más rentables, concentrándose capitales en sectores por períodos y abandonando sectores productivos necesarios para el desarrollo de la sociedad. Mientras se concentra el capital, se socializan los sistemas productivos, se profundizan las divisiones sociales del trabajo, incrementando la productividad del trabajo y con ello la producción de mercancías a gran escala; paralelamente, se priva a las grandes masas de la posibilidad de consumir esas mismas mercancías, porque en un sistema de "libre competencia", la forma para el promedio de los capitalistas, de competir con las ventajas temporales derivadas de la aplicación de la ciencia o la técnica, u otras ajenas al propio sistema productivo, es el ahorro en capital variable o lo que es lo mismo, en salarios; por la vía de disminución del mismo o por la vía de economizar procesos y disminuir fuentes de trabajo, enviando constantemente a una parte de la población al paro forzoso.

De esa forma se expresa  prácticamente la contradicción fundamental del capitalismo, "entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación" y es la fuente de la agudización de la lucha de clases.

La contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, se manifiestan además en las crisis cíclicas de producción, que llevan al desempleo, a la destrucción de la producción y parte de la industria, a la imposibilidad del empleo de las capacidades científicas y técnicas; a la oposición entre los intereses nacionales y transnacionales, a la oposición entre los intereses productivos dentro de la misma nación, etc.

"El desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo se revela en dos aspectos: en primer lugar, en la magnitud de las fuerzas productivas ya producidas, en el volumen de valor y la masa de las condiciones de producción bajo las cuales tiene lugar la nueva producción, y la magnitud absoluta del capital productivo ya acumulado; en segundo lugar, en la relativa exigüidad de la parte de capital desembolsada en el salario con relación al capital global, es decir en la relativa exigüidad del trabajo vivo que se requiere para la reproducción y valorización de un capital dado, para la producción en masa. Esto supone al mismo tiempo una concentración del capital.
Con referencia a la fuerza de trabajo empleada, el desarrollo de la fuerza productiva vuelve a manifestarse en dos aspectos: primero, en el aumento del plustrabajo, es decir en la abreviación del tiempo de trabajo necesario que se requiere para la reproducción de la fuerza de trabajo. Segundo, en la disminución de la cantidad de fuerza de trabajo (número de obreros) que se emplea, en general, para poner en movimiento un capital dado" C. Marx: El Capital Libro 3 Cap. XV

En las condiciones del imperialismo, el desarrollo de las contradicciones y crisis es constante, sin embargo entre avances y retrocesos, se continúan desarrollando las fuerzas productivas y de cada crisis, surgen mejores formas de producción que incrementan y aceleran la próxima crisis.

 

El sistema económico y social capitalista, no surge de la nada o es "invención" de alguien; es el producto del desarrollo histórico y social determinado por las condiciones objetivas en las cuales se ha desarrollado la humanidad. Es un momento en la línea de tiempo de la sociedad humana. Por ello, su surgimiento y posterior desarrollo está signado por las condiciones de la formación económica y social que le precede y de la cual surge, el feudalismo. Durante el cual se desarrolló el sistema colonial y se constituyeron muchas de las naciones existentes hoy; las fronteras, las relaciones hegemónicas y de poder, la acumulación originaria del capital, etc.

De modo que el capitalismo constituye un sistema complejo de relaciones políticas, jurídicas, ideológicas, militares, sociales, etc.; sometidas a un sistema de producción fundado en la propiedad privada sobre los medios de producción y que tiene como fin la valorización del capital o en lo que se conoce como ganancia (usando el término burgués); donde se expresan los rasgos esenciales del sistema en todos los lugares pertenecientes al sistema; pero condicionados por las distintas realidades económicas, geográficas, sociales, ideológicas, etc.

