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7 piezas sueltas del

rompecabezas

mundial

Subcomandante Marcos

E.Z.L.N.2

INDICE

Preámbulo .............................................3

La concentración de la

riqueza y la distribución .......................15

de la pobreza

La gobalización de la explotación.........19

Migración, la pesadilla errante..............25

Mundialización finaciera y

globalización de la corrupción..............28

y el crimen

¿La legítima violencia de un poder ......33

ílegitimo?

La Megapolítica y los enanos.................38

Las bolsas de resistencia..........................43

Biblioteca digital de http://www.cgt.es

¡ DIFUNDE Y DISTRIBUYE LIBREMENTE ¡.3

PREAMBULO

"La guerra es un asunto de importancia vital para el

Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el

camino que lleva a la supervivencia o a la

aniquilación. Es indispensable estudiarla a fondo".

El Arte de la Guerra. Sun Tzu.

La globalización moderna, el neoliberalismo como

sistema mundial, debe entenderse como una nueva

guerra de conquista de territorios.

El fin de la III Guerra Mundial o "Guerra Fría" no

significa que el mundo haya superado la bipolaridad

y se encuentre estable bajo la hegemonía del

triunfador. Al terminar esta guerra hubo, sin lugar a

dudas, un vencido (el campo socialista), pero es

difícil decir quién fue el vencedor. ¿Europa

Occidental? ¿Estados Unidos? ¿Japón? ¿Todos ellos?

El caso es que la derrota del "imperio del mal"

(Reagan y Thatcher dixit) significó la apertura de

nuevos mercados sin nuevo dueño. Correspondía,

por tanto, luchar para tomar posesión de ellos,

conquistarlos.

No sólo eso, el fin de la "Guerra Fría" trajo consigo

un nuevo marco de relaciones internacionales en el

que la lucha nueva por esos nuevos mercados y

territorios produjo una nueva guerra mundial, la IV..4

Esto obligó, como en todas las guerras, a una

redefinición de los Estados Nacionales. Y más allá de

la redefinición de los Estados Nacionales, el orden

mundial volvió a las viejas épocas de las conquistas

de América, Africa y Oceanía. Extraña modernidad

esta que avanza hacia atrás, el atardecer del siglo XX

tiene más semejanzas con sus brutales centurias

antecesoras que con el plácido y racional futuro de

algunas novelas de ciencia-ficción. En el mundo de la

Posguerra Fría vastos territorios, riquezas y, sobre

todo, fuerza de trabajo calificada, esperaban un

nuevo amo...

Pero uno es el puesto de dueño del mundo, y varios

son los aspirantes a serlo. Y para lograrlo se desata

otra guerra, pero ahora entre aquellos que se

autodenominaron el "imperio del bien".

Si la III Guerra Mundial fue entre el capitalismo y el

socialismo (liderados por los Estados Unidos y la

URSS respectivamente), con escenarios alternos y

diferentes grados de intensidad; la IV Guerra

Mundial se realiza ahora entre los grandes centros

financieros, con escenarios totales y con una

intensidad aguda y constante.

Desde el fin de la II Guerra Mundial hasta 1992, se

han librado 149 guerras en todo el mundo. El

resultado, 23 millones de muertos, no deja dudas de

la intensidad de esta III Guerra Mundial. (datos de

UNICEF)..5

Desde las catacumbas del espionaje internacional

hasta el espacio sideral de la llamada Iniciativa de

Defensa Estratégica (la "Guerra de las Galaxias" del

cowboy Ronald Reagan); desde las arenas de Playa

Girón, en Cuba, hasta el Delta del Mekong, en

Vietnam; desde la desenfrenada carrera

armamentista nuclear hasta los salvajes golpes de

Estado en la dolorosa América Latina; desde las

ominosas maniobras de los ejércitos de la

Organización del Tratado del Atlántico Norte hasta

los agentes de la CIA en la Bolivia del asesinato del

Che Guevara; la mal llamada "Guerra Fría" alcanzó

altas temperaturas que, a pesar del continuo cambio

de escenario y el incesante sube-y-baja de la crisis

nuclear (o precisamente por esto), acabaron por

fundir al campo socialista como sistema mundial, y

lo diluyeron como alternativa social.

La III Guerra Mundial mostró las bondades de la

"guerra total" (en todas partes y en todas las formas)

para el triunfador: el capitalismo. Pero el escenario

de posguerra quedó perfilado, de hecho, como un

nuevo teatro de operaciones mundial: grandes

extensiones de "tierra de nadie" (por el desfonde

político, económico y social de Europa del Este y de

la URSS), potencias en expansión (Estados Unidos,

Europa Occidental y el Japón), crisis económica

mundial, y una nueva revolución tecnológica: la

informática.6

"De la misma forma que la revolución industrial

había permitido el remplazo del músculo por la

máquina, la actual revolución informática apunta al

remplazo del cerebro (al menos de un número cada

vez más importante de sus funciones) por la

computadora. Esta "cerebralización general" de los

medios de producción (lo mismo en la industria que

en los servicios) es acelerada por la explosión de

nuevas investigaciones en las telecomunicaciones y

por la proliferación de los cybermundos." (Ignacio

Ramonet. "La planété des désordres" en

"Géopolitique du Chaos." Maniére de Voir 3. Le

Monde Diplomatique (LMD). Abril de 1997.)

