marxismoeducar.cl

        Estás en  Biblioteca...                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   





Obras de LENIN

Lenin: Lo que se puede hacer por la educación pública.

 

Traducido al español de la versión inglesa para Internet (1996) de Richard Bos por Simón Royo Hernández (1997) para la RED VASCA ROJA.

Abstract: Lenin ironiza en 1913 sobre las bibliotecas del sistema zarista y toma como ejemplo y comparación el Sistema Bibliotecario Público de la ciudad de Nueva York. Como todos sabemos una biblioteca pública es un ejemplo de propiedad colectiva de los libros y como es natural, semejante organización habría de interesar a Lenin, a quien pretendía crear una sociedad colectivista en general.

 


Existen un buen número de prejuicios en los países occidentales de los que la Santa Madre Rusia está libre. En ellos se asume, por ejemplo, que las librerías públicas que contienen cientos de miles o millones de volúmenes, no han de reservarse solamente para los investigadores académicos que los usan. ¡Sobre los occidentales ha caído el extraño, incomprensible y bárbaro propósito de hacer accesibles aquellas gigantescas librerías, no ya sólo a una pléyade de estudiosos, profesores y especialistas, sino a las masas, al vulgo, al populacho!

¡Qué degradación para las bibliotecas!

¡Qué ausencia de la “ley y orden” de las que estamos tan justamente orgullosos! Sustituidas por “burocratizaciones”, regulaciones discutidas y elaboradas por docenas de comités de funcionarios, que inventan cientos de formalidades y obstáculos para el uso de los libros; lo que nos muestra que incluso “los niños” pueden hacer uso de las ricas colecciones, que los lectores pueden llevarse libros públicos a casa, que se considera como orgullo y gloria de la Biblioteca Pública, no el número de rarezas que contiene, el número de ediciones del s.XVI o manuscritos del XV, sino “la extensión” con la que los libros son distribuidos “entre la gente”, el número de nuevos lectores conseguido, la rapidez con la que cada petición de algún libro es satisfecha, el número de libros prestados para leer en casa, el número de niños atraídos hacia la lectura y hacia el uso de la biblioteca...

Estos prejuicios están largamente extendidos en los estados occidentales, y nosotros debemos estar agradecidos a quienes nos vigilan, de que nos protejan con cuidado y circunspección de tales sinsentidos, de que protejan nuestras ricas bibliotecas públicas del vulgo, de los “oí polloi”.

Tengo junto a mi el informe de la Biblioteca Pública de Nueva York de 1911.

Ese año la biblioteca pública de Nueva York fue trasladada de dos viejos edificios debido a las nuevas necesidades de la ciudad. El número total de libros es ahora cercano a los dos millones. Resulta que el primer libro solicitado cuando la nueva sala de lectura abrió sus puertas estaba en Ruso. Era una obra de N.Grot, Los Ideales Morales de Nuestro Tiempo. La petición del libro fue realizada a las 9:10 de la mañana y satisfecha a las 9:15.

En el transcurso del año la librería fue visitada por 1.658.376 personas. Hubo 246.950 usuarios de la sala de lectura y se consultaron 911.891 libros.

Sin embargo, ésta no es sino una pequeña muestra de la circulación de los libros efectuada en la biblioteca, porque sólo unas cuantas personas pueden permanecer en ella. La organización racional del trabajo educativo se mide por el número de libros prestados para su lectura en casa, por su disponibilidad para la mayoría de la población.

En tres barrios de Nueva York -Manhattan, Bronx y Richmond- la Biblioteca Pública tiene 42 ramificaciones y pronto tendrá una más (la población total de los 3 barrios asciende a unos tres millones).

El objetivo constantemente perseguido es tener una sucursal de la Biblioteca Pública a menos de 10 minutos a pie de la casa de cualquier habitante y que cada sucursal de la biblioteca se convierta en el centro de todo tipo de instituciones y organizaciones de educación pública.

Alrededor de ocho millones (7.914.882) de volúmenes han sido prestados para llevar a casa, 400.000 más que en 1910. Para cada 100 miembros de la población de todas las edades y sexos fueron prestados 207 libros para ser leídos en casa a lo largo del año.

Cada una de las 42 sucursales bibliotecarias no sólo provee del uso de manuales de referencia en el edificio y del préstamo para leer en casa, sino que es además un lugar para la recitación de lecturas, los debates públicos y el entretenimiento racional.

La Biblioteca Pública de Nueva York contiene alrededor de 15.000 libros en lenguas orientales, unos 20.000 en Yiddish y cerca de 16.000 en lenguas eslavas. En la sala de lectura principal hay unos 20.000 libros colocados en estanterías abiertas para su consulta y uso generales.

La Biblioteca Pública de Nueva York ha abierto una sala de lectura central y especial para los niños y su ejemplo está siendo gradualmente implantado en todas las sucursales. Los bibliotecarios hacen todo lo necesario para la comodidad de los niños y contestan a sus preguntas. El número de libros sacados por los niños para llevar a casa fue 2.859.888, casi tres millones (más de un tercio del total). El número de niños visitantes de salas de lectura fue 1.120.915.

En lo que respecta a las pérdidas la Biblioteca Pública de Nueva York asegura que el número de libros extraviados oscila entre los 70, 80 o 90 libros por cada 100.000 prestados para llevar a las casas.

¡Así es como las cosas se hacen en Nueva York!

¿Y en Rusia?  

   Firmado: W.

  Rabochaya Pravda, Nº5
  18 de Julio de 1913.









subir