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CAPITULO XIX

EL PAGO A DESTAJO

El pago a destajo no es otra cosa que la forma transmutada del salario por tiempo, así como el salario por tiempo es la forma transmutada del valor o precio de la fuerza de trabajo.

A primera vista, en el pago a destajo parece como si el valor de uso vendido por el obrero no fuera la función de su fuerza de trabajo, trabajo vivo, sino trabajo ya objetivado en el producto, y como si el precio de ese trabajo no lo determinara, como en el caso del salario por tiempo, la fracción

valor diario de la fuerza de trabajo

-------------------------------------------

jornada laboral de un número de horas dado

sino la capacidad de rendimiento del productor 1.

[672] Por de pronto, la confianza de quienes creen en esa apariencia, tendría que ser fuertemente sacudida por el hecho de que ambas formas del salario coexisten, yuxtapuestas, en los mismos ramos industriales. Por ejemplo, "los tipógrafos de Londres por lo general trabajan bajo el régimen de pago a destajo, y el salario por tiempo constituye entre ellos la excepción, mientras que entre los tipógrafos de provincias el salario por tiempo es la regla y el pago a destajo la excepción. A los carpinteros de ribera en el puerto de Londres se les paga a destajo; en todos los demás puertos ingleses rige el salario por tiempo" [2]. En los mismos talleres londinenses de talabartería es frecuente que, por el mismo trabajo, a los franceses se les pague a destajo y a los ingleses por tiempo. En las fábricas propiamente dichas, donde el pago a destajo predomina de manera general, diversas funciones laborales se sustraen por razones técnicas a ese tipo de medición y consiguientemente, se las remunera por tiempo [3] 4. En sí y para sí es claro, sin embargo, que la diferencia de forma en el pago del salario no modifica nada en la esencia de éste, aun cuando una forma pueda ser más favorable que la otra para el desarrollo de la producción capitalista.

Supongamos que la jornada laboral normal es de 12 horas, de las cuales 6 son pagas y 6 impagas, y que su producto de valor es de 6 chelines, siendo por tanto de 6 peniques el de una hora. Digamos además que se haya comprobado empíricamente que un obrero, trabajando con [673] el grado medio de intensidad y destreza o sea, gastando en realidad sólo el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción de un artículo produce en 12 horas 24 piezas, ya se trate de partes discretas o de partes mensurables de una obra continua. De esta manera, el valor de esas 24 piezas, descontando la parte de capital constante contenida en ellas, es de 6 chelines, y de 3 peniques el valor de cada pieza singular. El obrero percibe 1 1/2 peniques por pieza y gana así 3 chelines en las 12 horas. Así como en el caso del salario por ticmpo es indiferente decir que el obrero trabaja 6 horas para sí mismo y 6 para el capitalista, o que de cada hora trabaja la mitad para sí mismo y la otra mitad para el capitalista, aquí también tanto da decir que de cada picza singular la mitad está paga y la mitad impaga o que el precio de 12 piezas sólo remplaza el valor de la fuerza de trabajo, mientras que en las otras 12 se corporifica el plusvalor.

La forma del pago a destajo es tan irracional como la del salario por tiempo. Así, por ejemplo, mientras que dos piezas de mercancía una vez descontado el valor de los medios de producción consumidos en ellas valen 6 peniques en cuanto producto de una hora de trabajo, el obrero percibe por ellas un precio de 3 peniques. En realidad, el pago a destajo no expresa directamente ninguna relación de valor. No se trata de medir el valor de la pieza por el tiempo de trabajo encarnado en ella, sino, a la inversa, de que el trabajo que ha gastado el obrerose mida por el número de piezas que ha producido. En el salario por tiempo el trabajo se mide por su duración directa; en el pago a destajo, por la cantidad de productos en que se condensa el trabajo durante un tiempo determinado [5]. El precio del tiempo mismo de trabajo está determinado, en último término, por la ecuación: valor del trabajo diario = valor diario de la fuerza de trabajo. El pago a destajo, pues, no es más que una forma modificada del salario por tiempo.

Consideremos ahora algo más de cerca las peculiaridades que caracterizan el pago a destajo.