El rey supremo del capital, el financiero, empezó

entonces a desarrollar su estrategia guerrera sobre el

nuevo mundo y sobre lo que quedaba en pie del

viejo. De la mano de la revolución tecnológica que

ponía al mundo entero, por medio de una

computadora, en sus escritorios y a su arbitrio, los

mercados financieros impusieron sus leyes y

preceptos a todo el planeta. La "mundialización" de

la nueva guerra no es más que la mundialización de

las lógicas de los mercados financieros. De rectores

de la economía, los Estados Nacionales (y sus

gobernantes) pasaron a ser regidos, más bien

teledirigidos, por el fundamento del poder

financiero: el libre cambio comercial. Y no sólo eso, la

lógica del mercado aprovechó la "porosidad" que, en

todo el espectro social del mundo, provocó el.7

desarrollo de las telecomunicaciones, y penetró y se

apropió todos los aspectos de la actividad social. ¡Por

fin una guerra mundial totalmente total!

Una de las primeras bajas de esta nueva guerra es el

mercado nacional. Como una bala disparada

dentro de un cuarto blindado, la guerra iniciada por

el neoliberalismo rebota de uno a otro lado y hiere a

quien la disparó. Una de las bases fundamentales del

poder del Estado capitalista moderno, el mercado

nacional, es liquidado por el cañonazo de la nueva

era de la economía financiera global. El capitalismo

internacional cobra algunas de sus víctimas

caducando los capitalismos nacionales y

adelgazando, hasta la inanición, los poderes

públicos. El golpe ha sido tan brutal y definitivo que

los Estados nacionales no disponen de la fuerza

necesaria para oponerse a la acción de los mercados

internacionales que transgrede los intereses de

ciudadanos y gobiernos.

El cuidado y ordenado escaparate que se suponía

heredaba el fin de la "Guerra Fría", el "nuevo orden

mundial", pronto se ve hecho añicos por la explosión

neoliberal. El capitalismo mundial sacrifica sin

misericordia alguna a quien le dio futuro y proyecto

histórico: el capitalismo nacional. Empresas y

Estados se derrumban en minutos, pero no por las

tormentas de las revoluciones proletarias, sino por

los embates de los huracanes financieros. El hijo (el

neoliberalismo) devora al padre (el capitalismo.8

nacional), y de paso destruye todas las falacias

discursivas de la ideología capitalista: en el nuevo

orden mundial no hay

ni democracia, ni libertad, ni igualdad, ni

fraternidad.

En el escenario mundial producto del fin de la

"Guerra Fría" sólo sepercibe un nuevo campo de

batalla y en éste, como en todo campo de batalla,

reina el caos.

A finales de la "Guerra Fría", el capitalismo crea un

nuevo horror bélico: la bomba de neutrones. La

"virtud" de esta arma es que sólo destruye la vida y

respeta las construcciones. Ya se podían destruir

ciudades enteras (es decir, sus habitantes) sin que

fuera necesario reconstruirlas (y pagar por ello). La

industria armamentista se felicitó a sí misma, la

"irracionalidad" de las bombas nucleares era

suplantada por la nueva "racionalidad" de la bomba

de neutrones. Pero una nueva "maravilla" bélica será

descubierta a la par del nacimiento de la IV Guerra

Mundial: la bomba financiera.

Porque la nueva bomba neoliberal, a diferencia de su

antecesora atómica en Hiroshima y Nagasaki, no

sólo destruye la polis (la Nación en este caso) e

impone la muerte, el terror y la miseria a quienes la

habitan; o, a diferencia de la bomba de neutrones, no

sólo destruye "selectivamente"..9

La neoliberal, además, reorganiza y reordena lo que

ataca y lo rehace como una pieza dentro del

rompecabezas de la globalización económica.

Después de su efecto destructor, el resultado no es

un montón de ruinas humeantes, o decenas de miles

de vidas inertes, sino una barriada que se suma a

alguna de las megápolis comerciales del nuevo

hipermercado mundial y una fuerza de trabajo

reacomodada en el nuevo mercado de trabajo

mundial.

La Unión Europea, una de las megápolis producto

del neoliberalismo, es un resultado de la presente IV

Guerra Mundial. Aquí, la globalización económica

logró borrar las fronteras entre Estados rivales,

enemigos entre sí desde hace mucho tiempo, y los

obligó a converger y plantearse la unión política. De

los Estados Nacionales a la federación europea, el

camino economicista de la guerra neoliberal en el

llamado "viejo continente" estará lleno de

destrucción y de ruinas, una de ellas será la

civilización europea.

Las megápolis se reproducen en todo el planeta. Las

zonas comerciales integradas son el terreno donde

se erigen. Así ocurre en América del Norte, donde el

Tratado de Libre Comercio para América del Norte

("NAFTA" por sus siglas en inglés) entre Canadá, los

Estados Unidos y México no es más que el preludio.10

del cumplimiento de una vieja aspiración de

conquista estadounidense: "América para los

americanos".