En los comienzos el capitalismo heredó del feudalismo un sistema colonial tributario que sin embargo, imponía a la metrópolis algunas obligaciones que aportaron al desarrollo cultural, científico, etc.; bajo el sistema capitalista, las colonias por decirlo de alguna manera, "absolutas" se desligaron de determinadas relaciones de tipo administrativo de las metrópolis en el proceso de independencia política y se convirtieron en repúblicas dependientes en lo económico, científico-tecnológico, etc.; a la vez que las metrópolis se liberaron de las responsabilidades "morales" de apoyar el desarrollo humano de las ex-colonias; convirtiéndose ahora en colonias "relativas" o lo que suele llamarse, neo-colonias. Naciones independientes (o al menos así lo creen), políticamente, pero dependientes en lo económico y demás elementos necesarios para el desarrollo que sus condiciones específicas no pueden generar, como la tecnología, el desarrollo industrial, científico, etc.

Así se conforma un sistema de una realidad general compuesta por múltiples realidades regionales y específicas, que conforma un sistema capitalista heterogéneo, pero único.

Las distintas realidades conllevan distintas formas de ejercicio del poder y de dominación de una clase dominante sobre distintas clases y grupos sociales dominados, quienes tienen distintos objetos principales de luchas. Mientras en un lugar del planeta, se luchaba por la jornada de trabajo o por el derecho al voto femenino; en otro lugar se planteaba el derecho a ser nación independiente en lo político; mientras en algunos países la lucha social giraba en torno a las luchas sindicales, en otros lo hacía en torno al derecho a la organización de los trabajadores o al derecho a la tierra de los campesinos, etc. Mientras en algunos países se había desarrollado una numerosa clase obrera, en otros era casi inexistente y abunda el sector campesino y el trabajo artesano u ocasional.

Por lo tanto, las luchas progresistas se desenvolvían en distintas realidades, con distintas fuerzas y tras distintos objetivos locales o inmediatos; dada la desigualdad del desarrollo económico y social de los distintos países y regiones del mundo.

En un primer análisis, se había planteado como necesario el que la humanidad alcanzara un determinado nivel de desarrollo económico y social para hacer factible el desarrollo de la transformación revolucionaria de la sociedad, lo que dada las condiciones, equivalía a pensar que el socialismo debería esperar varios siglos y talvez no sería realizable. Posteriormente se desarrolló  teóricamente la posibilidad del triunfo de la revolución en uno o más países, apoyado en el internacionalismo propio de las luchas proletarias y progresistas; lo que fue demostrado con el triunfo de la revolución socialista de octubre de 1917, en Rusia, que posteriormente, tras la segunda guerra mundial se amplió a varios países de Europa y luego Asia y finalmente en América Latina con Cuba; conformándose un bloque de países en proceso de construcción socialista, que al igual que el sistema capitalista, presentaba diferencias de expresión de acuerdo a las distintas realidades.

Así para las décadas del 50 hasta los 90, se podían identificar dentro de las fuerzas revolucionarias y progresistas, distintos "destacamentos", el más fuerte, el movimiento de los países socialistas o el llamado bloque socialista; la lucha de los trabajadores de los países capitalistas desarrollados y en desarrollo, el movimiento anticolonial e independentista y junto a ellos, grupos de etnias, de género, etc., que a la postre son movimientos antiimperialistas o anticapitalistas y que solo pueden encontrar la solución a sus demandas en las concepciones socialistas de sociedad. Las tres principales fuerzas constituían lo fundamental del movimiento comunista internacional.

Cualquiera que sea el país en que se desarrolla un movimiento revolucionario, antiimperialista, democrático, independentista o progresista en general, aporta e influye en el proceso revolucionario mundial, de allí la importancia del carácter internacionalista de la lucha por el socialismo que apoya toda acción revolucionaria o progresista en cualquier lugar por que es parte y ayuda a la lucha general por transformar la sociedad capitalista en socialista.

