marxismoeducar.cl

        Estás en  Biblioteca...                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   






El período de tránsito del Capitalismo al Socialismo

La Dictadura del Proletariado y sus formas

Las etapas fundamentales de la transformación de la sociedad capitalista en comunista son el período del tránsito al socialismo, el socialismo y el comunismo.

La necesidad del período de tránsito está determinada por  la necesidad de desarrollar las condicione materiales y espirituales de una nueva formación económica-social, que es esencialmente distinta de la anterior; si bien es cierto que las bases económicas (medios) se desarrollan en el capitalismo, la forma de este desarrollo basado en la propiedad privada de los medios de producción resultan anárquicos y no responden a las necesidades esenciales de la vida social, sino al interés del mercado. Existen grandes desarrollos allí donde la ganancia es  grande y poco desarrollo donde la ganancia es pequeña o nula.

También el desarrollo de la conciencia social es resultado de la base económica capitalista y debe ser desarrollada la conciencia colectiva y los valores morales y éticos socialistas, para fundar al llamado "hombre nuevo" o de nuevo tipo, con la necesaria conciencia humanista y solidaria para transformar la sociedad.

Todo ello, en medio de la lucha de clases que persiste y puede hacerse aún más cruda, en condiciones del poder ejercido por el proletariado, por la resistencia desesperada de los sectores que aún conservan el poder económico y parte del poder político, los medios de comunicación, etc. (Video)

El período de tránsito al socialismo es necesario para organizar la economía socialista, las relaciones sociales socialistas, desarrollar el poder popular y las estructuras de ejercicio de poder popular, vencer y eliminar la resistencia de la clase capitalista aunque minoritaria con gran poder económico, desarrollar las estructuras sociales para el desarrollo social socialista en la cultura, la educación, la salud, el trabajo, la recreación, etc.; vencer la relajación moral, el egoísmo, el individualismo, la falta de humanidad, la enajenación, la ignorancia y la indiferencia social que la sociedad de consumo capitalista ha utilizado para controlar a la población de "productores-consumidores" y desarrollar la moral y la ética socialista.

"La "sociedad actual" es la sociedad capitalista, que existe en todos los países civilizados, más o menos libre de aditamentos medievales, mas o menos modificada por el específico desarrollo histórico de cada país, más o menos desarrollada. Por el contrario, el "Estado actual" varía con las fronteras nacionales. En el imperio prusiano-alemán es otro que en Suiza, en Inglaterra, otro que en los Estados Unidos. "El Estado actual" es, por tanto, una ficción.

Sin embargo, los distintos Estados de los distintos países civilizados, pese a la abigarrada diversidad de sus formas, tienen de común el que todos ellos se asientan sobre las bases de la moderna sociedad burguesa, aunque ésta se halle en unos sitios más desarrollada que en otros, en el sentido capitalista. En este sentido puede hablarse del "Estado actual", por oposición al futuro, en el que su actual raíz, la sociedad burguesa, se habrá extinguido.

Cabe, entonces, preguntarse: ¿que transformación sufrirá el régimen estatal en la sociedad comunista? O, en otros términos: ¿qué funciones sociales, análogas a las actuales funciones del Estado, subsistirán entonces? Esta pregunta sólo puede contestarse científicamente, y por más que acoplemos de mil maneras la palabra pueblo y la palabra Estado, no nos acercaremos ni un pelo a la solución del problema.

Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este período corresponde también un período político de transición, cuyo Estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado." C. Marx: "Critica del programa de Gotha"(Glosas marginales al programa del partido obrero alemán)

 

El Estado es el instrumento de dominación político, en la sociedad dividida en clases contradictorias, por parte de la clase que posee el poder económico. Marx y Engels en la obra "El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado" describe sus rasgos fundamentales:

Así, pues, el Estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera de la sociedad; tampoco es "la realidad de la idea moral", "ni la imagen y la realidad de la razón", como afirma Hegel. Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna no se devoren a sí mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los límites del "orden". Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado.

Frente a la antigua organización gentilicia, el Estado se caracteriza en primer lugar por la agrupación de sus súbditos según "divisiones territoriales". Las antiguas asociaciones gentilicias, constituidas y sostenidas por vínculos de sangre, habían llegado a ser, según lo hemos visto, insuficientes en gran parte, porque suponían la unión de los asociados con un territorio determinado, lo cual había dejado de suceder desde largo tiempo atrás. El territorio no se había movido, pero los hombres sí. Se tomó como punto de partida la división territorial, y se dejó a los ciudadanos ejercer sus derechos y sus deberes sociales donde se hubiesen establecido, independientemente de la gens y de la tribu. Esta organización de los súbditos del Estado conforme al territorio es común a todos los Estados. Por eso nos parece natural; pero en anteriores capítulos hemos visto cuán porfiadas y largas luchas fueron menester antes de que en Atenas y en Roma pudiera sustituir a la antigua organización gentilicia.