En América del Sur se camina en igual sentido con el

Mercosur entre Argentina, Brasil, Paraguay y

Uruguay. En Africa del Norte, con la Unión del

Maghreb árabe (UMA) entre Marruecos, Algeria,

Tunez,

Libia y Mauritania; en Africa del Sur, en el Cercano

Oriente, en el Mar Negro, en Asia Pacífico, etc., en

todo el planeta explotan las bombas financieras y se

reconquistan territorios.

¿Las megápolis sustituyen a las naciones? No, o no

sólo. También las incluyen y les reasignan funciones,

límites y posibilidades. Países enteros se convierten

en departamentos de la megaempresa neoliberal. El

neoliberalismo opera así la DESTRUCCIÓN /

DESPOBLAMIENTO por un lado, y la

RECONSTRUCCIÓN

/ REORDENAMIENTO por el otro, de regiones y de

naciones para abrir nuevos mercados y modernizar

los existentes.

Si las bombas nucleares tenían un carácter disuasivo,

intimidatorio y coercitivo en la III Guerra Mundial,

en la IV conflagración mundial no ocurre lo mismo

con las hiperbombas financieras. Estas armas sirven

para atacar territorios (Estados Nacionales)

destruyendo las bases materiales de su soberanía

nacional (obstáculo ético, jurídico, político, cultural e.11

histórico contra la globalización económica) y

produciendo un despoblamiento cualitativo en sus

territorios. Este despoblamiento consiste en

prescindir de todos aquellos que son inútiles para la

nueva economía de mercado (por ejemplo los

indígenas).

Pero, además, los centros financieros operan,

simultáneamente, una reconstrucción de los Estados

Nacionales y los reordenan según la nueva lógica del

mercado mundial (los modelos económicos

desarrollados se imponen sobre relaciones sociales

débiles o inexistentes).

La IV Guerra Mundial en el terreno rural, por

ejemplo, presenta este efecto. La modernización

rural, que exigen los mercados financieros, trata de

incrementar la productividad agrícola, pero lo que

consigue es destruir las relaciones sociales y

económicas tradicionales. Resultado: éxodo masivo

del campo a las ciudades. Sí, como en una guerra.

Mientras tanto, en las zonas urbanas se satura el

mercado de trabajo y la distribución desigual del

ingreso es la "justicia" que espera a quienes buscan

mejores condiciones de vida.

De ejemplos que ilustran esta estrategia está lleno el

mundo indígena: Ian Chambers, director de la

Oficina para Centroamérica de la OIT (de las

Naciones Unidas), declaró que la población indígena.12

mundial, calculada en 300 millones, vive en zonas

que tienen el 60% de los recursos naturales del

planeta.

Así que "no sorprenden los múltiples conflictos por

el uso y destino de sus tierras alrededor de los

intereses de gobiernos y empresas. (...) La

explotación de recursos naturales (petróleo y

minería) y el turismo son las principales industrias

que amenazan los territorios indígenas en América"

(entrevista de Martha García en "La Jornada". 28 de

mayo de 1997). Detrás de los proyectos de inversión

vienen la polución, la prostitución y las drogas. Es

decir, se complementan destrucción /

despoblamiento y

reconstrucción / reordenamiento de la zona.

En esta nueva guerra mundial, la política moderna

como organizadora del Estado Nacional no existe

más.

Ahora la política es sólo un organizador económico y

los políticos son modernos administradores de

empresas. Los nuevos dueños del mundo no son

gobierno, no necesitan serlo. Los gobiernos

"nacionales" se encargan de administrar los negocios

en las diferentes regiones del mundo.

Este es el "nuevo orden mundial", la unificación del

mundo entero en un solo mercado. Las naciones son

tiendas de departamentos con gerentes a manera de

gobiernos, y las nuevas alianzas regionales,.13

económicas y políticas, se acercan más al modelo de

un moderno "mall" comercial que a una federación

política. La "unificación" que produce el

neoliberalismo es económica, es la unificación de

mercados para facilitar la circulación de dinero y

mercancías. En el gigantesco hipermercado mundial

circulan libremente las mercancías, no las personas.

Como toda iniciativa empresarial (y de guerra), esta

globalización económica va acompañada de un

modelo general de pensamiento. Sin embargo, entre

tantas cosas nuevas, el modelo ideológico que

acompaña al neoliberalismo en su conquista del

planeta tiene mucho de viejo y mohoso. El "american

way of life" que acompañó a las tropas

norteamericanas en la Europa de la II Guerra

Mundial, en el Vietnam de los 60´s, y, más

recientemente, en la Guerra del Golfo Pérsico, ahora

va de la mano (o más bien de las

computadoras) de los mercados financieros.

No se trata sólo de una destrucción material de las

bases materiales de los Estados Nacionales, también

(y de manera tan importante como poco estudiada)

se trata de una destrucción histórica y cultural. El

digno pasado indígena de los países del continente

americano, la brillante civilización europea, la sabia

historia de las naciones asiáticas, y la poderosa y rica

antigüedad del África y Oceanía, todas las culturas

y las historias que forjaron naciones son atacadas por

el modo de vida norteamericano. El neoliberalismo.14

impone así una guerra total: la destrucción de

naciones y grupos de naciones para homologarlas

con el modelo capitalista norteamericano.

