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CAPITULO XIX
[1]
EXPOSICIONES ANTERIORES ACERCA

DEL MISMO OBJETO
[a]
I. Los fisiócratas

El "Tableau économique" de Quesnay muestra, en pocos y grandes rasgos, cómo un producto anual de la producción nacional, determinado en cuanto al valor, se distribuye mediante la circulación de tal manera que si las demás circunstancias no varían se puede operar su reproducción simple, es decir, su reproducción en la misma escala.
Conforme a la naturaleza de las cosas, el punto de partida del período de producción lo constituye la cosecha del año anterior. Los incontables actos individuales de circulación quedan englobados al punto en su movimiento de masas social característico, en la circulación entre grandes clases económicas de la sociedad, funcionalmente determinadas. Lo que aquí nos interesa: una parte del producto global parte que, en cuanto objeto para el uso, al igual que toda otra parte de dicho producto es un resultado nuevo del trabajo efectuado durante el año transcurrido no es más, al propio tiempo, que portadora de un viejo valor de capital que reaparece bajo la misma forma natural. Esa parte no circula, sino que permanece en manos [440] de sus productores, la clase de los arrendatarios, para reiniciar allí sus servicios de capital. En esta parte de capital constante, perteneciente al producto anual, Quesnay incluye también elementos cuyo lugar no es ése, pero gracias a las limitaciones de su horizonte intelectual en el cual la agricultura es la única esfera en que la aplicación de trabajo humano produce plusvalor, o sea, conforme al punto de vista capitalista, la única realmente productiva acierta en el aspecto principal. El proceso económico de reproducción, sea cual fuere su carácter específicamente social, se entrelaza siempre en este dominio (el de la agricultura) con un proceso natural de reproducción. Las ostensibles condiciones de este último proceso esclarecen las del primero y evitan la confusión de ideas provocada únicamente por el espejismo de la circulación.
Los rótulos adheridos a los sistemas se distinguen de los que adornan a los demás artículos en que no sólo casquean al comprador, sino, a menudo, también al vendedor. El propio Quesnay y sus discípulos más inmediatos creían en la insignia feudal de su sistema. El mismo crédito le han prestado, hasta el día de hoy, nuestros eruditos diplomados. Pero, en rigor, el sistema fisiocrático es la primera concepción sistemática de la producción capitalista. El representante del capital industrial la clase de los arrendatarios dirige el movimiento económico entero. La agricultura se practica de manera capitalista, esto es, como empresa del arrendatario capitalista manejada en gran escala; el cultivador directo del suelo es un asalariado. La producción no sólo genera artículos para el uso, sino también el valor de los mismos; pero su principio impulsor es la obtención de plusvalor, cuya cuna es la esfera de la producción, no la de la circulación. De las tres clases que figuran como portadoras del proceso de reproducción social mediado por la circulación, el explotador directo del trabajo "productivo", el productor del plusvalor, el arrendatario capitalista, se distingue de quienes meramente se apropian del plusvalor.
El carácter capitalista del sistema fisiocrático despertó oposición incluso en su período de esplendor: de un lado por parte de Linguet y Mably, del otro por los defensores de la pequeña propiedad libre de la tierra.
[441] En su análisis del proceso de reproducción, el paso atrás dado por Adam Smith [2]a Véase, en nuestra edición, t. I, v. 2, p. 729, n. es tanto más sorprendente por cuanto este autor no sólo desarrolla en general los análisis correctos de Quesnay por ejemplo los "avances primitives" [adelantos originarios] y "avances annuelles" [adelantos anuales] de éste, que aquél generaliza como capital "fijo" y capital "circulante" , [3] sino que en ciertos pasajes reincide plenamente en errores fisiocráticos. Para demostrar, a título de ejemplo, que el arrendatario produce un valor mayor que el producido por cualquier otro tipo de capitalistas, dice Smith: "Ningún capital de igual monto pone en movimiento una cantidad mayor de trabajo productivo que el del arrendatario. No sólo sus peones, sino también sus animales de labor son trabajadores productivos". {¡Lindo cumplido gara los peones!} "En la agricultura, también la naturaleza trabaja al lado del hombre y aunque el trabajo de ella no requiere desembolso alguno, el producto del mismo tiene valor, al igual que el producto de los obreros más costosos. Las operaciones agrícolas más importantes parecen estar dirigidas no tanto a aumentar la fecundidad de la naturaleza aunque también la aumenten , sino a dirigirla hacia la producción de las plantas más útiles para el hombre. Suele ocurrir que un campo cubierto de espinos y zarzas produzca una masa tan grande de vegetación como el viñedo o trigal mejor cultivados. La siembra y el cultivo a menudo contribuyen más a regular que a estimular la fertilidad activa de la naturaleza y después que aquéllos han terminado todo su trabajo, a ésta todavía le resta por hacer buena parte de su labor. Los obreros y los animales de labor (!) ocupados en la agrícultura, pues, no sólo ocasionan la reproducción de un valor que, como en el caso de los obreros en las [442] manufacturas, es igual a su propio consumo o [b] al capital que los ocupa, juntamente con la ganancia del capitalista, sino la reproducción de un valor mucho más considerable. Además del capital del arrendatario y de toda su ganancia, promueven también, de manera regular, la reproducción de la renta del terrateniente. Se puede considerar la renta como el producto de las fuerzas naturales cuyo uso el terrateniente presta al arrendatario. Es mayor o menor según el nivel supuesto de esas fuerzas, en otras palabras, según la fertilidad supuesta natural o artificialmente provocada del suelo. Es la otra de la naturaleza que resta después de deducir o reponer todo lo que se pueda considerar obra del hombre. Raras veces es menos de un cuarto, y a menudo asciende a más de un tercio del producto total. Ninguna cantidad igual de trabajo productivo, empleada en manufacturas, podría suscitar nunca una reproducción tan grande. En la manufactura la naturaleza no hace nada, el hombre todo, y es forzoso que la reproducción sea siempre proporcional a la fuerza de los agentes que la efectúan. De ahí que el capital invertido en la agricultura no sólo ponga en movimiento una cantidad mayor de trabajo productivo que cualquier otro capital equivalente empleado en la manufactura, sino que además, en proporción a la cantidad de trabajo productivo empleado por él, añade un valor mucho mayor al producto anual del suelo y al trabajo de un país, a la riqueza e ingresos reales de sus habitantes." (Lib. II, cap. V, pp. 242, 243.)
Adam Smith dice en el libro II, cap. I: "El valor íntegro de la simiente es asimismo, en sentido estricto, un capital fijo". Aquí, pues, capital = valor de capital; éste existe en forma "fija". "Aunque la simiente vaya y vuelva del suelo al granero, nunca cambia de propietario y, por tanto, no circula efectivamente. El arrendatario no obtiene su ganancia vendiéndola, sino incrementándola." (P. 186.) La estrechez de miras consiste aquí en que Smith no ve, como ya lo había hecho Quesnay, la reaparición del valor del capital constante bajo una forma nueva, como [c] importante factor del proceso de reproducción, sino únicamente una ejemplificación más y por añadidura equivocada [443] de la distinción que él efectúa entre capital circulante y capital fijo. En la traducción, hecha por Smith, de "avances primitives" y "avances annuelles" por "fixed capital" y "circulating capital", el progreso consiste en la palabra "capital", cuyo concepto se generaliza, se independiza de la atención particular a la esfera de aplicación agrícola, propia de los fisiócratas; el paso atrás estriba en concebir a "fijo" y "circulante" como las diferencias decisivas y aferrarse a ello.
II. Adam Smith

1. Puntos de vista geue*les de Smith
[d]
En el libro I, cap. VI, p. 42, dice Smith: "En toda sociedad el precio de cada mercancía se resuelve, en definitiva, en una u otra de estas tres partes" (salario, ganancia renta de la tierra) "o en las tres en su conjunto; y en toda sociedad adelantada las tres, en su totalidad, forman parte constitutiva, en mayor o menor medida, del precio de la parte inmensamente mayor de las mercancias" [4]; o, como se dice más adelante, en la p. 43: "Salario, ganancia y renta son las tres fuentes originarias de todo ingreso, así como de todo valor de cambio". Más adelante hemos de investigar más pormenorizadamente esta tesis de Adan Smith sobre las "partes constitutivas del precio de las mercancías" o de "todo valor de cambio". Smith prosigue: "Como esto es válido respecto a cada mercancía particular, considerada separadamente, debe aplicarse también a todas las mercancías en su totalidad, las cuales conforman el producto anual total del suelo y del trabajo de cada país. [444] El precio o valor de cambio total de este producto anual debe resolverse necesariamente en las mismas tres partes y distribuirse entre los diversos habitantes del país, ya como salario por su trabajo, o como ganancia por su capital, o como renta por su bien raíz". (Lib. II, cap. II, p. 190.)
Después de resolver así tanto el precio de todas las mercancías consideradas individualmente como "el precio o valor de cambio íntegro... del producto anual del suelo y del trabajo de cada país" en tres fuentes de réditos para el asalariado, el capitalista y el terrateniente en salario, ganancia y renta , Adam Smith se ve obligado a dar un rodeo para introducir de contrabando un cuarto elemento, o sea el elemento del capital. Esto se efectúa mediante la distinción entre ingreso bruto e ingreso neto: "El ingreso bruto del total de los habitantes de un gran país comprende en sí el producto global anual de su suelo y de su trabajo; el ingreso neto, la parte que les queda disponible tras deducir los costos de mantenimiento en primer término de su capital fijo, y en segundo lugar de su capital circulante, o sea la parte que aquéllos, sin afectar su capital, pueden incluir en su fondo de consumo [...] o gastar para su sustento, comodidad y placer. Su riqueza real, asimismo, está en proporción no a su ingreso bruto, sino a su ingreso neto". (Ibídem, p. 190).
Observaremos a este respecto:
1) Adam Smith sólo se ocupa aquí expresamente de la reproducción simple, no de la reproducción en escala ampliada o acumulación; se limita a hablar de los gastos para el mantenimiento (maintaining) del capital en funciones. El rédito "neto" equivale a la parte del producto anual sea de la sociedad, sea del capitalista individual que puede entrar en el "fondo de consumo", más el volumen de este fondo no debe afectar al capital en funciones (encroach upon capital). De esta suerte, una parte de valor del producto individual, así como del social, no se resuelve ni en salario, ni en ganancia o renta de la tierra, sino en capital.