"...No hay fronteras en esta lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes frente a lo que ocurre en cualquier parte del mundo, una victoria de cualquier país sobre el imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos. El ejercicio del internacionalismo proletario es no solo un deber de los pueblos que luchan por asegurar un futuro mejor; además, es una necesidad insoslayable. Si el enemigo imperialista, norteamericano o cualquier otro, desarrolla su acción contra los pueblos subdesarrollados y los países socialistas, una lógica elemental determina la necesidad de la alianza de los pueblos subdesarrollados y de los países socialistas; si no hubiera ningún otro factor de unión, el enemigo común debiera constituirlo". Ernesto "Che" Guevara: Discurso pronunciado en el Segundo Seminario Económico de Solidaridad Afroasiática.(24 de febrero de 1965)

La revolución social es un concepto que define el tránsito de una formación social a otra esencialmente distinta; está determinado por el cambio cualitativo de la sociedad a diferencia de la reforma social que significa cambios de forma o modificaciones de contenido que no transforman la esencia del sistema económico-social; en suma, es el cambio esencial de una formación social. Se reconocen cuatro tipos de revoluciones en la historia de la humanidad: 1) La esclavista que marca el tránsito de la comunidad primitiva al esclavismo, primera sociedad fundada en la propiedad privada de los medos de producción, de carácter espontáneo por lo que demoró mucho tiempo; 2) La trasformación del esclavismo en feudalismo, primera revolución en que se manifiestan la lucha de clases sociales y la acción mas o menos consciente de ellas, es ese contexto se sitúan las rebeliones de esclavos y campesinos, etc.; 3) La revolución burguesa que termina con el sistema feudal e instaura el capitalismo, donde la acción consciente de las clases sociales tiene un mayor desarrollo y conduce a la elaboración de teorías revolucionarias, la confrontación llegó en algunos casos a ser violenta como es el caso de la "Comuna de París"; y 4) La revolución socialista, que termina con la propiedad privada sobre los medios de producción e inicia la construcción del comunismo basado en la propiedad social.

Las formas de la revolución son específicas de cada caso, en la tarea de la conquista del poder político para el proletariado, pueden adquirir formas pacíficas o violentas en dependencia de la correlación de fuerzas y la oposición que la burguesía presente; el tipo de reivindicación que se presente, como una lucha antidictatorial o una profundización de la democracia burguesa o la instauración de la dictadura del proletariado y la creación de una sociedad socialista. En cualquier caso, siempre que lo nuevo surge encuentra la oposición de lo viejo; ésta oposición, su carácter (con mayor menor violencia), depende de los medios de que dispone y de la correlación de fuerzas sociales en disputa. Por ello a mayor amplitud y organización de los movimientos de masas populares, las posibilidades de conjurar la violencia es mayor...aunque, no es garantía de ello; el poder económico y el control de sectores claves como las FFAA y los medios de comunicación; el apoyo imperial a las manifestaciones fascistas, han demostrado en la historia reciente su peso específico en la lucha de clases; ejemplo es el caso chileno en la década del 70 y recientemente, el caso de Honduras y los intentos fallidos en Venezuela.

Por su contenido las revoluciones sociales en nuestra época, pueden identificarse como:

Revoluciones burguesas, donde el objetivo es transitar de las formas feudales a las burguesas de producción, entre ellas se encuentran las revoluciones independentistas, anticoloniales; profundizar las formas capitalistas de producción y permitir el desarrollo de las fuerzas productivas nacionales. Bajo la dirección política de la burguesía incluye a las masas populares que buscan mejorar sus condiciones de vida; aunque no se plantean, normalmente, objetivos democráticos populares o socialistas.

En dependencia de la participación de los sectores populares los objetivos pueden ser más o menos avanzados en lo social; donde el peso específico de las masas populares es determinante, se desarrollan las revoluciones democrático-burguesas.

Revolución democrático-popular, es una forma esencialmente pacífica de transición que se realizaron en un momento de "equilibrio" internacional, cuando la existencia de un bloque socialista, neutralizaba la intervención imperialista; se llevaron a cabo posterior a la II guerra mundial, con el apoyo de los países socialistas lo que permitió un desarrollo económico y relativa seguridad militar que permitió transitar esencialmente en dos fases hacia el socialismo; primero realizar una transformación antiimperialista y nacional, y luego la fase socialista; ello con el permanente desarrollo de la base social popular y en la alianza obrero-campesina y en lucha permanente con los sectores reaccionarios internos, que progresivamente van debilitándose.