Una guerra pues, una guerra mundial, la IV. La peor

y más cruel. La que el neoliberalismo libra en todas

partes y por todos los medios en contra de la

humanidad.

Pero, como en toda guerra, hay combates, hay

vencedores y vencidos, y hay pedazos rotos de esa

realidad destruida. Para intentar armar el absurdo

rompecabezas del mundo neoliberal hacen falta

muchas piezas. Algunas se pueden encontrar entre

las ruinas que esta guerra mundial ha dejado ya

sobre

la superficie planetaria. Cuando menos 7 de esas

piezas pueden reconstruirse y alentar la esperanza

de que este conflicto mundial no termine con el rival

más débil: la humanidad.

7 piezas para dibujar, colorear, recortar, y para tratar

de armar, junto otras, el rompecabezas mundial. La

una es la doble acumulación, de riqueza y de

pobreza, en los dos polos de la sociedad mundial. La

otra es la explotación total de la totalidad del mundo.

La tercera es la pesadilla de una parte errante de la

humanidad. La cuarta es la nauseabunda relación

entre crimen y Poder. La quinta es la violencia del

Estado. La sexta es el misterio de la megapolítica. La

séptima es la multiforme bolsa de resistencia de la.15

humanidad contra el neoliberalismo.

PIEZA 1:

La concentración de la riqueza y la distribución de

la pobreza.

En la historia de la humanidad, distintos modelos

sociales se han disputado el enarbolar el absurdo

como distintivo de orden mundial. Seguramente el

neoliberalismo tendrá un lugar privilegiado a la hora

de los premios, porque su "reparto" de la riqueza

social no hace más que distribuir un doble absurdo

de acumulación: la acumulación de riquezas en

manos de unos cuantos, y la acumulación de pobreza

en millones de seres humanos.

En el mundo actual, la injusticia y la desigualdad son

los signos distintivos. El planeta Tierra, tercero del

sistema planetario solar, tiene 5 mil millones de seres

humanos. En él, sólo 500 millones de personas

viven con comodidades mientras 4 mil 500 millones

padecen pobreza y tratan de sobrevivir.

Un doble absurdo es el balance entre ricos y pobres:

los ricos son pocos y los pobres son muchos. La

diferencia cuantitativa es criminal, pero el balance

entre los extremos se consigue con la riqueza: los

ricos suplen su minoría numérica con miles de

millones de dólares..16

La fortuna de las 358 personas más ricas del mundo

(miles de millones de dólares) es superior al ingreso

anual del 45% de los habitantes más pobres, algo así

como 2 mil 600 millones de personas.

Las leontinas de oro de los relojes financieros se

convierten en una pesada cadena para millones de

seres. Mientras que la "... cifra de negocios de la

General Motors es más elevada que el Producto

Nacional Bruto (PNB) de Dinamarca, la de la Ford es

más importante que el PNB de Africa del Sur, y la

de la Toyota sobrepasa al PNB de Noruega." (Ignacio

Ramonet, en LMD I/1997 #15), para todos los

trabajadores los salarios reales han caído, además de

que deben sortear los cortes de personal en las

empresas, el cierre de fábricas y la reubicación de sus

centros laborales. En las llamadas "economías

capitalistas avanzadas" el número de desempleados

llega ya a los 41 millones de trabajadores.

En forma paulatina, la concentración de la riqueza en

pocas manos y la distribución de la pobreza en

muchas, va delineando el signo de la sociedad

mundial moderna: el frágil equilibrio de absurdas

desigualdades.

La decadencia del sistema económico neoliberal es

un escándalo: "La deuda mundial (comprendiendo

las de las empresas, los gobiernos y las

administraciones) ha sobrepasado los 33,100 miles de

millones.17

de dólares, es decir, 130% del Producto Interno Bruto

(PIB) mundial, y crece a una tasa del 6% al 8% por

año, más de 4 veces el crecimiento del PIB mundial"

(Frédéric F. Clairmont. "Ces deux cents sociétés qui

controlent le monde", en LMD. IV/1997).

El progreso de las grandes transnacionales no

implica el avance de las Naciones desarrolladas. Al

contrario, mientras más ganan los gigantes

financieros, más se agudiza la pobreza en los

llamados "países ricos".

La diferencia a eliminar entre ricos y pobres es brutal

y no parece haber ninguna tendencia por ese

rumbo, antes al contrario. Lejos de atenuarse, ya no

digamos de eliminarse, la desigualdad social se

acentúa, sobre todo en las naciones capitalistas

desarrolladas: En los Estados Unidos, el 1% de los

norteamericanos más ricos ha obtenido el 61,6% del

conjunto de la riqueza nacional del país entre 1983 y

1989. El 80% de los norteamericanos más pobres no

se han repartido más que el 1,2%. En la Gran

Bretaña el número de los sin techo se ha duplicado;

el número de niños que viven sólo de la ayuda social

ha pasado del 7% en 1979 al 26% en 1994; el número

de británicos que vive en la pobreza (definida

como menos de la mitad del salario mínimo) ha

pasado de 5 millones a 13,700,000; el 10% de los más

pobres han perdido el 13 % de su poder adquisitivo,

mientras que l0% de los más ricos han ganado el.18

65% y desde hace cinco años se ha doblado el

número de millonarios (datos de LMD. IV/97).