2) Adam Smith se evade de su propia teoría mediante un juego de palabras, la distinción entre gross y net revenue, ingreso bruto e ingreso neto. Tanto el capitalista individual como la clase entera de los capitalistas, o sea la llamada nación, percibe, en lugar del capital consumido en la proucción, un producto mercantil cuyo valor [445] representable por partes proporcionales de ese producto mismo repone por una parte el valor de capital empleado y por tanto constituye un ingreso [Einkommen] y, aun más literalmente, un rédito [Revenue] (revenu, participio de revenir, retornar) [5], pero, nota bene [nótese bien], rédito de capital o utilidades de capital; por otra parte, componentes de valor que "se distribuyen entre los diversos habitantes del país, ya como salario por su trabajo, o como ganancia por su capital, o como renta por su bien raíz", o sea lo que en la vida corriente se entiende por ingresos. Según esto, pues, el valor del producto íntegro constituye ingresos para alguien: sea para el capitalista individual, sea para todo el país, pero por una parte ingresos de capital, y por la otra un "rédito" que difiere de esos ingresos. Por una puerta trasera la anfibología de la palabra "rédito" se introduce lo que al analizar el valor de la mercancía en sus partes constitutivas se había eliminado. Pero sólo pueden "ingresar" los componentes de valor del producto que ya existían en éste. Si el capital ha de ingresar como rédito, es necesario que previamente se haya gastado capital.
Prosigue Adam Smith, más adelante: "La tasa más baja ordinaria de ganancia tiene siempre que ascender a algo más de lo que alcanza para cubrir las pérdidas ocasionales a las que está expuesta toda utilización de capital. Es sólo ese excedente lo que representa la ganancia líquida o neta". {¿Qué capitalista entiende por ganancia los desembolsos necesarios de capital?} "Lo que se denomina ganancia bruta suele abarcar no sólo ese excedente, sino también la parte retenida para cubrir tales pérdidas extraordinarias." (Lib. I, cap. IX, p. 72.) Pero esto no significa sino que una porción del plusvalor, considerado como parte de la ganancia bruta, debe constituir un fondo de seguros para la producción. Ese fondo de seguros lo crea una parte del plustrabajo, el cual en esa medida produce directamente capital, esto es, el fondo destinado a la reproducción. En lo que respecta al desembolso para el "mantenimiento" del capital fijo, etc. (véanse los pasajes citados más arriba), la reposición con capital nuevo del capital fijo consumido no constituye una nueva inversión de capital, sino tan sólo la renovación del viejo valor de capital bajo una nueva forma. Pero en lo que atañe a la reparación del capital fijo, que Adam Smith computa asimismo entre [446] los gastos de mantenimiento, su costo integra el precio del capital adelantado. El hecho de que el capitalista, en lugar de tener que invertir dicho capital de una sola vez, pueda hacerlo durante el funcionamiento del capital, paulatinamente y con arreglo a las necesidades, y tomándolo de ganancias ya embolsadas, no modifica en nada la fuente de estas ganancias. El componente de valor del cual dicha ganancia dimana, no hace más que demostrar que el obrero suministra plustrabajo, tanto para el fondo de seguros como para el de reparaciones [e].
Adam Smith nos dice ahora que es necesario excluir del rédito neto, es decir, del rédito en el sentido específico, todo el capital fijo, pero también la parte íntegra del capital circulante requerida por el mantenimiento y la reparación del capital fijo, así como para su renovación; en rigor, todo capital que no exista en una forma natural destinada al fondo de consumo. "Del rédito neto de la sociedad debe excluirse, evidentemente, todo el desembolso que se efectúa para conservar el capital fijo. Ni las materias primas necesarias para mantener en buenas condiciones las máquinas y herramientas industriales útiles, ni el producto del trabajo requerido para transformar esas materias primas con arreglo a la forma exigida, pueden nunca formar parte de ese rédito. El precio de ese trabajo, ciertamente, puede constituir una parte de dicho rédito, ya que los obreros ocupados de tal suerte pueden colocar el valor total de su salario en su fondo de consumo directo. Pero en otros tipos de trabajo tanto el precio" {esto es, el salario pagado por ese trabajo} "como el producto" {en el que se corporifica dicho trabajo} "entran en ese fondo de consumo; el precio en el de los obreros, el producto en el de otra gente, cuyo sustento, comodidad y placeres se ven acrecentados por el trabajo de tales obreros." (Lib. II, cap. II, pp. 190, 191.)
Adam Smith tropieza aquí con una muy importante distinción entre los obreros que laboran en la producción de [447] medios de producción y los que lo hacen en la producción directa de medios de consumo. El valor del producto mercantil de los primeros contiene un componente igual a la suma de los salarios, o sea al valor de la parte de capital invertida en la compra de fuerza de trabajo; esta parte de valor existe corpóreamente bajo el aspecto de cierta cuota de los medios de producción producidos por esos obreros. El dinero percibido por su salario constituye para ellos un rédito, pero su trabajo no ha producido productos consumibles, ni para sí mismos ni para otros. Esos prouctos, en consecuencia, no constituyen de por sí elemento alguno de la parte del producto anual destinada a proporcionar el fondo de consumo social, fondo que es el único en el que es realizable el "rédito neto". Adam Smith olvida agregar aquí que lo que es válido para los salarios, lo es igualmente para el componente de valor de los medios de producción que, en cuanto plusvalor y bajo las categorías de ganancia y renta, constituye (en primera instancia) el rédito del capitalista industrial. También esas partes constitutivas de valor existen en los medios de producción, en cosas no consumibles; sólo después de su conversión en dinero pueden retirar una cantidad conforme a su precio de los medios de consumo producidos por el segundo tipo de obreros y transferirla al fondo de consumo individual de sus poseedores. Con tanta mayor razón, no obstante, Adam Smith habría tenido que advertir que la parte de valor de los medios de producción generados anualmente parte que es igual al valor de los medios de producción que funcionan dentro de esa esfera productiva, esto es, al valor de los medios de producción con los que se fabrican medios de producción , o sea una parte de valor igual al valor del capital constante empleado aquí, está absolutamente excluida de cualquier componente de valor creador de rédito, y lo está no sólo por la forma natural en la que existe, sino también por su función de capital.
En lo que toca al segundo tipo de obreros los que producen directamente medios de consumo , las definiciones de Smith no son enteramente exactas. Dice, en efecto, que en estos tipos de trabajo tanto el precio del trabajo como el producto entran en (go to) el fondo de consumo directo: "el precio" (esto es, el dinero obtenido en concepto de salario) "en el fondo de consumo de los obreros, y el producto en el de otra gente (that of other [448] people), cuyo sustento, comodidad y placeres se ven acrecentados por el trabajo de tales obreros". Pero el obrero no puede vivir del "precio" de su trabajo, del dinero en que se le paga su salario; realiza este dinero al comprar con él medios de consumo; en parte, éstos pueden consistir en tipos de mercancías que él mismo ha producido. Por otra parte, su propio producto puede ser de tal índole que sólo entre en el consumo de los explotadores de trabajo.
Después de haber excluido así el capital fijo, por entero, del "rédito neto" de un país, prosigue Adam Smith:
"Aunque de esta manera todo el desembolso para el mantenimiento del capital fijo queda necesariamente excluido del rédito neto de la sociedad, el caso no es el mismo, sin embargo, con el desembolso destinado a la conservación del capital circulante. De las cuatro partes de que se compone este último capital, a saber, dinero, medios de subsistencia, materias primas y producto terminados, las tres últimas, como ya se ha indicado, se extraen regularmente de él y se las transfiere o al capital fijo de la sociedad o al acopio destinado al consumo directo. La parte de los artículos consumibles que no se aplica al mantenimiento del primero" (del capital fijo), "pasa invariablemente a este último" (al acopio destinado al consumo directo) "y constituye una parte del ingreso neto de la sociedad. El mantenimiento de estas tres partes del capital circulante, pues, sólo reduce el rédito neto de la sociedad en la parte del producto anual que es necesaria para la conservación del capital fijo". (Lib. II, cap. II, pp. 191, 192.)
Esto no es más que la tautología de decir que la parte del capital circulante que no sirve para la producción de medios de producción, entra en la de medios de consumo, o sea en la parte del producto anual destinada a constituir el fondo de consumo de la sociedad. Pero es importante lo que se agrega a continuación:
"El capital circulante de una sociedad difiere, en este respecto, del de un individuo. El de un individuo está excluido por entero de su rédito neto y nunca puede constituir una parte del mismo; dicho rédito única y exclusivamente puede consistir en su ganancia. Pero aunque el capital circulante de cada individuo forme parte del capital circulante de la sociedad a la que tal individuo pertenece, no por eso aquel capital está incondicionalmente excluido [449] del rédito neto de la sociedad ni deja de formar parte del mismo. Aunque la totalidad de las mercancías en la tienda de un comerciante al por menor de ningún modo pueden ser volcadas en el fondo destinado a su propio consumo directo, pueden, sin embargo, entrar en el fondo de consumo de otra gente que, mediante un rédito obtenido gracias a otro fondo, le reponen al minorista el valor de las mercancías y además su ganancia, sin que de ello se derive uná reducción ni del capital del minorista ni del capital de esas personas". (Ibídem.)
Nos enteramos, por ende, de lo siguiente:
1) Al igual que el capital ijo y el capital circulante necesario para la reproducción (Smith se olvida del funcionamiento) y mantenimiento del primero, también el capital circulante de cada capitalista individual, destinado a la producción de medios de consumo, se halla excluido por entero del rédito neto de ese capitalista, rédito que no puede consistir en otra cosa que en sus ganancias. La parte de su producto mercantil que repone su capital, pues, no puede resolverse en componentes de valor que constituyan el rédito para él.
2) El capital circulante de cada capitalista individual constituye una parte del capital circulante de la sociedad, exactamente al igual que cada capital fijo individual.
3) El capital circulante de la sociedad, aunque no es más que la suma de los capitales circulantes individuales, posee un carácter que lo hace diferir del capital circulante de cada capitalista individual. Este último capital nunca puede formar parte del rédito de dicho capitalista; una fracción del primero (la que se compone de medios de consumo), en cambio, puede formar parte a la vez del rédito de la sociedad, o bien, como decía Smith poco antes, no es forzoso que reduzca, en una parte del producto anual, el rédito neto de la sociedad. En realidad, lo que Adam Smith denomina aquí capital circulante consiste en el capital mercantil producido anualmente y que los capitalistas productores de medios de consumo vuelcan cada año en la circulación. Este producto mercantil anual suyo se compone íntegramente de artículos consumibles y constituye, por consiguiente, el fondo en que se realizan o gastan los réditos netos (incluidos los salarios) de la sociedad. En vez de tomar como ejemplo las mercancías en la tienda del comerciante al por menor, Adam Smith debió haber [450] optado por las masas de bienes almacenadas en los depósitos de los capitalistas industriales.