La calidad del trabajo está controlada aquí por la obra misma, que debe poseer la calidad media para que se pague [674] íntegramente el precio de cada pieza. El pago a destajo se convierte, en este sentido, en fuente abundantísima de descuentos salariales y fullería capitalista.

Esta forma de pago brinda al capitalista una medida rigurosamente precisa de la intensidad del trabajo. Sólo el tiempo de trabajo que se encarna en una cantidad de mercancías determinada previamente y fijada por la experiencia, cuenta como tiempo de trabajo socialmente necesario y se lo remunera como tal. Por eso en los grandes talleres de sastrería de Londres a determinada pieza de trabajo, un chaleco, etc., por ejemplo, se lo denomina una hora, media hora, etc., a razón de 6 peniques por hora. La práctica permite establecer cuál es el producto medio de una hora. En caso de modas nuevas, reparaciones, etc., se entabla una disputa entre patrones y obreros acerca de si determinada pieza de trabajo es = una hora, etc., hasta que también en este caso decide la experiencia. Otro tanto ocurre en las ebanisterías londinenses, etc. Si el obrero carece de la capacidad de rendimiento media, si, por consiguiente, no puede ejecutar determinado mínimo de obra diaria, se lo echa a la calle [6] d.

Como la calidad e intensidad del trabajo están controladas aquí por la forma misma del salario, ésta vuelve superflua gran parte de la vigilancia del trabajo. De ahí que dicha forma constituya el fundamento tanto de la industria doméstica moderna, descrita anteriormente, como [675] de un sistema de explotación y opresión articulado jerárquicamente. Este sistema presenta dos formas fundamentales. El pago a destajo, por un lado, facilita la interposición de parásitos entre el capitalista y el obrero, el subarriendo del trabajo (sub-letting of labour). La ganancia de esos intermediarios deriva, exclusivamente, de la diferencia entre el precio del trabajo pagado por el capitalista y la parte de ese precio que aquéllos dejan que llegue efectivamente a manos del obrero [7]. Este sistema recibe en Inglaterra el nombre característico de "sweating system" (sistema de expoliación del sudor). Por la otra parte, el pago a destajo permite al capitalista concluir con el obrero principal en la manufactura con el jefe de un grupo, en las minas con el picador de carbón, etc., en la fábrica con el maquinista propiamente dicho un contrato a razón de tanto por pieza, a un precio por el cual el obrero principal mismo se encarga de contratar y pagar a sus auxiliares. La explotación de los obreros por el capital se Ileva a cabo aquí mediante la explotación del obrero por el obrero [8].

Una vez dado el pago a destajo, naturalmente, el interés personal del obrero estriba en emplear su fuerza de trabajo de la manera más intensa posible, lo que facilita al capitalista la elevación del grado normal de la intensidad 9bis. El obrero, asimismo, está personalmente [676] interesado en prolongar la jornada laboral para que de esta manera aumente su jornal o su salario semanal [10]. Se produce de esta manera la reacción ya descrita en el caso del salario por tiempo, aun prescindiendo de que incluso si se mantiene constante la tarifa del pago a destajo, la prolongación de la jornada laboral implica en sí y para sí una merma en el precio del trabajo.

En el salario por tiempo prevalece, con pocas excepciones, el salario igual para funciones iguales, mientras que en el pago a destajo el precio del tiempo de trabajo se mide por una cantidad de productos determinada, pero el jornal o el salario semanal, en cambio, varían conforme a la diversidad individual de los obreros: uno de éstos suministra el mínimo de producto en un tiempo dado; otro, el término medio, un tercero, más que el promedio. En lo que atañe al ingreso real aparecen aquí grandes diferencias, pues, según la destreza, fuerza, energía, resistencia, etc., diferentes en cada obrero individual [11]. Esto, naturalmente, no modifica en nada la relación general entre el capital y el trabajo asalariado. En primer término, las diferencias individuales se compensan en el taller [677] colectivo, de tal suerte que éste, en un tiempo determinado de trabajo, suministra el producto medio, y el salario total pagado en él equivale al salario medio de ese ramo industrial. En segundo lugar, la proporción entre el salario y el plusvalor sc mantiene inalterada, ya que la masa de plusvalor suministrada individualmente por cada obrero guarda correspondencia con el salario individual del mismo. Pero el mayor campo de acción que el pago a destajo ofrece a la individualidad, tiende por una parte a desarrollar dicha individualidad y con ella el sentimiento de libertad, la independencia y el autocontrol de los obreros, y por otra parte la competencia entre ellos mismos, de unos contra otros. Tiende, pues, a aumentar salarios individuales por encima del nivel medio y, al mismo tiempo, a abatir ese nivel. Sin embargo, allí donde determinada tarifa de destajo se ha consolidado desde mucho tiempo atrás, de manera tradicional, y la rebaja de la misma presenta por tanto dificultades especiales, los patrones han recurrido también, excepcionalmente, a transformar de manera violenta el pago a destajo en salario por tiempo. A ello obedeció, por ejemplo, la gran strike [huelga] de 1860 entre los tejedores de cintas de Coventry [12] 13. El pago a [678] destajo es, por último, uno de los apoyos principales en que se funda el sistema de horarios descrito anteriormente [14].