Revolución de liberación nacional, es aquella en que la tarea principal es la independencia nacional del dominio imperialista; las transformaciones de sociedades coloniales o neo-coloniales que buscan su desarrollo independiente, pueden seguir el camino capitalista de desarrollo, o con el apoyo de otros países, el camino del desarrollo socialista en dependencia del contexto internacional y la composición internas de las fuerzas que dirigen la lucha.

Revolución Socialista, es la transformación más profunda desde que la sociedad se dividió en clases sociales y representa el período de tránsito hacia la sociedad comunista. La tarea fundamental en lo económico es la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción y la creación de la base material y técnica necesaria para la construcción comunista; en lo político la instauración de la dictadura del proletariado y el desarrollo del poder popular y la eliminación del estado burgués de opresión y la resistencia de de la clase dominante hasta entonces y la eliminación gradual de las diferencias de clases sociales y el desarrollo de la base socio-cultural para la transformación de una sociedad sin clases sociales antagónicas, modificando el objeto social del sistema para poner al ser humano en el centro del desarrollo socio-económico. Liberando de ese modo la contradicción entre las fuerzas productivas y relaciones de producción y generando un nuevo impulso al desarrollo.

La lucha de clases es una constante en la sociedad dividida en clases de carácter antagónico, la forma de esta lucha de clases se manifiesta a través de la lucha económica, por mejoras salariales o de condiciones laborales; la lucha ideológica en que se manifiestan las distintas concepciones de sociedad y en esta esfera se manifiesta a través de la obra ideológico-cultural que empapa la sociedad, la educación, la ciencias sociales, los medios de comunicación, etc.; la lucha política es la manifestación más abierta de este enfrentamiento de clases y es la forma más elevada.

La agudización de la lucha de clases, mediante la acumulación de contradicciones de tipo económico, ideológicas y políticas, lleva a la creación de una situación socio-política que permite dar un salto cualitativo hacia una situación revolucionaria que permite iniciar la transformación social.

 

Lucha de clases

"La historia de todas las sociedades hasta nuestros días  es la historia de las luchas de clases.

Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros  y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna.

En las anteriores épocas históricas encontramos casi por todas partes una completa diferenciación de la sociedad en diversos estamentos, una múltiple escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Roma hallamos patricios, caballeros, plebeyos y esclavos; en la Edad Media, señores feudales, vasallos, maestros, oficiales y siervos, y, además, en casi todas estas clases todavía encontramos gradaciones especiales.

La moderna sociedad burguesa, que ha salido de entre las ruinas de la sociedad feudal, no ha abolido las contradicciones de clase. Únicamente ha sustituido las viejas clases, las viejas  condiciones de opresión, las viejas formas de lucha por otras nuevas.

Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado." Marx y Engels: Manifiesto del Partido Comunista

Desde que en la formación económica-social esclavista, la aparición de la propiedad privada sobre los medios de producción divide a los hombres en poseedores y desposeídos, se crean las condiciones para unos vivan del trabajo de otros; y ello sólo es posible por medio de la opresión de unos sobre otros. De esta forma se conforman las clases sociales, que son grandes grupos de personas que se diferencian entre sí por  el lugar que ocupan en un sistema de producción históricamente determinado, por la relación en que se encuentran con respecto a los medios de producción, por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y por consiguiente, el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social  que se dispone.

Las clases sociales que son esenciales a la formación económica social; es decir, que no puede existir como tal sin ellas, son las llamadas clases fundamentales y alrededor  de ellas se agrupan y relacionan distintas clases no fundamentales, grupos y sectores sociales que proceden de formaciones anteriores o se gestan dentro de la nueva formación social; y, en su conjunto constituyen la estructura socio-clasista de la sociedad. Estos grupos y clases o subclases se alinean a la clases fundamental cercana a sus intereses particulares y pueden apoyar a una u otra clase en función de las condiciones concretas de la lucha y del contexto histórico y social determinado.