Si Adam Smith hubiese compendiado los conglomerados de ideas que se le impusieron al examinar, antes la reproducción de lo que él denomina capital fijo, ahora la de lo que llama capital circulante, habría llegado al resultao siguiente:
I) El producto social anual se compone de dos sectores: el primero abarca los medios de producción, el segundo los medios de consumo; es necesario estudiar a ambos por separado.
II) El valor global de la parte del producto anual integrada por medios de producción se distribuye de esta manera: una parte de valor no es más que el valor de los medios de producción consumidos en la fabricación de aquellos medios de produccion, o sea no es más que valor de capital que reaparece bajo una forma renovada; una segunda parte es igual al valor del capital desembolsado en fuerza de trabajo, o igual a la suma de los salarios pagados por los capitalistas de esta esfera de la producción. Una tercera parte de valor, por último, constituye la fuente de las ganancias incluida la renta de la tierra de los capitalistas industriales de esta categoría.
El primer componente según Adam Smith la parte de capital fijo reproducida de todos los capitales individuales activos en este primer sector queda "excluida evidentemente del rédito neto y nunca puede formar parte del mismo", ya sea del capitalista individual, ya de la sociedad. Funciona siempre como capital, nunca como rédito. En este respecto, el "capital fijo" de cualquier capitalista individual no se diferencia en nada del capital fijo de la sociedad. Pero las otras partes de valor del producto anual de la sociedad consistentes en medios de producción partes de valor que también existen, por lo tanto, como partes alícuotas de esta masa global de medios de producción constituyen a la vez, precisamente, réditos para todos los agentes que participan en esta producción: salarios para los obreros, ganancias y rentas para los capitalistas. Pero para la sociedad no constituyen réditos, sino capital, por más que el producto anual de la sociedad sólo consista en la suma de los productos de los capitalistas individuales pertenecientes a la misma. En su mayor parte, conforme a su naturaleza sólo pueden funcionar como [451] medios de producción, e inclso los que en caso de necesidad pueden operar como medios de consumo, están destinados a servir como materias primas o materiales auxiliares de una nueva producción. Sólo funcionan en cuanto tales por ende como capital , pero no en manos de sus productores, sino en las de sus usuarios, a saber: III) En las de los capitalistas del segundo sector, de los productores directos de medios de consumo. Reponen a éstos el capital consumido en la producción de medios de consumo (en la medida en que dicho capital no se haya convertido en fuerza de trabajo, o sea en que no consista en la suma de los salarios para los obreros de este segundo sector), mientras que este capital consumido, que ahora se encuentra bajo la forma de medios de consumo en manos de los capitalistas que producen tales medios, constituye a su vez o sea desde el punto de vista social el fondo de consumo en el que los capitalistas y obreros del primer sector realizan su rédito.
Si Adam Smith hubiera ido tan lejos en su análisis, sólo le habría faltado dar un paso más para resolver todo el problema. Estaba a punto de encontrar la solución, pues había observado ya que determinadas partes de valor de un tipo (medios de producción) de los capitales mercantiles que componen el producto global anual de la sociedad constituyen, en efecto, rédito para los obreros y capitalistas individuales ocupados en su producción, pero no un componente del rédito de la sociedad, mientras que una parte de valor de la otra clase (medios de consumo) es por cierto valor de capital para sus propietarios individuales, los capitalistas dedicados a esa esfera de inversión pero tan sólo una parte del rédito social.
Pero de lo anteriormente expuesto se desprende ya lo siguiente:
Primero: aunque el capital social sólo sea igual a la suma de los capitales individuales, y por consiguiente también el producto mercantil anual (o capital mercantil) de la sociedad equivalga a la suma de los productos mercantiles de esos capitales individuales, aunque, por ende, el análisis del valor mercantil en sus componentes, análisis que rige para cada capital mercantil individual, haya de regir también para el capital mercanil de toda la sociedad como rige, en efecto, si nos atenemos al resultado final , sin embargo la forma de manifestación bajo la [452] que se representan en el proceso de reproducción social global es diferente.
Segundo: incluso en el plano de la reproducción simple no sólo se opera producción de salario (capital variable) y plusvalor, sino producción directa de nuevo valor constante de capital, por más que la jornada laboral sólo se componga de dos partes: la una, en la que el obrero repone el capital variable o produce, de hecho, un equivalente por lo gastado en adquirir su fuerza de trabajo, y la segunda, durante la cual produce plusvalor (ganancia, renta, etc.). El trabajo diario, en efecto, que se gasta en la reproducción de los medios de producción y cuyo valor se descompone en salario y plusvalor se realiza en nuevos medios de producción que reponen la parte de capital constante gastada en la producción de los medios de consumo.
Las dificultades principales resueltas ya, en su mayor parte, en las páginas precedentes no se presentan en el examen de la acumulación, sino en el de la reproducción simple. De ahí que tanto en el caso de Adam Smith (libro II) como anteriormente en el de Quesnay ("Tableau économique"), se parta de la reproducción simple siempre que se trata del movimiento efectuado por el producto anual de la sociedad y de la reproducción de ese producto, mediada por la circulación.
2. Descomposición del valor de cambio, por Smith, en v + pv

El dogma de Adam Smith, según el cual el precio o valor de cambio (exchangeable value) de toda mercancía individual y por tanto el de todas las mercancías que componen el producto anual de la sociedad (Smith presupone en todas partes, correctamente, la producción capitalista) está integrado por tres partes constitutivas (component parts) o se resuelve en (resolves itself into) salario, ganancia y renta, puede reducirse a que el valor de las mercancías es = v + pv; esto es, igual al valor del capital variable adelantado más el plusvalor. Y, precisamente, esta reducción de ganancia y renta a una unidad común que denominamos pv, la podemos efectuar con autorización expresa de Adam Smith, tal como lo demuestran las citas siguientes, en las que dejamos a un [453] lado, por el momento, todos los puntos secundarios, y er particular toda desviación real o aparente respecto al dogma de que el valor mercantil se compone exclusivamente de los elementos que denominamos v + pv.
En la manufactura: "El valor que los obreros agregan a los materiales se resuelve... en dos partes, una de las cuales paga su salario, la otra la ganancia de su patrón sobre el conjunto del capital adelantado por él en material y salario". (Lib. I, cap. VI, pp. 40, 41.) "Aunque el patrón adelanta al manufacturero" {al obrero manufacturero} "su salario, en realidad el segundo no le cuesta nada al primero, ya que por regla general el valor de ese salario, junto a una ganancia, queda retenido (reserved) en el valor acrecentado del objeto en el que se emplea su trabajo". (Lib. II, cap. III, p. 221.) La parte del capital (stock) que se desembolsa "para sustentar el trabajo productivo... después de haberle servido" (al patrón) "en el funcionamiento de un capital... constituye para ellos" {los obreros} "un rédito". (Lib. II, cap. III, p. 223.)
En el capítulo recién citado dice expresamente Adam Smith: "Todo el producto anual del suelo y del trabajo de cada país... se escinde de manera natural (naturally) en dos partes. Una de las mismas, y a menudo la mayor, está destinada en primer término a reponer un capital y a renovar los medios de subsistencia, materias primas y productos terminados que han sido retirados de un capital; la otra se destina a formar un rédito, sea para el propietario de ese capital, en calidad de ganancia de capital, sea para alguna otra persona, en calidad de renta de su bien raíz". (P. 222.) Sólo una parte del capital, como ya leímos antes en Adam Smith, constituye a la vez rédito para alguien; a saber, la parte invertida en la adquisición de trabajo productivo. Esta parte el capital vriable desempeña primero, en manos del patrón y para él, "la función de un capital", y acto seguido "forma un rédito" para el trabajador productivo mismo. El capitalista transforma una parte de su valor de capital en fuerza de trabajo y, precisamente por ello, en capital variable; únicamente por obra de esta transformación, no sólo esa parte del capital, sino su capital global, funciona como capital industrial. El obrero, el vendedor de la fuerza de trabajo, recibe bajo la forma del salario el valor de aquélla. En sus manos la fuerza de trabajo no es más que mercancía vendible, [454] mercancía de cuya venta vive y que constituye, por tanto, la única fuente de su rédito; en cuanto capital variable la fuerza de trabajo sólo funciona en manos de su comprador, el capitalista, y éste sólo en apariencia adelanta al obrero el precio de compra mismo, puesto que dicho obrero ya le ha suministrado, previamente, su valor.
Después que Adam Smith nos ha mostrado, así, que en la manufactura el valor del producto es = v + pv (donde pv = ganancia del capitalista), nos dice que en la agricultura los obreros, además de "la reproducción de un valor que es igual a su propio consumo o [f] al capital" {variable} "que los ocupa, sumado a la ganancia del capitalista, producen" por añadidura "el capital del arrendatario y toda su ganancia, y también efectúan regularmente la reproducción de la renta del terrateniente." (Lib. II, cap, V, p. 243.) El hecho de que la renta vaya a parar a las manos del terrateniente es, en lo que respecta al punto que consideramos, algo por entero irrelevante. Antes de llegar a sus manos debe pasar por las del arrendatario, esto es, por las del capitalista industrial. Es forzoso que la renta, antes de convertirse en rédito para alguien, tenga que constituir un componente de valor del producto. En el propio Adam Smith, por consiguiente, tanto la renta como la ganancia no son más que componentes del plusvalor, componentes que el trabajador productivo reproduce constantemente al mismo tiempo que reproduce su propio salario, esto es, el valor del capital variable. Tanto la renta como la ganancia, pues, son partes del plusvalor pv, y con ello tenemos que en Adam Smith el precio de todas las mercancías se resuelve en v + pv.
El dogma conforme al cual el precio de todas las mercancías (y por ende también el del producto mercantil anual) se resuelve en salario más ganancia más renta, adopta, incluso en la parte esotérica que de tanto en tanto se deja ver en la obra de Smith, la forma de que el valor de toda mercancía, y por ende también el del producto mercantil anual de la sociedad, es = v + pv, = al valor de capital desembolsado en fuerza de trabajo y reproducido incesantemente por el obrero más el plusvalor que dicho obrero añade con su trabajo.
[455] Este resultado final en Adam Smith nos revela a la vez como veremos más abajo la fuente de su análisis unilateral de las partes constitutivas en que puede descomponerse el valor de la mercancía. Nada tiene que ver con la determinación de la magnitud alcanzada por cada uno de esos componentes y con el límite de su suma de valor, empero, la circunstancia de que aquéllos, al mismo tiempo, constituyan distintas fuentes de rédito para distintas clases intervinientes en la producción. Cuando Adam Smith dice: "Salario, ganancia y renta son las tres fuentes originarias de todo ingreso, así como de todo valor de cambio cualquier otro rédito deriva, en última instancia, de una de aquéllas" (lib. I, cap. VI, p. 43), se ha incurrido aquí en todo tipo de quidproquos.