De la exposición precedente se infiere que el pago a destajo es la forma del salario más adecuada al modo de producción capitalista. Aunque de ninguna manera es nuevo figura oficialmente, junto al salario por tiempo, en las leyes laborales francesas e inglesas del siglo XIV es sólo en el período manufacturero propiamente dicho cuando conquista un campo de acción más amplio. En la época fermental y turbulenta de la gran industria, o sea entre 1797 y 1815, sirve de palanca para prolongar la jornada laboral y abatir el salario. Un material muy importante para estudiar el movimiento de los salarios durante ese período, se encuentra en los libros azules "Report and Evidence from the Select Committee on Petitions Respecting the Corn Laws" (legislatura de 1813-1814) y "Reports from the Lords' Committee, on the State of the Growth, Commerce, and Consumption of Grain, and All Laws Relating Thereto" (período de sesiones 1814-1815). Encontramos allí las pruebas documentales de la baja continua experimentada por el precio del trabajo desde el inicio de la guerra antijacobina [15]. En la tejeduría, pongamos por caso, la tarifa del destajo había caído tanto que el jornal, a pesar de la muy considerable prolongación de la jornada laboral, era ahora inferior al que imperaba antiguamente. "El ingreso real del tejedor es muchísimo menor que antes: la superioridad de este obrero con respecto al trabajador común, que antes era muy grande, casi ha desaparecido por completo. La diferencia entre los salarios del trabajo calificado y del trabajo corriente, en efecto [...], es ahora mucho más insignificante que en cualquier período [679] anterior" [16]. Lo poco que aprovechaba al proletariado rural la mayor intensidad y extensión del trabajo, resultantes del pago a destajo, lo muestra el siguiente pasaje, que tomamos de un escrito a favor de los terratenientes y arrendatarios: "Con mucho, la mayor parte de las operaciones agrícolas las ejecutan personas contratadas por día o a destajo. Su salario semanal asciende a 12 chelines, poco mas o menos, y aunque cabe admitir que trabajando a destajo, sometido a un estímulo mayor, un hombre gana 1 chelín o quizás 2 chelines más que cuando se le paga por semana, se llega sin embargo a la conclusión, al calcular su ingreso global, que la pérdida de ocupación en el curso del año contrapesa ampliamente esa ganancia... Se observará además, en general, que los salarios de estos hombres guardan cierta relación con los precios de los medios de subsistencia necesarios, de tal manera que un hombre con dos hijos puede mantener su familia sin recurrir a los socorros parroquiales" [17]. Malthus hizo notar entonces, respecto a los hechos divulgados por el parlamento: "Confieso que veo con desagrado la gran difusión que cobra la práctica del pago a destajo. Trabajar de una manera realmente dura 12 ó 14 horas diarias, durante períodos prolongados, es demasiado para un ser humano" [18].

En los talleres sometidos a la ley fabril el pago a destajo se convierte en la regla general, pues allí el capital sólo puede ampliar la jornada de trabajo en lo que respecta a su intensidad [19].