Esclavos y esclavistas; Señores y siervos; burgueses y proletarios, son estos grandes grupos humanos en la historia que se han enfrentado por sus distintos intereses de grupos y aunque cada uno existe por el otro, condicionándose mutuamente, han coexistido en lucha constante por el carácter antagónico de sus intereses. Este enfrentamiento que impregna a todos los aspectos de la sociedad, es lo que se entiende como lucha de clases; es decir la lucha ideológica, económica, social y política de estos grandes grupos humanos con intereses opuestos e irreconciliables. Esta lucha es la que impulsa el desarrollo social pues empuja constantemente a los cambios necesarios para el progreso social; por ello se le considera la fuerza motriz del desarrollo social.

 

Las formas de la lucha de clase

La lucha de clases es el enfrentamiento, a veces abierto o a veces velado, de las clases sociales fundamentales de una sociedad en el esfuerzo por defender sus intereses como tal; y que se expresa en todos los campos de acción social. Las forma generales en que se presenta depende de las condiciones concretas; toda lucha de clases es nueva, no existen recetas aplicables a una situación determinada, puesto que, toda situación es nueva aunque el tema sea el mismo los protagonistas y los medios y métodos son distintos; del mismo modo como el proletariado aprende de sus aciertos y errores lo hace la burguesía.

Independientemente de la forma de lucha, toda lucha de clases en en último término, una lucha política, porque pone en cuestión las causas que las originan y en evidencia la transformación social como única vía de solución. Es la vía para la solución de las contradicciones de clases y el motor que impulsa el desarrollo social.

"Comencemos por el principio. ¿Cuáles son las exigencias fundamentales que todo marxista debe presentar para el análisis de la cuestión de las formas de lucha? En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparición inevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete. Sabemos -- decía, por ejemplo, Kautsky, al examinar las formas de la revolución social -- que la próxima crisis nos traerá nuevas formas de lucha que no podemos prever ahora.

En segundo lugar, el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocada históricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, cultural-nacionales, costumbrales, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, y se convierten en las formas de lucha principales; y, en relación con esto, se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, la fase dada de su desenvolvimiento, significa abandonar completarnente la posición del marxismo." Lenin: La guerra de guerrillas.

 

Lucha ideológica es una forma en la que se expresa la lucha de clases en la sociedad.

Si bien es cierto que "el hombre piensa como vive y no vive como piensa", no es menos cierto que ninguna acción humana se realiza sin antes pasar por la cabeza del hombre; de ahí la importancia que adquiere lograr influir en la conciencia de los distintos sectores de la sociedad. El enfrentamiento de las ideas tiene como objetivo influir en la conciencia social y para ello se utilizan los recursos disponibles por las clases sociales; en el caso de las clases dominantes que disponen del poder político y económico, utilizan los recursos del Estado y los medios de comunicación de masas para difundir las ideas afines a su concepción. Los programas educativos se articulan de acuerdo a la interpretación dominante, los medios de prensa se rigen por las líneas editoriales y determinan los contenidos convenientes, las publicaciones editoriales publican los estudios y textos que divulguen ideas afines, etc. Junto a ello, se hace un esfuerzo por tergiversar las teorías que son contrarias a sus intereses, por evitar su publicación, se eliminan ciertos contenidos de los programas educacionales, editoriales, noticiosos en los medios en general o se presentan distorsionados y fraccionados.

Ante esta realidad, el proletariado tiene una ardua y difícil tarea que enfrentar para lograr difundir las ideas progresistas y revolucionarias, pues debe luchar contra la escasez de medios comunicativos y además, contra la deformación de la verdad.