1) Todos los miembros de la sociedad que no intervienen directamente ni trabajando ni de otras maneras en la reproducción, en primera instancia sólo pueden obtener su parte del producto mercantil anual o sea sus medios de consumo de manos de las clases en que recae el producto primariamente: trabajadores productivos, capitalistas industriales y terratenientes. En ese sentido sus réditos derivan materialiter [materialmente] del salario (de los trabajadores productivos), de la ganncia y de la renta y aparecen por tanto, por oposición a esos réditos originarios, como réditos derivados. Por otra parte, sin embargo, los destinatarios de tales réditos derivados derivados en ese sentido los perciben por medio de su función social como rey, sacerdote, profesor, prostituta soldado raso, etc., y por ende pueden considerar estas funciones suyas como las fuentes originarias de sus réditos [6].
2) Y aquí culmina el disparatado yerro de Adam Smith: luego de comenzar por determinar atinadamente los componentes de valor de la mercancía y la suma del producto de valor corporizado en ellos, y de demostrar luego cómo esos componentes constituyen otras tantas fuentes diversas de rédito [7]; luego de derivar del valor los [456] réditos, pues, procede entonces a la inversa y ésta es en él la concepción predominante y hace que los réditos, en vez de "partes constitutivas" (component parts) se conviertan en "fuentes originarias de todo valor de cambio", con lo cual se abren de par en par las puertas a la economía vulgar. (Véase nuestro Roscher.)
3. La parte comtante del capital

Veamos ahora de qué manera Adam Smith se esfuerza por borrar del valor de la mercancías, como por ensalmo, a parte constante de valor del capital.
"En el precio del trigo, por ejemplo, una parte paga a renta del terrateniente." El origen de este componente de valor nada tiene que ver con la circunstancia de que se pague con él al terrateniente y que para éste constituya un rédito, bajo la forma de la renta, del mismo modo que el origen de los otros componentes de valor no guarda relación alguna con el hecho de que, como ganancia y salario, constituyan fuentes de rédito.
"Otra parte paga el salario y sustento de los obreros" {¡y de los animales de labor!, añade} "ocupados en su producción, y la tercera parte paga la ganancia del arrendatario. Estas tres partes parecen" {seem, nada más que parecen, en efecto) "conformar inmediatamente o en última instancia todo el precio del trigo" [8]. Dicho precio íntegro, es decir, su determinación de magnitud, es absolutamente independiente de su distribución entre tres tipos de personas. "Habrá de aparecer necesariamente una cuarta parte para reponer el capital del arrendatario o para cubrir el desgaste de sus animales de labor y de sus demás aperos de labranza. Pero debe tenerse en cuenta que el precio de cualquier apero, por ejemplo el de un caballo de tiro, se compone a su vez de las tres partes mencionadas más arriba: de la renta del campo en el que se cría, del [457] trabajo de criarlo y de la ganancia del arrendatario que adelanta ambas cosas: la renta de ese campo y el salario de ese trabajo. Por tanto, aunque el precio del trigo reponga tanto el precio del caballo como el costo de su sustento, ese precio íntegro se resuelve como siempre, inmediatamente o en última instancia, en las mismas tres partes: renta, trabajo" (quiere decir salario) "y ganancia." (Lib. I, cap. VI, p. 42.)
Es esto, literalmente, todo lo que aporta Adam Smith para fundamentar su asombrosa doctrina. Su demostración consiste sencillamente en repetir la misma afirmación. Admite, a modo de ejemplo, que el precio del trigo no se compone solamente de v + pv, sino asimismo del precio de los medios de producción consumidos al producir el trigo, esto es, de un valor de capital que el arrendatario no invirtió en fuerza de trabajo. Pero, dice Smith, el precio de todos esos medios de producción mismos se descompone también, al igual que el precio del trigo, en v + pv; sólo que Smith se olvida de añadir: y además en el precio de los medios de producción consumidos para producirlos a ellos mismos. De un ramo de la producción remite al otro y de éste, nuevamente, a un tercer ramo. Que el precio íntegro de las mercancías se resolviera "inmediatamente" o "en última instancia" (ultimately) en v + pv no sería meramente un subterfugio siempre que se hubiera demostrado que los productos mercantiles cuyo precio se resuelve directamente en c (precio de los medios de producció consumidos) + v + pv se ven compensados, finalmente, por productos mercantiles que reponen en todo su volumen esos "medios de producción consumidos" y que a su vez, en cambio, son producidos gracias a un mero desembolso de capital variable, esto es, desembolsado en fuerza de trabajo. El precio de estos últimos sería, en tal caso, directamente = v + pv. Por ende, también el precio de los primeros c + v + pv, donde c figura como parte constante de capital se podría resolver finalmente en v + pv. El propio Adam Smith no creía haber aducido tal prueba con su ejemplo de los recolectores de Scotch pebbles [cantos rodados escoceses], quienes, según él, 1) no suministran plusvalor de ningún tipo, sino que se reducen a producir su propio salario; 2) no emplean medios de producción (aunque han de emplearlos, ciertamente, en forma de canastos, [458] bolsas y otros recipientes para el traslado de las piedrecitas).
Ya hemos visto, con anterioridad, que el propio Adam Smith más adelante arroja por la borda su propia teoría, sin volverse consciente, al hacerlo, de sus contradicciones. La fuente de éstas, sin embargo, ha de buscarse precisamente en sus puntos de partida científicos. El capital convertido en trabajo produce un valor mayor que el suyo propio. ¿Cómo? Según Adam Smith, al imprimir los obreros, a las cosas que elaboran durante el proceso de producción, un valor que además del equivalente por el propio precio de compra de los obreros, constituye un plusvalor (ganancia y renta) que no recae en ellos sino en sus patrones. Pero esto es también todo lo que aportan y pueden aportar. Lo que es válido para el trabajo industrial de una jornada, lo es también con respecto al trabajo puesto en movimiento durante un año por la clase capitalista en su conjunto. La masa global del producto de valor social anual, por consiguiente, sólo puede descomponerse en v + pv: en un equivalente mediante el cual los obreros reponen el valor de capital desembolsado al abonar el precio de compra de ellos mismos, y en el valor adicional que, por encima de ese equivalente, se ven obligados a entregar a su patrón. Mas estos dos elementos de valor de las mercancías conforman a la vez fuentes de rédito para las diversas clases intervinientes en la reproducción: el primero, el salario, el rédito de los obreros; el segundo, el plusvalor, del cual el capitalista industrial se reserva una parte bajo la forma de ganancia y cede otra parte como renta, que es el rédito del terrateniente. ¿De dónde, entonces, habría de surgir un nuevo componente de valor, puesto que el producto anual de valor no contiene otros elementos que no sean v + pv? Pisamos aquí el terreno de la reproducción simple. Como toda la suma de trabajo anual se resuelve primero en trabajo requerido para la reproducción del valor de capital desembolsado en fuerza de trabajo, y segundo en trabajo requerido para la creación de un plusvalor, ¿de dónde habría de surgir entonces, en definitiva, el trabajo necesario para la producción de un valor de capital no desembolsado en fuerza de trabajo? El caso es como sigue:
1) Adam Smith determina el valor de una mercancía por la masa de trabajo que el asalaiado agrega (adds) al [459] objeto de trabajo. Textualmente dice "a los materiales" porque se refiere a la manufactura, que elabora lo que son ya productos del trabajo, pero esto no cambia nada en el fondo del asunto. El valor que el obrero agrega (y este "adds" es la expresión empleada por Adam) a un cosa es completamente independiente de que ese mismo objeto al que se agrega valor tuviera o no valor antes de la adición. El obrero, por ende, crea un producto de valor en forma mercantil; este producto de valor, con arreglo a Adam Smith, por una parte es un equivalente de su salario, y por consiguiente esa parte estará determinada por el volumen de valor de su salario; según éste sea mayor o menor, el obrero tendrá que agregar más trabajo para producir o reproducir un valor igual al de su salario. Pero por otra parte el obrero agrega trabajo más allá del límite trazado de esa manera, trabajo que forma plusvalor para el capitalista que lo emplea. Que este plusvalor se conserve íntegramente en manos del capitalista o que dicho capitalista haya de cederlo parcialmente a terceros es algo que en nada modifica la determinación cualitativa (la de ser, en definitiva, plusvalor) ni la determinación cuantitativa (en cuanto a la magnitud) del plusvalor agregado por el asalariado. Es valor como cualquier otra parte de valor del producto, pero se distingue por el hecho de que el obrero no ha recibido ningún equivalente a cambio de él ni lo recibirá más adelante; el capitalista, antes bien se apropia de ese valor sin ceder equivalente alguno. El valor global de la mercancía se determina por la cantidad de trabajo gastada por el obrero en su producción; una parte de ese valor global se determina por el hecho de que es igual al valor del salario, esto es, equivalente del mismo. Necesariamente, pues, la segunda parte, el plusvalor, se determina de la misma manera: a saber, es igua al valor global del producto menos la parte de valor del mismo que es equivalente del salario; es, por lo tanto igual al excedente del producto de alor creado en la fabricación de la mercancía, por encima de la parte de valor contenida en ella y que es igual al equivalente de su salario.