Al variar la productividad del trabajo, la misma cantidad de productos representa un tiempo de trabajo cambiante. Por tanto, varía también el pago a destajo, ya que éste es la expresión del precio de un tiempo de trabajo determinado. En nuestro ejemplo de más arriba, en 12 horas se producían 24 piezas, el producto de valor de las 12 horas era de 6 chelines, el valor diario de la fuerza de [680] trabajo de 3 chelines, el precio de la hora de trabajo de 3 peniques y el salario por pieza de 1 1/2 peniques. Cada pieza había absorbido 1/2 hora de trabajo. Ahora bien, si a causa de una duplicación en la productividad del trabajo la misma jornada laboral produce 48 piezas en lugar de 24 y todas las demás circunstancias se mantienen inalteradas, el salario por pieza bajará de 1 1/2 peniques a 3/4 de penique o 3 farthings e, puesto que cada pieza representa ahora únicamente 1/4 de hora de trabajo, en vez de 1/2 hora. 24 x 1 1/2 peniques = 3 chelines, del mismo modo que 48 x 3/4 peniques = 3 chelines. En otras palabras: la tarifa del destajo disminuye en la misma proporción en que se acrecienta el número de las piezas producidas en el mismo lapso [20] f, o, por tanto, en que decrece el tiempo de [681] trabajo empleado en la misma pieza. Esta alteración en la tarifa del destajo, aunque puramente nominal, provoca luchas constantes entre el capitalista y los obreros. O bien porque el capitalista aprovecha el pretexto para reducir efectivamente el precio del trabajo, o porque el acrecentamiento en la fuerza productiva del trabajo va acompañado de una mayor intensidad del mismo. O bien porque el obrero toma en serio la apariencia del pago a destajo, como si se le pagara su producto y no su fuerza de trabajo, y se rebela por tanto contra una rebaja de salarios a la que no corresponde una rebaja en el precio de venta de la mercancía. "Los obreros [...] vigilan celosamente el precio de la materia prima y el precio de los artículos fabricados, y esto les permite estimar con precisión las ganancias de sus patrones" [21]. El capital, con razón, desecha tal reclamo [g] como craso error acerca de la naturaleza del trabajo asalariado [22]. Pone el grito en el cielo ante esa pretensión de [682] imponer gravámenes al progreso de la industria y declara rotundamente que la productividad del trabajo [h] no es, en absoluto, asunto que incumba al trabajador [23]. 1 45 "El sistema del pago a destajo caracteriza una época en la historia del trabajador; está en mitad de camino entre la situación del simple jornalero, que depende de la voluntad del capitalista, y el artesano cooperativo, que promete, en un futuro no lejano, combinar en su propia persona al artesano y al capitalista. Los obreros a destajo en realidad son sus propios patrones, aun cuando trabajen con el capital del empresario." (John Watts, "Trade Societies and Strikes, Machinery and Cooperative Societies", Manchester, 1865, pp. 52, 53.) Cito esta obrita porque es un verdadero albañal de todos los lugares comunes apologéticos, corrompidos desde hace tiempo. Este mismo señor Watts militó antaño en el owenismo y publicó en 1842 otro opúsculo, "Facts and Fictions of Political Economy", en el que declaró, entre otras cosas, que la property [propiedad] era un robbery [robo]. Desde entonces, mucha agua ha corrido bajo los puentes.

[2] 46 T. J. Dunning, "Trades' Union and Strikes", Londres, 1860, página 22.

[3] 47 Obsérvese cómo la coexistencia de estas dos formas del salario favorece las fullerías de los patrones: "Una fábrica emplea 400 personas, la mitad de las cuales trabaja a destajo y tiene un interés directo en trabajar más horas. A las otras 200 se les paga por día, trabajan tanto tiempo como las primeras y no perciben más remuneración por las horas extraordinarias... El trabajo de estos 200 hombres durante media hora diaria equivale al de un hombre que trabajara 50 horas, o a 5/6 del trabajo semanal de una persona {198}, y representa una ganancia positiva para el patrón". ("Reports... 31st October 1860", p. 9.) "El trabajo fuera de hora está aún sumamente difundido, y en la mayor parte de los casos con esa seguridad que, contra su descubrimiento y castigo, le brinda la propia ley. En muchos informes anteriores he... expuesto... la injusticia que se comete contra todos los obreros que en vez de cobrar a destajo perciben salarios semanales." (Leonard Horner en "Reports... 30th April 1859", pp. 8, 9.)