Producto de esta situación, surgen distintas interpretaciones de la realidad y cunden los movimientos y discordias entre la clase proletaria; es el principal efecto de la acción ideológica de la burguesía en contra del proletariado. Por ello, los capitalistas no están interesados en la educación del proletariado, sino en lo que conviene para desempeñar las tareas productivas. No es casual que siendo la educación una aspiración general del pueblo, y su desarrollo menos costoso que la otros rublos del Estado, resulte siempre deficitario y reducido a medida que se asciende en categorías educativas. La educación universitaria y técnica suele ser la que demanda mayor costo y resulta ser accesible solo a los sectores de las clases altas.

La lucha ideológica es muy importante en la lucha de clases, porque ella permite que el proletariado adquiera conciencia como clase social y que pueda concebir un fin positivo en su lucha, mas allá de las demandas puntuales. Es necesaria para que la clase proletaria adquiera primero y trascienda de una conciencia de "clase en sí, a una clase para sí", definiendo sus objetivos estratégicos de lucha.

Los métodos de lucha ideológica dependen de las condiciones concretas de cada sociedad, de los adelantos científico-técnicos, de la realidad sociológica de la población, de la rigurosidad del enfrentamiento en condiciones de paz relativa o guerra abierta, de la influencia de los factores externos como el cine, las artes en general, etc., que son parte de esta lucha muchas veces de manera inconsciente. Baste recordar cómo la invasión de Irak fue presentado por las cadenas noticiosas de prensa, radio, televisión, cine, etc.; cómo el frustrado golpe en Venezuela fue gestado apoyándose en la acción de los medios principalmente televisivos, etc.

La lucha económica, es el enfrentamiento por las demandas de tipo económico que buscan mejorar las condiciones de vida del pueblo o de sectores de él; demandas salariales, por jornadas de trabajo, por derecho de asociación de trabajadores o derecho a huelgas por razones económicas, etc.

Es la lucha primaria de los trabajadores, por la consecución de objetivos inmediatos; pero la generalización de, por ejemplo una huelga por la jornada de 8 horas, logra movilizar tras un objetivo justo a grandes masas de trabajadores, incluso más allá de las fronteras a veces, adquiere un grado de efecto social que pone en "jaque político" a la clase dominante que se ve en riesgo de un enfrentamiento no ya por cuestiones económicas, sino por el poder político mediante el cual impone su voluntad a toda la sociedad. Una lucha económica puede transformarse en lucha política y viceversa.

Por su parte la burguesía en el poder maneja la situación económica, los salarios, las jornadas laborales, etc., para potenciar su sistema de producción e incrementar sus ganancias, es por ello que deba el proletariado constantemente "arrebatándole" derechos económicos mediante movilizaciones y la burguesía utilizando su ventaja económica y la situación de dependencia de los trabajadores, para desmovilizar o frustrar las acciones de los trabajadores y evitar que trasciendan a acciones a nivel de clase.

La lucha política, es la forma de lucha de clases en que el objetivo es la obtención del poder político, sea este por vías pacíficas o no pacíficas; es la lucha en que se expresan y suman todas las luchas y es la forma más elevada de la lucha de clases, es la que tiene como meta establecer el dominio de una clase sobre otra y el establecimiento de una dictadura de una clase sobre otra. En el capitalismo es la dictadura de la burguesía minoritaria sobre la mayoría proletaria; en el socialismo, la dictadura del proletariado mayoritario, sobre una minoría burguesa.

La dictadura del proletariado es el dominio del poder político del Estado por parte de la clase mayoritaria de la sociedad, el proletariado; por lo tanto significa un avance histórico en la profundización de la democracia. Cualquiera que sea el tipo de democracia, siendo forma de gobierno de una sociedad de clases, será siempre una dictadura de una clase sobre otra. En el socialismo, la dictadura del proletariado impone medidas para la abolición de las diferencias de clase y con ello, de las mismas clases sociales, lo que crea las condiciones para la abolición de toda forma de dictadura y como tal, de la misma democracia. Ello solo es posible en la sociedad comunista, donde el papel del Estado cambia su esencia clasista y se ocupa de la administración de la propiedad y el bienestar de todo el pueblo.