2) Lo que rige para la mercancía producida en una empresa industrial individual por cada obrero individual es válido también para el producto anual de todos los ramos de la industria. Lo que rige para el trabajo diario de un [460] trabajador productivo individual, se aplica también al trabajo anual desplegado por la clase de los trabajadores productivos en su conjunto. Esta clase (según expresión de Smith) "fija" en el producto anual un valor global deteminado por la cantidad del trabajo anual efectuado, y este valor global se descompone en una parte determinada por la fracción del trabajo anual durante la cual la clase obrera crea un equivalente de su salario anual en realidad crea ese salario mismo , y otra parte determinada por el trabajo anual adicional con el cual el obrero crea un plusvalor para la clase de los capitalistas. El producto anual de valor contenido en el producto anual, pues, se compone únicamente de dos elementos: el equivalente del salario anual percibido por la clase obrera y el plusvalor suministrado anualmente a la clase de los capitalistas. Pero el salario anual constituye el rédito de la clase obrera, y la suma anual del plusvalor el rédito de la clase de los capitalistas: ambos, pues (y este punto de vista es correcto cuando se examina la reproducción simple), representan la participación relativa en el fondo de consumo anual y se realizan en él. Y, de esta manera, en ninguna parte queda lugar para el valor constante de capital, para la reproducción del capital que funciona bajo la forma de medios de producción. Pero que todas las partes del valor mercantil que funcionan como rédito coinciden con el producto del trabajo anual destinado al fondo social de consumo, es algo que Adam Smith dice expresamente en la introducción de su obra: "El objetivo de estos cuatro primeros libros es explicar en qué ha consistido el rédito del pueblo en general, o cuál era la naturaleza del fondo que... le ha suministrado (supplied) su consumo anual". (P. 12). Y ya en la primera frase de la introducción se afirma: "El trabajo anual de cada nación es el fondo que originariamente provee todos los medios de subsistencia que dicha nación consme en el curso del año, y que consisten siempre en el producto directo de ese trabajo o en objetos comprados con dicho producto a otras naciones". (P. 11.) Ahora bien: el primer error de Adam Smith consiste en que equipara el valor del producto del año al producto de valor anual. Este último es únicamente producto del trabajo del año anterior; el primero incluye además todos los elementos de valor consumidos para la producción del producto anual, pero producidos el año precedente y en [461] parte en años anteriores: medios de producción cuyo valor no hace más que reaparecer y que, en lo tocante a su valor, no han sido producidos ni reproducidos por el trabajo gastado durante el último año. Gracias a esta confusión Adam Smith escamotea la parte constante de valor del producto anual. La confusión misma descansa sobre otro error de su concepción fundamental, el de no distinguir el carácter dual del trabajo mismo: del trabajo que, en cuanto gasto de fuerza de trabajo, crea valor, y que, en cuanto trabajo útil, concreto, crea objetos para el uso (valor de uso). La suma global de las mercancías fabricadas anualmente, o sea el producto anual íntegro, es producto del trabajo útil desplegado durante el año anterior: si todas esas mercancías existen, ello ocurre únicamente porque en un sistema muy ramificado de distintos tipos de trabajos útiles, se gastó trabajo socialmente aplicado, sólo por ello se ha conservado en su valor globa el valor de los medios de producción consumidos para producirlas, valor que reaparece en una nueva forma natural. El producto anual global, pues, es el resultado del trabajo útil gastado durante el año; pero del valor de producto anual sólo una parte se ha creado durante el año: esa parte es el producto de valor anual en que se representa la suma del trabajo movilizado durante el mismo año.
Cuando Adam Smith, pues, dice en el pasaje recién citado: "El trabajo anual de cada nación es el fondo que originariamente provee todos los medios de subsistencia que dicha nación cnsume en el curso del año", etc., se ubica unilateralmente en el punto de vista del mero trabajo útil, que, en efecto, ha aportado todos esos medios de subsistencia en su forma consumible. Pero olvida aquí que eso sería imposible sin el concurso de los medios de trabajo y objetos de trabajo legados por los años anteriores y que el "trabajo anual", en la medida en que formó valor en modo alguno ha creado el valor íntegro de los producto: terminados por su intermedio; que el producto de valor es menor que el valor del producto.
Si bien no se le puede reprochar a Adam Smith el no haber ido más lejos, en este análisis, que todos sus sucesores (aunque los fisiócratas habían insinuado ya un avance en la dirección correcta), lo cierto es que se extravía en un caos, y precisamente en lo principal porque su concepción "esotérica" del valor de las mercancías en [462] general se ve continuamente contrarrestada por concepciones exotéricas que son las que suelen predominar en él, aunque su instinto científico, de vez en cuando, haga resurgir el punto de vista esotérico.
4. Capital y rédito en Adam Smith

La parte de valor de toda mercancía (y también, por consiguiente, la del producto anual) que constituye nada más que un equivalente del salario, es igual al capital adelantado por el capitalista en salario, esto es, igual a la parte constitutiva variable de su capital global adelantado. El capitalista recupera ese componente del valor de capital adelantado merced a un componente de valor, producido por primera vez, de la mercancía suministrada por los asalariados. Sea que el capital variable se adelante en el sentido de que el capitalista pague, en dinero, la parte que corresponde al obrero de un producto que todavía no está listo para la venta, o que lo está pero no ha sido vendido aún por el capitalista; sea que le pague con dinero que ha percibido ya mediante la venta de la mercancía suministrada por el obrero, o que disponga por anticipado de ese dinero gracias al crédito; en todos estos casos tenemos que el capitalista gasta capital variable, el cual fluye hacia los obreros en calidad de dinero, y tenemos, por otra parte, que posee el equivalenLe de ese valor de capital en esa parte de valor de sus mercancías en la cual el obrero ha producido de nuevo la parte que a él toca del valor total de las mismas, en la cual, para decirlo con otras palabras, el obrero ha producido el valor de su propio salario. En vez de darle al obrero esa parte de valor bajo la forma natural de su propio producto, el capitalista se la paga en dinero. Para el capitalista, pues, el componente variable de su valor de capital adelantado existe ahora bajo la forma mercantil mientras que el obrero ha recibido en forma dineraria el equivalente por su fuerza de trabajo vendida.
Por tanto, mientras que la parte del capital adelantado por el capitalista, convertida en capital variable por la compra de fuerza de trabajo, funciona dentro del proceso de producción mismo como fuerza de trabajo que se activa a sí misma y que, mediante el gasto de aquella fuerza, es [463] producida de nuevo o sea reproducida como valor nuevo en forma mecantil ¡reproducción, pues, o sea nueva producción de valor de capital adelantado! , el obrero, en cambio, gasta en medios de subsistencia, en medios para la reproducción de su fuerza de trabajo, el valor o el precio de su fuerza de trabajo vendida. Una suma de dinero igual al capital variable constituye sus entradas, y por consiguiente su rédito, que sólo durará mientras el obrero pueda vender su fuerza de trabajo al capitalista.
La mercancía del asalariado su fuerza de trabajo misma sólo funciona como mercancía cuando se incorpora al capital del capitalista, cuando funciona como capital; por otra parte, el capital del capitalista gastado como capital dinerario en la adquisición de fuerza de trabajo, funciona como rédito en manos del vendedor de la fuerza de trabajo, del asalariado.
Se entrelazan aquí diversos procesos de circulación y de producción, que Adam Smith no mantiene separados.
Primero. Actos pertenecientes al proceso de circulación: el obrero vende su mercancía la fuerza de trabajo al capitalista; el dinero con que el capitalista la compra es, para éste, dinero invertido con vistas a la valorización, o sea capital dinerario; ese dinero no se ha gastado, sino adelantado. (Es éste el verdadero sentido del "adelanto" avance de los fisiócratas , prescindiendo por entero del lugar mismo de donde el capitalista toma el dinero. Todo valor pagado por el capitalista con la mira puesta en el proceso de producción, es para él un valor adelantado, sin que importe que ese pago haya ocurrido previamente o post festum; ha sido adelantado al proceso de producción mismo.) Acontece aquí, tan sólo, lo que en toda venta de mercancías: el vendedor cede un valor de uso (aquí, la fuerza de trabajo) y recibe su valor en dinero (realiza su precio); el comprador entrega su dinero y recibe por éste la mercancía misma, en el caso la fuerza de trabajo.
Segundo. En el proceso de producción la fuerza de trabajo adquirida constituye ahora una parte del capital en funciones, y el obrero mismo opera aquí sólo como forma natural particular de ese capital, diferente de los elementos del mismo que existen bajo la forma natural de medios de producción. Mediante el gasto de su fuerza de trabajo durante aquel proceso, el obrero agrega a los medios de [464] producción transformados por él en producto un valor igual al valor de aquella fuerza (prescindiendo del plusvalor); por ende reproduce para el capitalista, en forma mercantil, la parte que dicho capitalista le adelantó de su capital o le adelantará bajo la forma de salario; produce para el capitalista un equivalente de esa parte; produce, para él, el capital que el capitalista le podrá "adelantar" de nuevo en la compra de fuerza de trabajo.
Tercero. En la venta de la mercancía, pues, una parte del precio de venta le repone al capitalista el capital variable adelantado por él, habilita al capitalista, por ende, para comprar de nuevo fuerza de trabajo, y al obrero para venderla nuevamente.
En todas las compras y ventas de mercancías en la medida en que nos limitemos a examinar estas trasacciones mismas , es de todo punto de vista irrelevante lo que ocurra en manos del vendedor con el dinero recibido a cambio de su mercancía y en manos del comprador con el artículo de uso comprado por él. Por tanto, en la medida en que consideremos meramente el proceso de circulación, es también irrelevante por entero el que la fuerza de trabajo comprada por el capitalista reproduzca para él valor de capital, y que, por otra parte, el dinero obtenido como precio de compra de la fuerza de trabajo constituya para el obrero un rédito. La magnitud de valor del artículo comercial del obrero, su fuerza de trabajo, no se ve afectada por el hecho de que constituya un "rédito" para él, ni por la circunstancia de que el uso que a su artículo comercial le dé el comprador, reproduzca valor de capital para dicho adquirente.
Como el valor de la fuerza de trabajo esto es, el precio de venta adecuado de esa mercancía está determinado por la cantidad de trabajo necesaria para su reproducción, y como esta cantidad de trabajo, a su vez, se determina aquí por la cantidad de trabajo requerida para la producción de los medios de subsistencia necesarios para el obrero, o sea requerida para la conservación de su vida, el salario se convierte en el rédito del que tendrá que sustentarse el obrero.
Es enteramente falso lo que dice Adam Smith (p. 223): "La parte del capital que se invierte en el mantenimiento del trabajo productivo... después de servirle a él" (al capitalista) "en función de capital... constituye un rédito [465] para ellos" (los obreros). El dinero con que el capitalista paga la fuerza de trabajo que ha comprado "le sirve en función de capital", ya que por intermedio de ese dinero incorpora la fuerza de trabajo a los componentes materiales de su capital y con ello, en definitiva, pone a su capital en condiciones de comenzar a funcionar como capital productivo. Distingamos: la fuerza de trabajo es mercancía no capital en manos del obrero, y constituye para él un rédito en la medida en que pueda reiterar onstantemente su venta, funciona como capital en manos del capitalista, después de la venta, durante el proceso de producción mismo. Lo que aquí funciona dos veces es la fuerza de trabajo: como mercancía que se vende a su valor, en manos del obrero; como fuerza productiva de valor y de valor de uso, en manos del capitalista que la ha comprado. Pero el dinero que el obrero recibe del capitalista no lo recibe sino después de haberle concedido a éste el uso de su fuerza de trabajo, después que la misma está realizada ya en el valor del producto laboral. El capitalista tiene ese valor en sus manos antes de haberlo pagado. No es el dinero, pues, el que funciona dos veces: primero como forma dineraria del capital variable y después como salario, sino la fuerza de trabajo la que ha funcionado dos veces: primero como mercancía en la venta de la fuerza de trabajo (cuando se estipula el salario que se ha de pagar el dinero opera meramente como medida ideal del valor y no es necesario que esté en manos del capitalista); segundo en el proceso de producción, donde funciona, en poder del capitalista, como capital, esto es, como elemento creador de valor de uso y de valor. Bajo la forma de mercancía, ya ha suministrado el equivalente pagadero al obrero, y lo ha hecho antes de que el capitaiista se lo abone al obrero en forma dineraria. El obrero, pues, crea él mismo el fondo de pagos del cual le paga el capitalista. Pero esto no es todo.