4 [198] Así en la segunda edición (Marx cita en inglés el texto de este Report) y también en la traducción alemana dada por Werke en TI 552, etc. No sabemos si el error figura también en el original del Report. El trabajo de esos 200 hombres durante media hora diaria no equivale, obviamente, al de un hombre que trabajara 50 horas, o a 5/6 del trabajo semanal de una persona (siendo una semana laboral igual a 60 horas), sino al de un hombre que trabajara 100 horas o a 10/6 del trabajo semanal de una persona.-- 672.

[5] 48 "El salario puede medirse de dos maneras: o por la duración del trabajo, o por su producto." ("Abrégé élémentaire des principes de l'économie politique", París, 1796, p. 32.) Autor de esta obra anónima es Germain Garnier.

[6] 49 "El hilandero recibe cierio peso de algodón preparado, a cambio del cual debe devolver, en un espacio de iiempo dado, una caniidad esiablecida de hilo o de algodón hilado. Si el producto es de calidad defectuosa, la falta recae sobre el hilandero; si no alcanza la cantidad mínima fijada para un tiempo determinado, se lo despide, remplazándoselo por un obrero más diestro." (Ure, "Philosophie des manufactures", París, 1836, t. II, p. 61.) (d).

d d En la 4ª edición se cita, en vez de la francesa, la versión inglesa, original, de la obra de Ure. El iexio de la nota pasa a ser el siguiente: "<<Se le entrega>> (al hilandero) <<determinado peso de [...] algodón, y dentro de cierto lapso aquél tiene que entregar, en lugar de ese algodón, determinado peso de hilo torzal o hilado de cierto grado de finura, y se le paga a razón de tanto por cada libra de todo lo que devuelve de esa manera. Si su trabajo es de calidad defectuosa, se le impone una multa; si su cantidad está por debajo del mínimo establecido para un período dado, se lo despide y se busca un obrero más capaz.>> (Ure, "Phitosophy of Manufactures", pp. 316, 317.)"

[7] 50 "Cuando el producto pasa por las manos de muchas personas, cada una de las cuales obtiene una parte de la ganancia, pero sólo la última efectúa el trabajo, la paga que obtiene la obrera es misérrima." ("Children's... Second Report", p. LXX, n. 424.)

[8] 51 Aun un apologista como Watts observa a este respecto: "Constituiría una gran mejora en el sistema del pago a destajo que todos los hombres empleados en una tarea fueran socios en el contrato, cada uno según sus capacidades, en vez de que un hombre esté interesado en que sus compañeros trabajen excesivamente, en beneficio de él" (Op. cit., p. 53.) Acerca de las infamias de este sistema, véase "Children's... Third Report", p. 66, n. 22; p. 11, n. 124; p. XI, n. 13, 53, 59, etcétera.

9 51 bis Frecuentemente se fomtnta de manera artificiosa este resultado natural. En el engineering trade [ramo de la construcción de máquinas] de Londres, por ejemplo, tiene vigencia, como truco tradicional, "que el capitalista elija a un hombre de fuerza física y rapidez superiores para jefe de una cuadrilla de obreros. Trimestralmente, o en otros plazos, le paga un salario adicional a condición de que haga todo lo posible por acicatear a sus colaboradores, que sólo perciben el salario corriente, estimulándolos a trabajar como él... Sin más comentarios, esto explica la queja de los capitalistas acerca de <<las trabas puestas por las trades-unions a la actividad o a la destreza y a la fuerza de trabajo superiores (stinting the action, superior skill and working power)>>". (Dunning, "Trades' Unions...", pp. 22, 23.) Como el propio autor es obrero y secretario de una trades' union, podría tomarse esto por una exageración. Pero véase, por ejemplo, la "highly respectable" [respetabilísima] enciclopedia agronómica de John Chalmers Morton, artículo "labourer" [trabajador], donde se recomienda este método, como muy eficaz, a los arrendatarios.

[10] 52 "Todos los que cobran a destajo... se benefician con la transgresión de los limites legales de la jornada laboral. Esta observación referente a la inclinación a trabajar horas extraordinarias, se aplica especialmente a las mujeres empleadas como tejedoras o devanadoras." ("Reports... 30th April 1858", p. 9.) "Este sistema del destajo, tan ventajoso para el capitalista... tiende directamente a estimular al joven alfarero para que efectúe más trabajo extra durante los 4 ó 5 años en que se le paga a destajo, pero a una tarifa reducida [...]. Es ésta [...] una de las grandes causas a las que se debe atribuir la degeneración física de los alfareros." ("Children's... First Report", p. XIII.)