El segundo rasgo característico es la institución de una "fuerza pública", que ya no es el pueblo armado. Esta fuerza pública especial hácese necesaria porque desde la división de la sociedad en clases es ya imposible una organización armada espontánea de la población. Los esclavos también formaban parte de la población; los 90.000 ciudadanos de Atenas sólo constituían una clase privilegiada, frente a los 365.000 esclavos. El ejército popular de la democracia ateniense era una fuerza pública aristocrática contra los esclavos, a quienes mantenía sumisos; mas, para tener a raya a los ciudadanos, se hizo necesaria también una policía, como hemos dicho anteriormente. Esta fuerza pública existe en todo Estado; y no está formada sólo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género, que la sociedad gentilicia no conocía. Puede ser muy poco importante, o hasta casi nula, en las sociedades donde aún no se han desarrollado los antagonismos de clase y en territorios lejanos, como sucedió en ciertos lugares y épocas en los Estados Unidos de América. Pero se fortalece a medida que los antagonismos de clase se exacerban dentro del Estado y a medida que se hacen más grandes y más poblados los Estados colindantes. Y si no, examínese nuestra Europa actual, donde la lucha de clases y la rivalidad en las conquistas han hecho crecer tanto la fuerza pública, que amenaza con devorar a la sociedad entera y aun al Estado mismo.

Para sostener en pie esa fuerza pública, se necesitan contribuciones por parte de los ciudadanos del Estado: los "impuestos". La sociedad gentilicia nunca tuvo idea de ellos, pero nosotros los conocemos bastante bien. Con los progresos de la civilización, incluso los impuestos llegan a ser poco; el Estado libra letras sobre el futuro, contrata empréstitos, contrae "deudas de Estado". También de esto puede hablarnos, por propia experiencia, la vieja Europa.

Dueños de la fuerza pública y del derecho de recaudar los impuestos, los funcionarios, como órganos de la sociedad, aparecen ahora situados por encima de ésta. El respeto que se tributaba libre y voluntariamente a los órganos de la constitución gentilicia ya no les basta, incluso si pudieran ganarlo; vehículos de un Poder que se ha hecho extraño a la sociedad, necesitan hacerse respetar por medio de las leyes de excepción, merced a las cuales gozan de una aureola y de una inviolabilidad particulares. El más despreciable polizonte del Estado civilizado tiene más <<autoridad>> que todos los órganos del poder de la sociedad gentilicia reunidos; pero el príncipe más poderoso, el más grande hombre público o guerrero de la civilización, puede envidiar al más modesto jefe gentil el respeto espontáneo y universal que se le profesaba. El uno se movía dentro de la sociedad; el otro se ve forzado a pretender representar algo que está fuera y por encima de ella. Como el Estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, y como, al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida. Así, el Estado antiguo era, ante todo, el Estado de los esclavistas para tener sometidos a los esclavos; el Estado feudal era el órgano de que se valía la nobleza para tener sujetos a los campesinos siervos, y el moderno Estado representativo es el instrumento de que se sirve el capital para explotar el trabajo asalariado. Sin embargo, por excepción, hay períodos en que las clases en lucha están tan equilibradas, que el poder del Estado, como mediador aparente, adquiere cierta independencia momentánea respecto a una y otra. En este caso se halla la monarquía absoluta de los siglos XVII y XVIII, que mantenía a nivel la balanza entre la nobleza y la burguesía; y en este caso estuvieron el bonapartismo del Primer Imperio francés, y sobre todo el del Segundo, valiéndose de los proletarios contra la clase media, y de ésta contra aquéllos. La más reciente producción de esta especie, donde opresores y oprimidos aparecen igualmente ridículos, es el nuevo imperio alemán de la nación bismarckiana: aquí se contrapesa a capitalistas y trabajadores unos con otros, y se les extrae el jugo sin distinción en provecho de los junkers prusianos de provincias, venidos a menos.