Mientras existan clases sociales antagónicas, existirán gobiernos que impongan la voluntad de una clase sobre otra; el socialismo es el período de transito del capitalismo al comunismo; es decir, de una sociedad dividida en clases antagónicas a una sociedad sin clases de este tipo; donde las diferencias entre los seres humanos serán las propias de las distinciones humanas y no sociales; los hombres y las mujeres siempre serán distintos; los jóvenes y ancianos también; pero estas diferencias, como muchas otras, no poseen un carácter antagónico básicamente porque no permiten a una clase dominar o imponer su voluntad a otra por la sola condición de su distinción.

La situación revolucionaria

Para la realización de la revolución en general y socialista en particular, es necesario que se cumplan determinadas condiciones socio-políticas que derivan de la crisis social. Esta situación revolucionaria posee determinadas características generales que pueden ser caracterizadas.

En primer lugar, la crisis política de los gobernantes, es al decir de Lenin, "que los de arriba no puedan seguir gobernando como hasta entonces"; junto a ello que que las masas populares o "los de abajo no quieran" continuar soportando la situación.

En segundo lugar (en la enumeración no en el tiempo), que las condiciones de vida de la masas se hayan deteriorado en relación a la acostumbrada; es decir que se incremente el deterioro de las condiciones de vida de las masas por cualquier vía, por un aumento de la explotación, por condiciones naturales, tragedias, sequías, etc., por fenómenos internos o externos como crisis mundiales, guerras, etc.

En tercer lugar un aumento en la actividad políticas de las masas; que las masas populares abandone la pasividad y el conformismo y se incorpore de manera más activa a la problemática socio-política, a través de los distintas formas de expresión; la organización y lucha sindical, la expresión cultural crítica, las demandas sociales y políticas a través de las distintas organizaciones sociales, étnicas, de género, sectoriales como las estudiantiles, laborales, etc. y principalmente en expresiones de tipo político como partidos políticos o frentes y movimientos como lo fue la Unidad popular en Chile en los 70 o el movimiento 26 de Julio en Cuba.

La "situación revolucionaria" es consecuencia de la agudización de las contradicciones de clase, inherentes al sistema capitalista de producción y por si misma esta situación no desemboca en una transformación social; sino que es preciso que existan también la acción consciente de los llamados a realizar esta tarea; es decir, los factores o condiciones subjetivas

Las condiciones subjetivas más determinantes son la decisión de las masas de llevar la lucha hasta el fin ya que la clase dominante no cae por si misma sino que "se debe hacer caer"; y junto a ello, la existencia de una organización dirigente reconocida por las masas y que cuenten con su confianza, capaz de dirigir sus acciones; normalmente es el Partido Revolucionario de la clase, armado con la ideología revolucionaria.

¿Cuáles son, en términos generales, los síntomas distintivos de una situación revolucionaria? Seguramente no incurrimos en error si señalamos estos tres síntomas principales: 1) La imposibilidad para las clases dominantes de mantener inmutable su dominación; tal o cual crisis de las "alturas", una crisis en la política de la clase dominante que abre una grieta por la que irrumpen el descontento y la indignación de las clases oprimidas. Para que estalle la revolución no suele bastar con que los "de abajo" no quieran, sino que hace falta, además, que "los de arriba no puedan" seguir viviendo como hasta entonces. 2) Una agravación, fuera de lo común, de la miseria y de los sufrimientos de las clases oprimidas. 3) Una intensificación considerable, por estas causas, de la actividad de las masas, que en tiempos de "paz" se dejan expoliar tranquilamente, pero que en épocas turbulentas son empujadas, tanto por toda la situación de crisis, como por los mismos "de arriba", a una acción históricamente independiente.