El dinero que recibe, lo gasta el obrero con el objeto de conservar su fuerza de trabajo, o sea si consideramos a la clase de los capitalistas y a la clase obrera en su conjunto lo gasta con el objeto de conservar para el capitalista el único instrumento gracias al cual puede seguir siendo capitalista.
La compra y venta constante de la fuerza de trabajo, pues, perpetúa de una parte la fuerza de trabajo como [466] elemento del capital, como elemento merced al cual el capital aparece como creador de mercancías artículos para el uso que tienen valor y gracias al cual, además, la parte de capital que adquiere fuerza de trabajo es restaurada constantemente por el propio producto de esta última; el obrero,como vemos, crea constantemente el fondo de capital con el cual se le paga. De otra parte, la venta constante de la fuerza de trabajo se convierte en fuente de sustento del obrero, siempre renovada, y por ende su fuerza de trabajo se presenta como el patrimonio del cual el obrero percibe el rédito que le permite vivir. Rédito no significa aquí otra cosa que la apropiación de valores operada mediante la venta constantemente repetida de una mercancía (la fuerza de trabajo), proceso en el cual dicha apropiación sirve únicamente para la reproducción constante de la mercancía que se ha de vender. Y en ese sentido tiene razón Adam Smith cuando dice que la parte de valor del producto creado por el obrero mismo, parte por la cual el capitalista le paga un equivalente bajo la forma del salario, se convierte en fuente de rédito para el obrero. Pero esto no altera en nada la naturaleza o magnitud de esa parte de valor de la mercancía, del mismo modo que el hecho de que los medios de producción funcionen como valores de capital no altera en nada el valor de los mismos, ni se modifica la naturaleza y extensión de una línea recta por la circunstancia de que la misma sirva de base para un triángulo o de diámetro para una elipse. El valor de la fuerza de trabajo sigue determinándose de manera tan independiente como el de esos medios de producción. Esa parte de valor de la mercancía ni se compone de rédito en cuanto factor autónomo constitutivo suyo, ni se resuelve en rédito. El que ese valor nuevo constantemente reproducido por el obrero constituya para el mismo una fuente de rédito, no implica, a la inversa, que su rédito sea una parte constitutiva del valor nuevo que él produce. La magnitud de la parte que se le paga del nuevo valor creado por el obrero, determina el volumen del valor de su rédito, y no a la inversa. El hecho de que esa parte del nuevo valor constituya para él un rédito, sólo muestra qué ocurre con ella, el carácter de su utilización, y tiene tan poco que ver con la formación de la misma como con cualquie otra formación de valor. Si percibo diez táleros por semana, la circunstancia de que [467] este ingreso sea semanal no modifica en nada ni la naturaleza de valor de los diez táleros ni su magnitud de valor. Como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor de la fuerza de trabajo está determinado por la cantidad de trabajo necesaria para su reproducción, que esta cantidad de trabajo se determine por el valor de los medios de subsistencia necesarios para el obrero, o sea que equivalga al trabajo necesario para la reproducción de las condiciones de vida del obrero mismo, es una característica peculiar de esta mercancía (la fuerza de trabajo), pero no más peculiar que la circunstancia de que el valor de los animales de tiro se determine por el valor de los medios de subsistencia necesarios para su conservación, o sea por la masa de trabajo humano necesaria para producir dichos medios.
Pero es la categoría del "rédito" la originaria de todos los males que aquejan aquí a Adam Smith. En él, los diversos tipos de rédito son las "component parts", las partes constitutivas del valor mercantil nuevo creado o producido anualmente, mientras que, a la inversa, las dos partes en que se descompone ese valor mercantil para el capitalista el equivalente de su capital variable adelantado bajo forma dineraria al adquirir el trabajo, y la otra parte de valor que también le pertenece, pero que no le ha costado nada, el plusvalor constituyen fuentes de rédito. El equivalente del capital variable se adelanta de nuevo en fuerza de trabajo y constituye, en ese sentido, bajo la forma del salario del obrero, un rédito para éste; como la otra parte, el plusvalor, no tiene que reponerle al capitalista adelanto alguno de capital, dicho capitalista puede gastarla en medios de consumo (necesarios y sontuarios), consumirla como rédito, en vez de constituir con ella valor de capital del tipo que fuere. El supuesto de este rédito es el valor mercantil mismo, y sus partes constitutivas sólo se distinguen, para el capitalista, en la medida en que son o un equivalente por el valor de capital variable que él adelantara o un excedente por encima del mismo. Ambas no son otra cosa que fuerza de trabajo gastada movilizada en el trabajo, durante la producción d mercancías. Se componen de un gasto, no de un ingreso o rédito: de gasto de trabajo.
Tras este quidproquo en que el rédito se convierte el la fuente del valor mercantil, en vez de ser el valor de la [468] mercancía la fuente del rédito, el valor mercantil aparece ahora como si se "compusiera" de los diversos tipos de réditos: se determina a éstos independientemente unos de otros, y mediante la adición del volumen de valor de estos réditos se determina el valor global de la mercancía. Pero cabe preguntarse ahora: ¿cómo se determina el valor de cada uno de esos réditos de los cuales habría de surgir el valor de la mercancía? En el caso del salario esa determinación tiene lugar, pues el salario es el valor de su mercancía, la fuerza de trabajo, y ese valor es determinable (como el de cualquier otra mercancía) por el trabajo necesario para la reproducción de esa mercancía. Pero el plusvalor, o más bien, en Adam Smith, sus dos formas, la ganancia y la renta, ¿cómo se determinan? Todo se mueve aquí en el plano de la huera charlatanería. Ora Smith presenta el salario y el plusvalor (o el salario y la ganancia) como partes constitutivas que componen el valor o en su caso el precio de la mercancía; ora, y a menudo casi en la misma frase, como partes en las que se "resuelve" (resolves itself) el precio de la mercancía; cuando de lo que se trata, a la inversa, es de que el valor mercantil es lo dado primeramente, de que diversas partes de este valor dado recaen, bajo la forma de réditos diversos, en diversas personas intervinientes en el proceso de producción. Esto no es idéntico, ni con mucho, a la composición del valor a partir de esas tres "partes constitutivas". Si determino por separado la longitud de tres líneas rcctas diferentes y luego, con estas tres líneas como "partes constitutivas", formo una cuarta recta igual a la suma de sus longitudes, en modo alguno he seguido el mismo procedimiento que si tengo ante mí una línea recta dada y con el motivo que fuera la divido la "resuelvo", por así decirlo en tes partes diferentes. En el primer caso la longitud de la línea varía exactamente con la longitud de los tres segmentos de los cuales es la suma; en el segundo caso, la longitud de los tres segmentos está delimitada de antemano por el hecho de ser partes de una línea cuya longitud está dada.
Pero, en rigor, si nos atenemos a lo que hay de correcto en la exposición de Adam Smith, aquel valor nuevo creado por el trabajo anual y contenido en el producto mercantil anual de la sociedad (así como en cada mercancía individual, o en el producto diario, el producto semanal, [469] etc.) es igual al valor del capital variable adelantado (o sea a la parte de valor destinada a comprar de nuevo fuerza de trabajo) más el plusvalor que el capitalista en el caso de la reproducción simple y siempre que las demás circunstancias no varíen puede realizar en medios de su consumo individual; si nos atenemos, además, a que Adam Smith confunde el trabajo en cuanto creador de valor, en cuanto gasto de fuerza de trabajo, y el trabajo en cuanto creador de valor de uso, esto es, en cuanto se lo gasta en forma útil, adecuada a un fin, tendremos entonces que de todo esto resulta lo siguiente: el valor de toda mercancía es el producto del trabajo; por tanto, también lo es el valor del producto del trabajo anual o el valor del producto mercantil social anual. Pero como todo trabajo se resuelve en 1) tiempo de trabajo necesario, durante el cual el obrero se limita a reproducir un equivalente por el capital adelantado en la compra de su fuerza de trabajo, y 2) plustrabajo, mediante el cual el obrero suministra al capitalista un valor por el que éste no paga equivalente alguno, o sea un plusvalor, tendremos entonces que todo valor mercantil sólo podrá descomponerse en esas dos partes constitutivas distintas y que, por ende, en definitiva constituirá en cuanto salario el rédito de la clase obrera, en cuanto plusvalor el de la clase de los capitalistas. Pero en lo que atañe al valor de capital constante, esto es, al valor de los medios de producción consumidos para constituir el producto anual, no se podrá decir (salvo la frase huera de que el capitalista lo carga al comprador cuando le vende su mercancía) de qué manera pasa ese valor al valor del nuevo producto; como los medios de producción misos son productos del trabajo, sin embargo, esa parte de valor sólo puede componerse a su vez, en última instancia ultimately , de un equivalente del capital variable y del plusvalor; de producto del trabajo necesario y de producto del plustrabajo. Si bien los valores de esos medios de producción funcionan en manos de sus usuarios como valores de capital, ello no quita que "originariamente" y si se los investiga a fondo, en otras manos, aunque con antelación se los pudiera descomponer en las mismas dos partes de valor, y por tanto en dos fuentes distintas de rédito.
Aparece aquí un punto correcto: que en el movimiento del capital social esto es, de la totalidad de los capitales [470] individuales las cosas se presentan de otro modo que en el caso de cada capital individual particularmente considerado, es decir, desde el punto de vista de cada capitalista individual. Para éste, el valor de la mercancía se resuelve en 1) un elemento constante (el cuarto, dice Smith) y 2) la suma de salario y plusvalor, o en su caso de salario, ganancia y renta. Desde el punto de vista social, por el contrario, desaparece el cuarto elemento de Smith, el valor de capital constante.
5. Recapitulación

La absurda fórmula según la cual los tres réditos salario, ganancia, renta conforman tres "partes constitutivas" del valor mercantil, dimana en Adam Smith de otra más plausible, conforme a la cual el valor de la mercancía resolves itself, se resuelve, en esos tres componentes. También esto es falso, incluso si suponemos que el valor de la mercancía sólo es divisible en el equivalente de la fuerza de trabajo consumida y el plusvalor creado por esta última. Pero el error descansa aquí, a su vez, sobre una base verdadera, más profunda. La producción capitalista se basa en el hecho de que el trabajador productivo vende su propia fuerza de trabajo, en cuanto mercancía suya, al capitalista, en cuyas manos aquélla funciona luego, meramente, como elemento de su capital productivo. Esta transacción correspondiente a la circulación venta y compra de la fuerza de trabajo no sólo inaugura el proceso de producción, sino que determina implicite [implícitamente] su carácter específico. La producción de un valor de uso e inclusive de una mercancía (ya que esta producción puede también ser efectuada por trabajadores productivos independientes) es aquí, tan sólo, medio con vistas a la producción de plusvalor absoluto y relativo para el capitalista. Hemos visto, pues, en el análisis del proceso de producción, cómo la producción de plusvalor absoluto y relativo determina 1) la duración del proceso laboral diario, 2) la entera configuración social y técnica del proceso capitalista de producción. Dentro de este mismo se efectiviza la distinción entre mera conservación de valor (del valor constante de capital), reproducción efectiva de valor adelantado (equivalente de la [471] fuerza de trabajo) y producción de plusvalor, esto es, de valor por el cual el capitalista no adelanta ningún equivalente ni previamente ni post festum [g].