[11] 53 "Allí donde el trabajo, en una industria cualquiera, se paga a destajo, a tanto la pieza..., los salarios pueden diferir muy considerablemente por su monto... Pero en el trabajo por día existe generalmente una tarifa uniforme... reconocida por el patrón y el obrero como salario estándar para el grueso de los obreros en el ramo." (Dunning, "Trades' Unions...", p. 17.)

[12] 54 "El trabajo de los oficiales artesanos se paga por día o por pieza (à la journée ou à la pièce)... Los maestros artesanos saben aproximadamente cuánto trabajo pueden hacer por día los trabajadores en cada métier [oficio] y a menudo les pagan en proporción al trabajo que efectúan; esos oficiales, pues, trabajan lo más que pueden, en su propio interés y sin que haya que vigilarlos " (Cantillon, "Essai sur la nature du commerce en général", Amsterdam, ed. 1756, pp. 185 y 202. La primera edición apareció en 1755.) Cantillon, en quien se han inspirado grandemente Quesnay, sir James Steuart y Adam Smith, presenta ya aquí el pago a destajo pues, como forma meramente modificada del salario por tiempo. La edición francesa de Cantillon se anuncia en el título como traducción de la inglesa, pero ésta, "The Analysis of Trade, Commerce... by Philip Cantillon, late of the City of London, Merchant", no sólo es de fecha más tardía (1759), sino que por su contenido muestra ser una refundición posterior. Así, por ejemplo en la edición francesa no se menciona aún a Hume, mientras que en la inglesa, a la inversa, Petty ya casi no figura. La edición inglesa es más irrelevante desde el punto de visia teórico, pero contiene todo tipo de datos específicos acerca del comercio inglés, el tráfico de metales preciosos, etc., que no se encuentran en el texto francés. Las palabras en el título de la edición inglesa, según las cuales la obra ha sido "taken Chiefly from the Manuscript of a Very Ingenious Gentleman Deceased, and Adapted etc." [tomada del manuscrito de un ingeniosísimo caballero fallecido, y adaptada, etc."], parecen ser algo más, por consiguiente, que una simple ficción, por otra parte muy común en ese entonces {199}.

13 [199] La conjetura de Marx era correcta. Como señalan los editores de Werke el autor del "Essai sur la nature du commerce en général" es Richard Cantillon; un pariente suyo, Philip Cantillon, reelaboró la versión inglesa.-- 678.

[14] 55 "¿Cuántas veces hemos visto que en ciertos talleres se tomaban muchos más obreros de los que requería para efectuar el trabajo? A menudo se contratan obreros a la espera de un trabajo aleatorio, y a veces incluso imaginario; como se les para a destajo, se supone que no se arriesga nada, ya que todas las pérdidas de tiempo corren por cuenta de los obreros no ocupados". (H. Gregori, "Les typographes devant le tribunal correctionnel de Bruxelles", Bruselas, 1865, p.9).

[15] [200] Guerra antijacobina. --En la versión francesa (TFA 493) Marx atribuye la autoría de esa expresión al escritor y líder radical y obrerista William Cobbett (1762-1835): "antijacobin war, tal es el nombre dado por William Cobbett a la guerra contra la Revolución Francesa".-- 678; 745; 842; 939.

[16] 56 "Remarks on the Commercial Policy of Great Britain", Londres, 1815, p. 48.

[17] 57 "A Defence of fhe Landowners and Farmers of Great Britain", Londres, 1814, pp. 4, 5.

[18] 58 Malthus, "Inquiry into the Nature...", Londres, 1815, [p. 49, nota].

[19] 59 "Los obreros que cobran a destajo [...] constituyen probablemente 4/5 de todos los obreros fabriles." ("Reports... 30th April 1858", p. 9.)

e e En la 4ª edición no figura "o 3 farthings".