Sin estos cambios objetivos, no sólo independientes de la voluntad de los distintos grupos y partidos, sino también de la voluntad de las diferentes clases, la revolución es, por regla general, imposible. El conjunto de estos cambios es precisamente lo que se denomina situación revolucionaria. Esta situación se dio en 1905 en Rusia y en todas las épocas revolucionarias en Occidente; pero también existió en la década del 60 del siglo pasado en Alemania, en 1859-1861 y en 1879-1880 en Rusia, a pesar de lo cual no hubo revolución en esos casos ¿Por qué? Porque no toda situación revolucionaria origina una revolución, sino tan sólo la situación en que a los cambios objetivos arriba enumerados se agrega un cambio subjetivo, a saber: la capacidad de la clase revolucionaria de llevar a cabo acciones revolucionarias de masas lo suficiente fuertes para romper (o quebrantar) el viejo gobierno, que nunca, ni siquiera en las épocas de crisis, "caerá" si no se le "hace caer". V.I. Lenin: La bancarrota de la II Internacional (Mayo-junio 1915 O.C. t. 26 págs. 209-263)

 

 

La concepción clásica señala la existencia del Partido marxista-leninista como dirigente de las masas en la situación revolucionaria, pero la historia ha demostrado que eso puede ser distinto en determinadas condiciones, tal ha sido el caso de la revolución cubana en que un movimiento básicamente de independencia nacional, derivó en una revolución socialista y la existencia del Partido marxista-leninista, ocupa un papel dirigente en el desarrollo de la revolución misma. También el caso de Chile, donde una coalición de partidos de izquierda permite acceder al poder político, no obstante la derrota sufrida; o el caso de Venezuela, donde la acción personal ocupa un papel determinante en el desarrollo de las acciones. En suma, la situación revolucionaria, si bien es cierto posee regularidades, estas se manifiestan de acuerdo al contexto específico en el que se desarrolla y las condiciones particulares del desarrollo.

El curso del desarrollo la situación revolucionaria y la revolución también depende de las fuerzas motrices que la protagonizan; de los intereses de clase de quienes son vanguardia y dirigen las acciones. La principal fuerza de la lucha por el socialismo es el proletariado, es decir, el sector de asalariados que es el más amplio en la población y dentro del proletariado, su vanguardia natural, la clase obrera, que en sí lleva el germen de la nueva sociedad adquirido en las propias condiciones de trabajo que el propio capitalismo impone como actividad social, de cooperación y mutua dependencia. La disciplina laboral prepara al obrero para la construcción de la nueva sociedad basada en la propiedad colectiva y la cooperación.

La clase obrera posee las condiciones para ser vanguardia en la lucha por la transformación socialista, es además la única clase que posee la fidelidad necesaria para llevar la lucha hasta el fin, ya que desposeída de todo, "sólo puede perder sus cadenas" y,"no puede liberarse a sí misma, sin liberar en el mismo acto a toda la sociedad"; sin embargo, la revolución científico-técnica ha disminuido el peso específico de la clase obrera y modificado sus condiciones de vida; cuantitativamente es actualmente bastante menor que hace algunas décadas. Esto no significa que su papel disminuya, sino que en cierta forma se amplían sus expresiones a otros sectores del proletariado que a su vez, crece en su conjunto, en la medida que la concentración del capital reduce la clase capitalista en general y aumenta las diferencias socio-económicas de toda la sociedad. La disminución cuantitativa de la clase obrera no significa que existan menos pobres, sino que la explotación de los mismo es mayor en la medida que los mismos producen mayor cantidad de valor en el mismo tiempo y la retribución sigue siendo la indispensable para mantener su existencia como clase productora de riquezas; gracias a la aplicación de la ciencia y la técnica, producen más y se les retribuye menos en relación a la productividad, por ello se puede entender que el aumento de la productividad del trabajo bajo las condiciones del capitalismo lleva a un aumento de la explotación de los trabajadores.

Este nivel de explotación de la clase obrera es un punto de referencia para la explotación generalizada de las demás capas del proletariado, aquellos que se desempeñan en la agricultura, en los servicios o el comercio, están determinados en sus condiciones de vida por el salario mínimo que se fija para la clase de los proletarios y que de cierta forma se regula por el sector productivo. La clase obrera productiva disminuye en forma relativa mientras el proletariado en su conjunto aumenta.

 

 

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