Además, en la mayor parte de los Estados históricos los derechos concedidos a los ciudadanos se gradúan con arreglo a su fortuna, y con ello se declara expresamente que el Estado es un organismo para proteger a la clase que posee contra la desposeída. Así sucedía ya en Atenas y en Roma, donde la clasificación era por la cuantía de los bienes de fortuna. Lo mismo sucede en el Estado feudal de la Edad Media, donde el poder político se distribuyó según la propiedad territorial. Y así lo observamos en el censo electoral de los Estados representativos modernos. Sin embargo, este reconocimiento político de la diferencia de fortunas no es nada esencial. Por el contrario, denota un grado inferior en el desarrollo del Estado. La forma más elevada del Estado, la república democrática, que en nuestras condiciones sociales modernas se va haciendo una necesidad cada vez más ineludible, y que es la única forma de Estado bajo la cual puede darse la batalla última y definitiva entre el proletariado y la burguesía, no reconoce oficialmente diferencias de fortuna. En ella la riqueza ejerce su poder indirectamente, pero por ello mismo de un modo más seguro. De una parte, bajo la forma de corrupción directa de los funcionarios, de lo cual es América un modelo clásico, y, de otra parte, bajo la forma de alianza entre el gobierno y la Bolsa. Esta alianza se realiza con tanta mayor facilidad, cuanto más crecen las deudas del Estado y más van concentrando en sus manos las sociedades por acciones, no sólo el transporte, sino también la producción misma, haciendo de la Bolsa su centro. Fuera de América, la nueva república francesa es un patente ejemplo de ello, y la buena vieja Suiza también ha hecho su aportación en este terreno. Pero que la república democrática no es imprescindible para esa unión fraternal entre la Bolsa y el gobierno, lo prueba, además de Inglaterra, el nuevo imperio alemán, donde no puede decirse a quién ha elevado más arriba el sufragio universal, si a Bismarck o a Bleichröder. Y, por último, la clase poseedora impera de un modo directo por medio del sufragio universal. Mientras la clase oprimida -- en nuestro caso el proletariado-- no está madura para libertarse ella misma, su mayoría reconoce el orden social de hoy como el único posible, y políticamente forma la cola de la clase capitalista, su extrema izquierda. Pero a medida que va madurando para emanciparse ella misma, se constituye como un partido independiente, elige sus propios representantes y no los de los capitalistas. El sufragio universal es, de esta suerte, el índice de la madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a más en el Estado actual, pero esto es bastante. El día en que el termómetro del sufragio universal marque para los trabajadores el punto de ebullición, ellos sabrán, lo mismo que los capitalistas, qué deben hacer.

Por tanto, el Estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la menor noción del Estado ni de su poder. Al llegar a cierta fase del desarrollo económico, que estaba ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo del Estado una necesidad. Ahora nos aproximamos con rapidez a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas clases no sólo deja de ser una necesidad, sino que se convierte positivamente en un obstáculo para la producción. Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el Estado. La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales, enviará toda la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce." Marx y Engels: "El origen de la familia , la propiedad privada y el Estado"

La dictadura del proletariado es el ejercicio del poder político de la clase mayoritaria de la sociedad actual, constituida por los proletarios en general y que tiene como núcleo a la clase obrera. Alrededor del proletariado se suman los pequeños campesinos pobres, artesanos, intelectuales, etc., que ven en la liberación del proletariado su propia liberación. La dictadura del proletariado se inicia con la conquista del poder por parte del proletariado y culmina con la construcción del socialismo.

En Carta a Joseph Weydemeyer, el 5 de marzo de 1852, Marx expresa:

...Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases...

Lenin en Tesis e informe al I Congreso de la III Internacional, señala:

"12. Con tal estado de cosas, la dictadura del proletariado no sólo es por completo legítima, como medio para derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia, sino también absolutamente necesaria para toda la masa trabajadora como única defensa contra la dictadura de la burguesía, que ha llevado a la guerra y está gestando nuevas matanzas.

Lo principal entre lo que no comprenden los socialistas --y de aquí su miopía teórica, su cautiverio en poder de los prejuicios burgueses y su traición política al proletariado-- es que en la sociedad capitalista, cuando la lucha de clases inherente a ella experimenta una agudización más o menos seria, no puede haber nada intermedio, nada que no sea la dictadura de la burguesía o la dictadura del proletariado. Todo sueño en una tercera solución es un reaccionario gimoteo de pequeño burgués. Así lo evidencian tanto la experiencia de más de cien años de desarrollo de la democracia burguesa y del movimiento obrero en todos los países adelantados como, particularmente, la experiencia del último lustro. Así lo dice también toda ciencia de la economía política, todo el contenido del marxismo, que esclarece la inevitabilidad económica de la dictadura de la burguesía en toda economía mercantil, burguesía que nadie puede sustituir de no ser la clase que está siendo desarrollada, multiplicada, unida y fortalecida por el propio desarrollo del capitalismo, es decir, la clase de los proletarios. "..."14. Lo que tiene de común la dictadura del proletariado con la dictadura de las otras clases es que está motivada, como toda otra dictadura, por la necesidad de aplastar por la fuerza la resistencia de la clase que pierde la dominación política. La diferencia radical entre la dictadura del proletariado y la dictadura de las otras clases --la dictadura de los terratenientes en la Edad Medía, la dictadura de la burguesía en todos los países capitalistas civilizados-- consiste en que la dictadura de los terratenientes y la burguesía ha sido el aplastamiento por la violencia de la resistencia ofrecida por la inmensa mayoría de la población, concretamente por los trabajadores. La dictadura del proletariado, por el contrario, es el aplastamiento por la violencia de la resistencia que ofrecen los explotadores, es decir, la minoría ínfima de la población, los terratenientes y los capitalistas. "..."16. La vieja democracia, es decir, la democracia burguesa y el parlamentarismo fueron organizados de tal modo, que precisamente las masas trabajadoras se vieran más apartadas que nadie del aparato de gobernación. El Poder soviético, es decir la dictadura del proletariado está organizado por el contrario de modo que acerca a las masas trabajadoras al aparato de gobernación. " Lenin: "Tesis e Informe sobre la democracia burguesa y la Dictadura del proletariado"                              
dicpro