A inicios de la década de los 90´s "... unas 37,000

firmas transnacionales encerraban, con sus 170,000

filiales, la economía internacional en sus tentáculos.

Sin embargo, el centro del poder se sitúa en el círculo

más restringido de las 200 primeras: desde los inicios

de los años 80, ellas han tenido una expansión

ininterrumpida por vía de las fusiones y las compras

"de rescate" de empresas. De este modo, la parte del

capital transnacional en el PIB mundial ha pasado de

17% a mitad de los años 60 a 24% en 1982 y a más del

30% en 1995. Las 200 primeras son conglomerados

cuyas actividades planetarias cubren sin distinción

los sectores primario, secundario y terciario: grandes

explotaciones agrícolas, producción manufacturera,

servicios financieros, comercio, etc. Geográficamente

ellas se reparten entre 10 países: Japón (62),

Estados Unidos (53), Alemania (23), Francia (19),

Reino Unido (11), Suiza (8), Corea del Sur (6), Italia

(5) y Países Bajos (4)".

(Frédéric F. Clairmont. Op.Cit.)..19

PIEZA 2:

La globalización de la explotación.

Una de las falacias neoliberales consiste en decir que

el crecimiento económico de las empresas trae

aparejados un mejor reparto de la riqueza y un

crecimiento del empleo. Pero no es así. De la misma

forma en que el crecimiento del poder político de un

rey no trae como consecuencia un crecimiento del

poder político de los súbditos (antes al contrario), el

absolutismo del capital financiero no mejora la

distribución de la riqueza ni provoca mayor trabajo

para la sociedad. Pobreza, desempleo y precariedad

del trabajo son sus consecuencias estructurales.

En los años de las décadas de 1960 y 1970, la

población considerada pobre (con menos de un dólar

diario de ingreso para resolver sus necesidades

elementales, según el Banco Mundial) era de unos

200

millones de personas. Para el inicio de la década de

los 90´s sumaba ya 2,000 millones de seres

humanos. Además, el "... montante de las 200

empresas más importantes del planeta representa

más de un cuarto de la actividad económica

mundial; y sin embargo, esas 200 firmas emplean

sólo a 18,8 millones de asalariados, o sea, menos del

0,75 % de la mano de obra del planeta" (Ignacio

Ramonet en LMD. Enero 1997 #15)..20

Más seres humanos pobres y más empobrecidos,

menos personas ricas y más enriquecidas, éstas son

las lecciones del trazo de la pieza 1 del rompecabezas

neoliberal. Para lograr este absurdo, el sistema

capitalista mundial "moderniza" la producción, la

circulación y el consumo de las mercancías. La nueva

revolución tecnológica (la informática) y la nueva

revolución política (las megápolis emergentes sobre

las ruinas de los Estados Nacionales) producen una

nueva "revolución" social. Esta "revolución" social no

consiste más que en un reacomodo, un

reordenamiento de las fuerzas sociales,

principalmente de la fuerza de trabajo.

La Población Económicamente Activa (PEA)

mundial pasó de 1,376 millones en 1960, a 2,374

millones de trabajadores en 1990. Más seres humanos

con capacidad de trabajo, es decir, de generar

riquezas.

Pero el "nuevo orden mundial" no sólo acomoda a

esta nueva fuerza de trabajo en espacios geográficos

y productivos, además, reordena su lugar (o su no-lugar,

como en el caso de desempleados y

subempleados) en el plan globalizador de la

economía.

La Población Mundial Empleada por Actividad

(PMEA) se modificó sustancialmente en los últimos

20.21

años. La PMEA en el sector agrícola y pesquero pasó

del 22% en 1970, al 12% en 1990; en la

manufactura del 25% en 1970, al 22% en 1990;

mientras que en el sector terciario (comercio,

transporte, banca y servicios) creció del 42% en 1970,

al 56% en 1990. En el caso de los países

subdesarrollados, el sector terciario creció del 40% en

1970, a 57% en 1990; mientras que su población

empleada en el sector agrícola y pesquero cayó del

30% en 1970, al 15% en 1990. (Datos de "Mercado

Mundial de Fuerza de Trabajo en el Capitalismo

Contemporáneo". Ochoa Chi, Juanita del Pilar.

UNAM. Economía. México, 1997).

Esto significa que cada vez más trabajadores son

canalizados hacia las actividades necesarias para

incrementar la productividad o para acelerarla

realización de mercancías. El sistema neoliberal

opera así como un megapatrón, concibiendo al

mercado mundial como una empresa unitaria,

administrada con criterios "modernizadores".

Pero la "modernidad" neoliberal parece más cercana

al bestial nacimiento del capitalismo como sistema

mundial, que a la "racionalidad" utópica. La

"moderna" producción capitalista sigue basada en el

trabajo de niños, mujeres y trabajadores inmigrantes.

De los 1,148 millones de niños en el mundo, por lo

menos 100 millones viven literalmente en la calle y

200 millones trabajan, y se prevé que serán 400

millones para el año 2000. Se dice, además, que 146.22

millones de niños asiáticos laboran en la producción

de

autopartes, juguetería, ropa, comida, herrería y

química. Pero esta explotación del trabajo infantil no

sólo se da en los países subdesarrollados, 40% de los

niños ingleses y 20% de los niños franceses trabajan

para completar el gasto familiar o para sobrevivir.