La apropiación de plusvalor de un valor que es excedentario con respecto al equivalente del valor adelantado por el capitalista , es un acto que, aunque tenga su introducción en la compra y venta de la fuerza de trabajo, se lleva a cabo dentro del propio proceso de producción y constituye una fase esencial del mismo.
El acto introductorio, que constituye un acto de circulación la compra y venta de la fuerza de trabajo , se funda a su vez en una distribución de los elementos de producción que precede a la distribución de los productos sociales y la presupone, a saber, la escisión entre la fuerza de trabajo como mercancía del obrero y los medios de producción como propiedad de no trabajadores.
Pero, al mismo tiempo, esta apropiación de plusvalor o esta escisión de la producción de valor entre reproducción de valor adelantado y producción de valor nuevo que no repone equivalente alguno (plusvalor), no modifica absolutamente en nada la sustancia del valor mismo y la naturaleza de la producción de valor. La sustancia del valor es y sigue siendo absolutamente nada más que fuerza de trabajo gastada trabajo, prescindiendo aquí del carácter útil particular de este trabajo , y la producción de valor no es otra cosa que el proceso de ese gasto. Así, el siervo gasta fuerza de trabajo durante seis días, trabaja seis días, y el hecho de ese gasto no se ve modificado en nada por la circunstancia de que trabaje por ejemplo tres de esas jornadas laborales en su propia tierra, para sí mismo, y otras tres para su señor, en la finca de éste. Su trabajo voluntario para sí mismo y su trabajo forzado para su amo son indistintamente trabajo; al considerárselo trabajo en lo tocante a los valores o incluso a los productos útiles creados por el mismo, no se establece diferencia alguna en la labor de sus seis jornadas. La diferencia se refiere únicamente a las condiciones diferentes [472] que motivan el gasto de su fuerza de trabajo durante las dos mitades en que se divide el tiempo de trabajo de seis días. Otro tant ocurre con el trabajo necesario y el plustrabajo del asalariado.
El proceso de producción se extingue en la mercancía. El hecho de que en la fabricación de la misma se haya gastado fuerza de trabajo, el que la mercancía posea valor, es algo que aparece ahora como atributo material de la mercancía; la magnitud de ese valor se mide por la magnitud del trabajo gastado, el valor de la mercancía no se resuelve en ninguna otra cosa y no se compone de nada más que de eso. Si trazo una línea recta de determinada longitud, habré "producido" primero una línea recta (sólo que simbólicamente, por cierto, cosa que sé por anticipado) y lo habré hecho mediante el arte del dibujo, arte que se ajusta a ciertas reglas (leyes) independientes de mi voluntad. Si divido esa línea en tres segmentos (que a su vez pueden corresponder a un problema determinado), cada una de esas tres partes seguirá siendo una línea recta, como siempre, y la recta entera de la que forman parte no se resolverá, por esa división, en algo que difiera de una línea recta, por ejemplo en una curva del tipo que fuere. Esa línea de magnitud dada tampoco podré dividirla de tal manera que la suma de los segmentos sea mayor que la línea indivisa misma; la longitud de la línea indivisa, pues, tampoco está determinada por determinadas magnitudes de los segmentos, cualesquiera que éstas fueren. A la inversa: las magnitudes relativas de tales segmentos estarán limitadas, desde un primer momento, por los límites de la línea de la que forman parte.
La mercancía producida por el capitalista no se distingue en nada, en ese respecto, de la mercancía producida por un trabajador independiente o por comunidades obreras o por esclavos. En nuestro caso, no obstante, el producto íntegro del trabajo así como todo su valor pertenecen al capitalista. Al igual que cualquier otro productor, tiene primero que transformar la mercancía en dinero, por medio de la venta, para poder seguir operando con éste; tiene que convertirla en la forma de equivalente general. Examinemos el producto mercantil antes que se transforme en dinero. Pertenece por entero al capitalista. Por otra parte, en cuanto producto de trabajo útil en cuanto [473] valor de uso es íntegramente el producto del proceso laboral precedente, lo que no ocurre en cambio con su valor. Una parte de este valor no es más que valor que reaparece bajo una forma nueva de los medios de producción gastados en la producción de la mercancía; este valor no ha sido producido durante el proceso de producción de esta mercancía, pues los medios de producción lo poseían antes de dicho proceso, ndependientemente de éste; entraron en el mismo como portadores de dicho valor; lo que se ha renovado y modificado es sólo su forma de manifestación. Esta parte del valor mercantil constituye, para el capitalista, un equivalente por la parte de su valor de capital constante adelantado que ha sido consumida durante el proceso de la producción mercantil. Dicha parte existía antes bajo la forma de medios de producción; existe ahora como componente del valor de la mercancía recién producida. No bien dicha mercancía se ha convertido en dinero, es necesario reconvertir ese valor existente ahora como dinero en medios de producción, en su forma originaria, determinada por el proceso de producción y por la función de tal valor en el proceso. La función de capital de ese valor no modifica en nada el carácter de ser valor de una mercancía.
Una segunda parte de valor de la mercancía es el valor de la fuerza de trabajo vendida por el asalariado al capitalista. Se determina, al igual que el valor de los medios de producción, con prescindencia del proceso de producción en el que debe ingresar la fuerza de trabajo, y se fija en un acto de circulación, en la compra y venta de dicha fuerza, antes que la misma ingrese al proceso de producción. Mediante esa función el gasto de su fuerza de trabajo el asalariado produce un valor mercantil igual al valor que el capitalista le tiene que pagar por el uso de esa fuerza suya. Entrega al capitalista ese valor en forma de mercancía, y aquél se lo paga en dinero. Que esa parte del valor mercantil para el capitalista no sea otra cosa que un equivalente por el capital variable suyo que debe adelantar en el salario, no altera absolutamente en nada el hecho de que se trata de un nuevo valor mercantil creado durante el proceso de producción, valor que, al igual que el plusvalor, no se compone de otra cosa que de gasto, ya efectuado, de fuerza de trabajo. Este hecho tampoco se ve afectado por la circunstancia de que el valor [474] de la fuerza de trabajo, que el capitalista paga bajo l forma de salario al obrero, adopte para éste la forma de rédito y que por intermedio de ese rédito no sólo se reproduzca continuamente la fuerza de trabajo, sino también la clase de los asalariados en cuanto tal, y con ella el fundamento de la producción capitalista en su conjunto.
La suma de estas dos partes de valor, empero, no conforma el valor mercantil íntegro. Queda un excedente por encima de ambos: el plusvalor. Es éste, al igual que la parte de valor que repone el capital variable adelantado en salario, un valor nuevo producido por el obrero durante el proceso de producción, trabajo condensado. Sólo que no le cuesta nada al propietario de todo el producto, al capitalista. Esta última circunstancia permite de hecho que el capitalista lo consuma íntegramente como rédito, siempre que no deba ceder porciones de dicho plusvalor a otros partícipes como la renta al terrateniente , en cuyo caso, entonces, esas partes constituyen los réditos de tales terceras personas. Esta misma circunstancia fue también el motivo impulsor que llevó a nuestro capitalista a dedicarse en general a la producción de mercancías. Pero ni su generosa intención de echarle el guante al plusvalor ni el gasto posterior del mismo en calidad de rédito, por parte de él y de otras personas, afectan el plusvalor en cuanto tal. No alteran en nada el hecho de que es trabajo impago condensado, y absolutamente nada, tampoco, en su magnitud, a la que determinan condiciones por entero diferentes.
Pero si Adam Smith hubiera querido ocuparse, como ya lo hiciera al examinar el valor mercantil, del papel que cabe a las diversas partes de dicho valor en el proceso global de reproducción, habría quedado claro que si bien determinadas partes funcionan como rédito, otras lo hacen, con igual constancia, como capital, y por ello, conforme a su lógica, debería haberlas caracterizado como partes constitutivas del valor mercantil o partes en las que éste se resuelve.
Smith identifica la producción ae mercancías en general con la producción capitalista de mercancías; los medios de producción son desde un principio "capital", el trabajo es desde un primer momento trabajo asalariado, y por eso "el número de los trabajadores útiles y productivos en todas partes... es proporcional a la magnitud del [475] capital empleado para arles ocupación (to the quantity of capital stock which is employed in setting them to work)". (Introduction, p. 12.) En una palabra, los diversos factores del proceso laboral objetivos y personales se presentan desde un primer momento con las máscara correspondientes a los papeles que desempeñan en el período de producción capitalista. El análisis del valor mercantil, por consiguiente, coincide de manera directa con la consideración de hasta qué punto, por una parte este valor es un mero equivalente por el capital desembolsado, y hasta qué punto, por otra parte [h], constituye valor "libre" que no repone ningún valor de capital adelantado, o sea plusvalor. Las fracciones del valor mercantil comparadas entre sí desde este punto de vista se transforman de esta suerte, bajo cuerda, en "partes constitutivas" autónomas de aquél y finalmente en "fuentes de todo valor". Otra consecuencia es la composición del valor mercantil a partir de réditos de diversos tipos, o alternativamente su "resolución" en los mismos, de tal suerte que los réditos no se componen de valor mercantil, sino el valor mercantil de "réditos". Pero del mismo modo que la naturaleza de un valor mercantil qua [en cuanto] valor mercantil o del dinero qua dinero no se modifica por el hecho de que funcionen como valor de capital, tampoco se modifica la naturaleza de un valor mercantil por el hecho de que funcione más adelante como rédito para esta o aquella persona. La mercancía con la que Adan Smith tiene que vérselas es, por anticipado, capital mercantil (que incluye, además del valor de capital consumido en la producción de la mercancía, plusvalor), o sea la mercancía producida de manera capitalista, el resultado del proceso capitalista de producción. Habría sido necesario, pues, analizar previamente dicho proceso, también por ende, los procesos de valorización y de formación de valor, incluidos en aquél. Como el supuesto del mismo es la circulación de mercancías, la descripción del proceso requiere también, pues, un análisis previo, y por separado de la mercancía. Incluso en los momentos aislados en que Adam Smith, "esotéricamente", sostiene puntos de vista [476] correctos, sólo tiene en cuenta la producción de valor en ocasión del análisis de la mercancía, esto es, del análisis del capital mercantil.