[20] 60 "Se establece exactamente cuál es la fuerza productiva de su máquina de hilar" (la del hilandero) "y se disminuye la retribución del trabajo a medida que aumenta la fuerza productiva... sin que esta disminución, sin embargo, sea proporcional al aumento de la fuerza." (Ure, "Philosophie...", p. 61.) El propio Ure suprime este último giro apologético. Cuando se ensancha la mule jenny, por ejemplo, "del ensanchamiento se deriva cierto aumento de trabajo" (ibídem, t. II, p. 34). El trabajo, por tanto, no decrece en la misma medida en que crece su productividad. Por añadidura: "Este aumento hará que la fuerza productiva aumente en un quinto. En este caso se rebajará el precio del hilandero, pero como no se lo reducirá en un quinto, el perfeccionamiento aumentará su ganancia en el mismo número de horas dado"; sin embargo, "debe introducirse cierta modificación... El hilandero, en efecto, tiene que descontar de los 6 peniques ciertos gastos adicionales, ya que debe aumentar el número de sus auxiliares no adultos", y además se produce un "desplazamiento de cierta parte de los adultos" (ibídem, pp. 66, 67), lo cual no constituye, ni mucho menos, una tendencia al aumento del salario (f).

f En la 4ª edición se cita, en vez de la francesa, la versión inglesa, original, de la obra de Ure. El texto de la nota es el siguiente: "<<La fuerza productiva de su máquina hiladora se mide exactamente, y la tarifa del trabajo hecho con ella disminuye a medida que aumenta la fuerza productiva, aunque no de la misma manera.>> (Ure, "Philosophy...", p. 317.) El propio Ure suprime este último giro apologético. Admite que si se ensancha la mule, por ejemplo, ese ensanchamiento obliga a cierto trabajo adicional. El trabajo, por tanto, no decrece en la misma medida en que crece su productividad. Por añadidura: <<Gracias a ese ensanchamiento, la fuerza productiva de la máquina aumentará en 1/5. Cuando esto ocurra, al hilandero no se le pagará la misma tarifa que antes por su trabajo, pero como dicha tarifa no disminuirá en la proporción de 1/5, la mejora acrecentará sus ingresos dinerarios correspondientes a cualquier número dado de horas de trabajo>>. Sin embargo, no obstante...: <<Hemos de modificar en algo la afirmación precedente... El hilandero tiene que pagar cierta parte de sus 6 peniques adicionales, en concepto de ayuda juvenil adicional,... produciéndose además el desplazamiento de cierta cantidad de adultos>> (ibídem, pp. 320, 321), lo cual no constituye, ni mucho menos, una tendencia al aumento del salario".

[21] 61 H. Fawcett, "The Economic Position of the British Labourer", Cambridge y Londres, 1865, p. 178.

[g] g En la 3ª y 4ª ediciones: "decisión".

[22] 62 El 26 de octubre de 1861 pudo verse en el "Standard" londinense una información acerca de un proceso de la firma "John Bright & Co.", ante los jueces de Rochdale, "para perseguir por intimidación a los representantes del sindicato que agrupa a los tejedores de alfombras. Los socios de Bright habían instalado nuevas máquinas que debían producir 240 yardas de alfombras en el mismo tiempo y con el mismo trabajo (!) requeridos anteriormente para producir 160 yardas. Los obreros no tenian derecho alguno a participar en las ganancias que sus patrones habian obtenido mediante la inversión de capital en perfeccionamientos mecánicos. Conforme a ello, los señores Bright propusieron rebajar la tarifa salarial de 1 1/2 penique por yarda a 1 penique, con lo cual lo obreros seguirían ganando exactamente lo mismo que antes por el mismo trabajo. Pero se trataba de una reducción nominal acerca de la cual, según se asegura, no se habia advertido a los obreros claramente y de antemano".

[h] h En la 4ª edición: "trabajador".

[23] 63 "[exclamdown]En su afán de mantener el nivel del salario, los sindicatos procuran participar en los beneficios que derivan de la maquinaria perfeccionada!" (Quelle horreur [[exclamdown]Qué horror!]) "... Exigen salarios más elevados porque se ha abreviado el trabajo... En otras palabras, pugnan por imponer un gravamen sobre los perfeccionamientos industriales." ("On Combination of Trades", nueva edición, Londres, 1834, p. 42.)







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