También en la "industria" del placer hay lugar para

los infantes. La ONU calcula que, cada año, un

millón de niños entra al comercio sexual (datos en

Ochoa Chi, J. Op.Cit.).

La bestia neoliberal invade el todo social mundial

homogeneizando hasta las pautas de alimentación.

"En términos globales si bien observamos que hay

particularidades en el consumo alimenticio de cada

región, (y a su interior), no por ello deja de ser

evidente el proceso de homogeneización que se está

imponiendo, incluso sobre las diferencias fisiológico

- culturales de las diversas zonas." ("Mercado

mundial de medios de subsistencia. 1960-1990".

Ocampo Figueroa, Nashelly, y Flores Mondragón,

Gonzalo. UNAM. Economía. 1994.)

Esta bestia le impone a la humanidad una pesada

carga. El desempleo y la precariedad de millones de

trabajadores en todo el mundo es una aguda realidad

que no tiene visos ni siquiera de atenuarse. El

desempleo en los países de la Organización para la

Cooperación y del Desarrollo Económico (OCDE).23

pasó del 3,8% en 1966, al 6,3% en 1990. Tan sólo en

Europa pasó del 2,2% en 1966, al 6,4% en 1990.

La imposición de las leyes del mercado en todo el

mundo, el mercado globalizado, no ha hecho sino

destruir las pequeñas y medianas empresas. Al

desaparecer los mercados locales y regionales, los

pequeños y medianos productores se ven a sí

mismos sin protecciones y sin posibilidad alguna de

competir contra los gigantes transnacionales.

Resultado: quiebre masivo de empresas.

Consecuencia: millones de trabajadores al

desempleo.

El absurdo neoliberal reiterado: el crecimiento de la

producción no genera empleo, al contrario, lo

destruye. La Organización de las Naciones Unidas

(ONU) nombra a esta etapa como "crecimiento sin

empleo".

Pero la pesadilla no termina ahí. Además de la

amenaza del desempleo, los trabajadores deben

enfrentar condiciones precarias de ocupación. Mayor

inestabilidad del empleo, prolongación de las

jornadas de trabajo y desventaja salarial, son

consecuencias de la globalización en general y de la

"terciarización" de la economía (el crecimiento del

sector "servicios") en particular. "En los países

dominados, la mano de obra sufre una precariedad

multiforme: extremada movilidad, empleos sin.24

contrato, salarios irregulares y generalmente

inferiores al mínimo vital y regímenes de jubilación

héticos, actividades independientes no declaradas,

con ingresos aleatorios, es decir, servidumbre o

realización de un trabajo forzoso por parte

de sectores, supuestamente protegidos, como los

niños" (Alain Morice. "Los trabajadores extranjeros,

avanzadilla de la precariedad". LMD. Enero 97).

Las consecuencias de todo esto se traducen en un

verdadero desfonde social globalizado. El

reordenamiento de los procesos de producción y

circulación de mercancías y el reacomodo de las

fuerzas productivas, producen un excedente

peculiar: seres humanos que sobran, que no son

necesarios para el "nuevo orden mundial", que no

producen, que no consumen, que no son sujetos de

crédito, en suma, que son desechables.

Cada día, los grandes centros financieros imponen

sus leyes a naciones y a grupos de naciones en todo

el mundo. Reordenan y reacomodan a sus

habitantes. Y, al terminar la operación, se encuentran

con que "sobran" personas. "Se dispara, por tanto, el

volumen de población excedente, que no sólo está

sometida al azote de la pobreza más aguda, sino que

no cuenta para nada, que está desestructurada y

atomizada, y cuya única finalidad es deambular por

las calles sin rumbo fijo, sin vivienda ni trabajo, sin

familia ni relaciones sociales -al menos mínimamente

estables -, con la única compañía de sus cartones o.25

bolsas de plástico" (Fernández Durán, Ramón.

"Contra la Europa del capital y la globalización

económica". Talasa. Madrid, 1996).

La globalización económica "... hizo necesaria una

disminución de los salarios reales a nivel

internacional, que junto con la disminución del gasto

social (salud, educación, vivienda y alimentación) y

una política antisindical, vinieron a constituir la

parte fundamental de las nuevas políticas

neoliberales de reactivación capitalista" (Ocampo F. y

Flores M. Op. Cit.).

PIEZA 3:

Migración, la pesadilla errante.

Hablamos antes de la existencia de nuevos

territorios, al final de la III Guerra Mundial, que

esperaban ser conquistados (los antiguos países

socialistas), y de otros que debían ser reconquistados

por el "nuevo orden mundial". Para lograrlo, los

centros financieros llevan adelante una triple

estrategia criminal y brutal:

proliferan las "guerras regionales" y los "conflictos

internos", los capitales siguen rutas de acumulación

atípica, y se movilizan grandes masas de

trabajadores..26

El resultado de esta guerra mundial de conquista es

una gran rueda de millones de migrantes en todo el

mundo. "Extranjeros" en el mundo "sin fronteras"

que prometieron los vencedores de la III Guerra

Mundial, millones de personas padecen la

persecución xenófoba, la precarización laboral, la

pérdida de identidad cultural, la represión policíaca,

el hambre, la cárcel y la muerte

"Del Río Grande americano al espacio Schengen

"europeo", se confirma una doble tendencia

contradictoria: por un lado las fronteras se cierran

oficialmente a las migraciones de trabajo, por otro,

ramas enteras de la economía oscilan entre la

inestabilidad y la flexibilidad, que son los medios

más seguros para atraer la mano de obra extranjera"

(Alain Morice. Op.Cit.).