III. Los continuadores
[9]
Ricardo reproduce casi literalmente la teoría de Adam Smith: "Hay que convenir en que todos los productos de un país son consumidos, pero existe la mayor diferencia imaginable entre que los consuman aquellos que reproducen un valor o aquellos que no lo reproducen. Cuando decimos que el rédito se economiza y se capitaliza, queremos decir con esto que la parte del rédito capitalizada la consumen trabajadores productivos, y no trabajadores improductivos". ("Principles", p. 163.) En realidad, Ricardo acepta plenamente la teoría de Adam Smith acerca de que el precio mercantil se resuelve en salario y plusvalor (o capital variable y plusvalor). Discrepa con él respecto a estos puntos: 1) acerca de las partes constitutivas del plusvalor: Ricardo elimina la renta como elemento imprescindible de aquél; 2) Ricardo descompone el precio de la mercancía en aquellas partes constitutivas. La magnitud de valor, pues, es el prius [lo previo, lo primero]. La suma de las partes constitutivas está presupuesta como magnitud dada; se parte de ella en vez de, a la inversa, determinar post festum la magnitud de valor de la mercancía mediante la adición de los componentes, como suele hacerlo Adam Smith en contradicción con su propia intelección más profunda.
Observa Ramsay contra Ricardo: "Ricardo olvida que el producto global no se distribuye únicamente entre salario y ganancia, sino que se requiere además una parte para la reposición del capital fijo". ("An Essay on the Distribution of Wealth", Edimburgo, 1836, p. 174.) Ramsay entiende por capital fijo lo mismo que yo por capital constante: "El capital fijo existe en una forma bajo la cual, ciertamente, contribuye a la producción de la mercancía que es objeto del trabajo, pero no al sustento del obrero" (p. 59). Adam Smith se resistía contra la [477] consecuencia obligada de su resolución del valor mercantil y por tanto, también, del valor del producto social anual en salario y plusvalor, o sea en mero rédito: la consecuencia de que, siendo así, se podría consumir el roducto anual íntegro. Los pensadores originales nunca son los que extraen las consecuencias absurdas. Dejan esa tarea a los Says y los MacCullochs.
Say, en realidad, no se hace muchos problemas. Lo que para uno era adelanto de capital, para el otro es rédito y producto neto, o lo era, la diferencia entre producto bruto y producto neto es puramente subjetiva, y "así el valor global de todos los productos se ha distribuido en la sociedad como rédito" (Say, "Traité d'économie politique", 1817, II, p. 64.) "El valor global de cada uno de los productos se compone de las ganancias de los terratenientes, de los capitalistas y de los industriosos" (¡el salario figura aquí como profits des industrieux [ganancias de los industriosos]!) "que han contribuido a su fabricación. Esto hace que el rédito de la sociedad sea igual al valor bruto producido y no, como se lo figuraba la secta de los economistas" {los fisiócratas} "igual tan sólo al producto neto del suelo." (P. 63.) También Proudhon entre otros, se ha apropiado de este descubrimiento de Say.
Storch, que también acepta en principio la doctrina de Smith, encuentra sin embargo que la aplicación práctica de Say no es sostenible: "Si se admite que el rédito de una nación equivale a su producto bruto, esto es, que no se debe deducir ningún capital" {ningún capital constante debería decir}, "hay que admitir también que esta nación puede consumir improductivamente el valor íntegro de su producto anual, sin infligir el menor perjuicio a su rédito futuro... Los productos que conforman el capital" {constante} "de una nación no son consumibles". (Storch, "Considérations sur la nature du revenu national", París, 1824, pp. 147, 150.) Pero Storch olvida explicar cómo la existencia de esa parte constante de capital es compatible con el análisis de los precios efectuado por Smith y aceptado por él, y según el cual el valor mercantil sólo contiene salario y plusvalor, pero no parte alguna de capital constante. Sólo por intermedio de Say cae en la cuenta de que ese análisis de precios lleva a resultados absurdos, y en su última frase propia sobre este punto dice "que es imposible resolver el precio necesario en sus elementos [478] más simples". ("Cours d'économie politique", Petersburgo, 1815, II, p. 141.)
Sismondi, que se ocupa especialmente de la relación entre el capital y el rédito y convierte de hecho la concepción particular de esa relación en differentia specifica de sus Nouveaux principes, no ha dicho una sola palabra de carácter científico, no ha contribuido ni con un átomo a la dilucidación del problema.
Barton, Ramsay y Cherbuliez intentan ir más allá de la concepción de Smith. Fracasan porque de antemano plantean el problema unilateralmente, al no separar de manera clara la diferencia entre valor de capital constante y variable, por un lado, de la diferencia entre capital fijo y circulante, por el otro.
También John Stuart Mill, con su habitual presunción, reproduce la doctrina legada por Adam Smith a sus sucesores.
Resultado: la confusión de ideas que se da en Adam Smith subsiste hasta la hora actual, y su dogma constituye un artículo ortodoxo de fe en la economía política.


[1]

35 {F.E. Aquí comienza el manuscrito VIII.}
[a] a El manuscrito VIII carece de título; éste ha sido introducido por Engels (R 729/2).
[2] 36 "Das Kapital", t. I, 2ª ed., p. 612, nota 32 (a).
[3] 37 También en este aspecto algunos fisiócratas, ante todo Turgot, le habían desbrozado el camino. Turgot usa más frecuentemente que Quesnay y los demás fisiócratas la palabra capital por avances, e identifica aun más los avances o capitaux de lo manufactureros con los de los arrendatarios. Por ejemplo: "Al igual que éstos" (los empresarios manufactureros), "ellos" (los fermiers, esto es, los arrendatarios capitalistas) "deben percibir, además de reflujo de los capitales", etc. (Turgot, "(Euvres", ed. Daire, París, 1844, t. I, p. 40.)
[b] b En la 1ª y 2ª ed., "y" en de "o"; Adam Smith, "o".
[c] c En la 1ª y 2ª ediciones, "also" ("por tanto") en vez de "als" ("como"); corregido conforme al manuscrito de Marx.
[d] d Subtítulos de Engels. (R 730/2.)
[4] 38 Para que el lector no se vea inducido en error por la frase "el precio de la parte inmensamente mayor de las mercancías", lo que sigue muestra cómo entendía el propio Adam Smith su expresión: en el precio del pescado de mar, por ejemplo, no entra ninguna renta, sino sólo salario y ganancia; en el precio de los Scotck pebbles [cantos rodados escoceses] sólo entra el salario. En efecto: "En algunos parajes de Escocia ciertos pobres se dedican a recoger en las playas esas piedrecitas multicolores conocidas por el nombre de cantos rodados escoceses. El precio que les pagan por ellas los lapidarios sólo se compone de salario por su trabajo, pues no forman parte alguna de dicho precio ni la renta ni la ganancia".
[5] [65] En otras versiones castellanas de "El capital" se traduce indistintamente Rente (renta), Einkommen (ingreso), Einnahmen (entradas), Revenue (rédito) y hasta Miete (alquiler) por un solo término: "renta". El presente pasaje muestra que Marx distingue incluso entre categorías muy afines, como Einkommen y Revenue. Contra nuestra traducción de Revenue por rédito se podría objetar que en ese diccionario asombroso "dont chaque édition fait regretter la précédente" rédito es sólo "renta, utilidad o beneficio renovable que rinde un capital" (subrayados míos--P.S.), mientras que para Marx no solamente es Revenue la parte del plusvalor que consume de manera periódica el capitalista sino también el salario del obrero. Pero, al igual que el diccionario de la Academia en el caso de rédito, también algún diccionario francés define a revenu sólo como "ce que rapporte un fonds, un capital" (Larousse, subrayados míos--P.S.), pese a que Sismondi ya en 1819 empleaba ese término tanto para designar el ingreso de los fabricantes como el de los obreros. A favor de revenu = rédito aboga además el hecho de que así como revenu es "participio de revenir", reditus ambién significó en su origen regreso, vuelta, retorno, el acto de regresar, volverse, restituirse (por ejemplo en Cicerón); la acepción de renta, producto, etc., es algo posterior (aparece en obras de Cornelio Nepo y Ovidio, entre otros).-- 445.
[e] e En la 1ª edición figura a continuación este párrafo: "Las explicaciones de Adam Smith acerca del capital fijo se reducen, de hecho, a sostener que éste es la parte del capital adelantado que está fija en el proceso de producción, o como dice en la p. 187: «Suministra ingreso o ganancia sin necesidad de circular o cambiar de propietario», o es, según la p. 185, la parte que «permanece en su posesión» (en la del usuario) «o que se conserva en la misma forma»".
[f] f 1ª y 2ª ediciones: "y" en vez de "o".
[6] [66] Como observa Rubel, Marx parafrasea aquí a Adam Smith: "El soberano [...], así como todos los demás magistrados civiles y militares que sirven bajo él, todo el ejército, la flota entera, son otros tantos trabajadores improductivos [...], los mantiene una parte del producto anual de la industriosidad ajena. [...] Algunas de las profesiones más austeras y más importantes, algunas de las más frívolas, deben incluirse en esta misma clase: los eclesiásticos, juristas, médicos y literatos de todo tipo, así como los comediantes, histriones, músicos, cantores, las bailarinas de ópera, etcétera". - 455.
[7] 39 {F. E. Reproduzco esta frase literalmente, tal como figura en el manuscrito, aunque en su contexto actual parezca contradecir tanto lo precedente como lo que figura a continuación. Esta contradicción aparente se resuelve más adelante, en el número 4: Capital y rédito en Adam Smith.}
[8] 40 Dejamos totalmente a un lado, aquí, que Adam es particularmente desafortunado en la elección de su ejemplo. El valor del trigo se resuelve en salario, ganacia y renta sólo porque aquél presenta los alimentos consumidos por los animales de labor como salario de dichos animales a éstos como asalariados, y por ende, a su vez, a los asalariados como animales de labor. {F.E. Agregado tomado del manuscrito II.}
[g] g Se lee aquí en el manuscrito (VIII, p. 13) la frase siguiente: "Para el capitalista, en efecto, sólo está adelantado el valor que desembolsa con vistas al proceso; se lo adelanta para la producción, y es por eso que Quesnay definirá correctamente como adelantos todos los elementos del capital productivo". (R 747/1.)
[h] h En la 1ª y 2ª ediciones, el pronombre que figura aquí ("es" en vez de "er") hace referencia al capital y no, como debiera, al valor.
[9] 41 {F.E. Desde aquí hasta el término del capítulo, agregado al manuscrito II.}







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