 

La necesidad de la Dictadura del Proletariado se comprende por la exigencia de cumplir determinadas tareas en el período de tránsito al Socialismo; las principales tareas son: en primer lugar, aplastar la resistencia burguesa a la transformación social; en segundo lugar, la realización de las transformaciones socialistas en las esferas económicas, socio-políticas y culturales de la sociedad que permitan construir la nueva sociedad; y, en tercer lugar, forjar y consolidar la unidad con el campesinado, a fin de eliminar los resabios de la antigua sociedad burguesa.

 

Las formas de la Dictadura del Proletariado, pueden ser diversas y se adecuan a las condiciones de cada proceso y sus características particulares; pero siempre cumplirá los mismos objetivos de crear las bases de la construcción socialista y concluirá con la misma.

Los rasgos comunes de sus distintas formas son la organización del poder de la clase trabajadora que permita una participación activa de la clase obrera y los trabajadores en general en la dirección del Estado; los órganos del poder popular se crean bajo el principio de la electividad y revocabilidad que permita la representación de todos los sectores y a su vez la participación y control popular; la unificación del poder legislativo y ejecutivo (emanado del poder popular),permite que las leyes promulgadas sean garantizadas en su cumplimiento; la unidad de la dirección central y local bajo el principio del centralismo democrático. Cada uno de estos y otros rasgos, se expresan en dependencia de las particularidades de cada proceso.

Las formas generales conocidas hasta ahora son -a partir de la experiencia de la Comuna de París, el primer ensayo de dictadura popular-; la experiencia soviética que por su contexto histórico fue severa - según expresión de Lenin -, donde las clases reaccionarias fueron privadas del derecho a participación política; la existencia de un solo Partido (El PCUSS), que en un principio colaboró con otros partidos pequeño-burgueses, que sin embargo, durante la guerra se pasaron a lado de los enemigos terminando así la cooperación. El aplastamiento de la reacción interna por parte de las guardias rojas marcó el primer período de violencia.

Una segunda forma, son las Democracias Populares, características de la Europa post-guerra donde la existencia de los Frentes Populares permitía la colaboración de numerosos Partidos liderados por el Partido Marxista-leninista; en condiciones de debilitamiento del imperialismo y una correlación de fuerzas internacional favorable y con la ayuda de la URSS, los procesos de Democracias Populares pudieron transitar con menos expresiones de violencia e incluso fue posible el pluripartidismo y las clases explotadoras no fueron privadas de participación política con excepción de personas que realizaban acciones contra el Estado.

Otra forma de dictadura proletaria es la República Popular, donde el poder popular y los cambios se realizan sobre las mismas estructuras del Estado Burgués. Las transformaciones se realizan a partir de la democracia burguesa existente.

Todavía se ensayan formas nuevas de transición de una sociedad a otra bajo formas distintas de Dictaduras Proletarias; cada una es nueva y debe interpretar adecuadamente el contexto en el que existe -tanto interno, como externo-; y, gestar las formas de Poder Popular que permitan realizar los cambios económicos, sociales y culturales necesarios, vencer la resistencia del enemigo de clase y la propia resistencia de las masas adormecidas por siglos de explotación e ignorancia, despertándolas a la conciencia de su propia fuerza y capacidad para dirigir sus destinos; crear al hombre nuevo capaz de desempeñarse bajo nuevos principios éticos y morales dejando atrás el egoísmo e individualismo inculcado por el capitalismo; crear las condiciones económicas para dar "a cada quien según su trabajo", y las condiciones políticas para para el ejercicio del poder de manera consciente en beneficio de la sociedad en su conjunto.

Los casos de Cuba, Venezuela y Bolivia, representan actuales formas de desarrollos sociales donde el proletariado, también diverso, ejerce el poder en unidad y lucha, contra el enemigo de clase. Cuba, es sin duda, una revolución consolidad y la unidad del pueblo ha permitido sortear las dificultades impuestas por el Imperio más poderoso de la historia y seguir adelante en la construcción socialista.

Este es otro punto de interés; la posibilidad del triunfo definitivo del socialismo en un mundo dominado aún por el Imperialismo capitalista...¿ Que crees?

 

                                                                                            Continúa en la siguiente página...






subir