Con nombres distintos, bajo una diferenciación

jurídica, compartiendo una igualdad miserable, los

migrantes o refugiados o desplazados de todo el

mundo son "extranjeros" tolerados o rechazados. La

pesadilla de la migración, cualquiera que sea la causa

que la provoque, sigue rodando y creciendo sobre

la superficie planetaria. El número de personas que

estarían en el ámbito de competencia del Alto

Comisionado de las Naciones Unidas para

Refugiados (ACNUR) ha crecido

desproporcionadamente algo más de 2 millones en

1975, a más de 27 millones en 1995..27

Destruidas las fronteras nacionales (para las

mercancías), el mercado globalizado organiza la

economía mundial: la investigación y el diseño de

bienes y servicios, así como su circulación y

consumo, son pensados en términos

intercontinentales. Para cada parte del proceso

capitalista, el "nuevo orden mundial" organiza el

flujo de fuerza de trabajo, especializada y no, hacia

donde lo necesita. Lejos de sujetarse a la "libre

concurrencia" tan cacareada por el neoliberalismo,

los mercados de empleo están cada vez más

determinados por los flujos migratorios. Tratándose

de trabajadores especializados, aunque poco en

comparación con la migración mundial, este

"traspaso de cerebros" representa mucho en

términos de poder económico y de conocimientos.

Pero, sea de fuerza de trabajo calificada, sea de

simple mano de obra, la política migratoria del

neoliberalismo está más orientada a desestabilizar el

mercado mundial de trabajo que a frenar la

inmigración.

La IV Guerra Mundial, con su proceso de

destrucción / despoblamiento y reconstrucción /

reordenamiento,

provoca el desplazamiento de millones de personas.

Su destino será el seguir errantes, con su pesadilla

a cuestas, y ofrecer a los trabajadores con empleo en

las distintas naciones una amenaza a su estabilidad

laboral, un enemigo para suplir la imagen del patrón,.28

y un pretexto para darle sentido a la sinrazón racista

que el neoliberalismo promueve.

PIEZA 4:

Mundialización financiera y globalización de la

corrupción y el crimen.

Los medios masivos de comunicación nos regalan

una imagen de los dirigentes de la delincuencia

mundial: hombres y mujeres vulgares, vestidos

estrafalariamente, viviendo en mansiones ridículas o

tras los barrotes de una cárcel. Pero esa imagen

oculta más de lo que muestra: ni los verdaderos jefes

de las mafias modernas, ni su organización, ni sus

influencias reales en los terrenos económicos y

políticos son divulgados públicamente.

Su usted piensa que el mundo de la delincuencia es

sinónimo de ultratumba y oscuridad, está

equivocado. Durante el período de la llamada

"Guerra Fría", el crimen organizado fue adquiriendo

una imagen más respetable y no sólo empezó a

funcionar como cualquier empresa moderna,

también fue penetrando profundamente en los

sistemas políticos y económicos de los Estados

nacionales. Con el inicio de la IV Guerra Mundial, la

implantación del "nuevo orden mundial", y su

consiguiente apertura de mercados, privatizaciones,

la desregulación del comercio y las finanzas.29

internacionales, el crimen organizado "globalizó" sus

actividades.

"Según la ONU, los ingresos mundiales anuales de

las organizaciones criminales transnacionales (OCT)

son del orden de 1000 miles de millones de dólares,

un monto equivalente al PNB combinado de países

de ingreso débil (según la categorización de la banca

mundial) y de sus 3 mil millones de habitantes. Esta

estimación toma en cuenta tanto el producto del

tráfico de droga, las ventas ilícitas de armas, el

contrabando de materiales nucleares, etc., y las

ganancias de las actividades controladas por las

mafias (prostitución, juego, mercado negro de

divisas...).

En cambio, no mide la importancia de las inversiones

continuamente realizadas por las organizaciones

criminales dentro de la esfera de control de negocios

legítimos, ni tampoco la dominación que ellas

ejercen sobre los medios de producción dentro de

numerosos sectores de la economía legal" (Michel

Chossudovsky, "La Corruption mondialisée" en

"Géopolitique du Chaos". Op. Cit.).

Las organizaciones criminales de los 5 continentes

han hecho suyo el "espíritu de cooperación mundial"

y, asociadas, participan en la conquista y

reordenamiento de los nuevos mercados. Pero no

sólo en actividades criminales, también participan en

negocios legales. El crimen organizado invierte en.30

negocios legítimos no sólo para "blanquear" el dinero

sucio, también para hacerse de capital para sus

actividades ilegales. Las empresas preferidas para

esto son las inmobiliarias de lujo, la industria del

ocio, los medios de comunicación, la industria, la

agricultura, los servicios públicos y... ¡la banca!

¿Alí Babá y los 40 banqueros? No, algo peor. El

dinero sucio del crimen organizado es utilizado por

los bancos comerciales para sus actividades:

préstamos, inversiones en los mercados financieros,

compra de bonos de deuda externa, compra y venta

de oro y divisas. "En muchos países, las

organizaciones criminales se han convertido en los

acreedores del Estados y ejercen, por su acción sobre

los mercados, una influencia sobre la política

macroeconómica de los gobiernos. Sobre las bolsas

de valores, ellas invierten igualmente en los

mercados especulativos de productos derivados y de

materias primas" (M. Chossudovsky, Op. Cit.).

Por si fuera poco, el crimen organizado cuenta con

los llamados paraísos fiscales. En todo el mundo hay,

cuando menos, 55 paraísos fiscales (uno de ellos, en

las Islas Caimán, tiene el quinto lugar mundial como

centro bancario y tiene más bancos y sociedades

registradas que habitantes). Las Bahamas, las islas

Vírgenes británicas, las Bermudas, San Martin,

Vanuatu, las islas Cook, la isla Mauricio,

Luxemburgo,.31

Suiza, las islas Anglo-Normandas, Dublín, Mónaco,

Gibraltar, Malta, son buenos lugares para que el

crimen organizado se relacione con las grandes

firmas financieras del mundo.

Además de "blanqueo" de dinero sucio, los paraísos

fiscales son usados para evadir impuestos, de aquí

que sean un punto de contacto entre gobernantes,

empresarios y capos del crimen organizado. La alta

tecnología, aplicada a las finanzas, permite la

circulación rápida del dinero y la desaparición de

ganancias ilegales. "Los negocios legales e ilegales

están cada vez más imbricados, introducen un

cambio fundamental en las estructuras del

capitalismo de la posguerra. Las mafias invierten en

negocios legales e, inversamente, ellas canalizan

recursos financieros hacia la economía criminal, a

través del control de bancos o de empresas

comerciales implicadas en el blanqueo de dinero

sucio o que tiene relaciones con las organizaciones

criminales. Los bancos pretenden que las

transacciones son efectuadas de buena fe y que sus

dirigentes ignoran el origen de los fondos

depositados. La consigna de no preguntar nada, el

secreto bancario y el anonimato de las transacciones,

todo está garantizando los intereses del crimen

organizado, protegen a la institución bancaria de

investigaciones públicas y de inculpaciones. No

solamente los grandes bancos aceptan blanquear

dinero, en vista de sus pesadas comisiones, sino que.32

también concesionan créditos a tasas de interés

elevadas a las mafias, en

detrimento de las inversiones productivas

industriales o agrícolas" (M. Chossudovsky, Op.

Cit.).

La crisis de la deuda mundial, en los 80´s, provocó

que el precio de las materias primas se fuera para

abajo. Esto hizo que los países subdesarrollados

vieran reducidos drásticamente sus ingresos. Las

medidas económicas dictadas por el Banco Mundial

y el Fondo Monetario Internacional, supuestamente

para "recuperar" la economía de estos países, sólo

agudizaron las crisis de los negocios legales. En

consecuencia, la economía ilegal se ha desarrollado

para llenar el vacío dejado por la caída de los

mercados nacionales.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas,

"la intrusión de los sindicatos del crimen a sido

facilitada por los programas de ajuste estructural que

los países endeudados han sido obligados a

aceptar para tener acceso a los préstamos del Fondo

Monetario Internacional" (United Nations. "La

Globalization du crime" New York, 1995)..33

PIEZA 5:

¿La legítima violencia de un poder ilegítimo?

El Estado, en el neoliberalismo, tiende a contraerse al

"mínimo indispensable". El llamado "Estado

Benefactor" no sólo se convierte en obsoleto, se

desprende de todo lo que lo constituía en tal y se

queda desnudo.

En el cabaret de la globalización, tenemos el "show"

del Estado sobre una "table dance" que se despoja

de todo hasta quedar con su prenda mínima

indispensable: la fuerza represiva. Destruida su base

material, anuladas sus posibilidades de soberanía e

independencia, desdibujadas sus clases políticas,

los Estados Nacionales se convierten, más o menos

rápido, en un mero aparato de "seguridad" de las

megaempresas que el neoliberalismo va erigiendo en

el desarrollo de esta IV Guerra Mundial.

En lugar de que la inversión pública la orienten al

gasto social, los Estados Nacionales prefieren

mejorar su equipo, armamento y preparación para

cumplir con eficacia la labor que la política dejó de

cumplir hace años: el control de la sociedad.

Los "profesionales de la violencia legítima" se llaman

a sí mismos los aparatos represivos de los Estados

Modernos. Pero, ¿qué hacer si la violencia está ya

bajo las leyes del mercado? ¿Dónde está la violencia.34

legítima y dónde la ilegítima? ¿Qué monopolio de la

violencia pueden pretender los maltrechos Estados

nacionales si el libre juego de la oferta y la demanda

desafía ese monopolio? ¿No demostró la pieza 4

que el crimen organizado, los gobiernos y los centros

financieros están más que bien relacionados? ¿No

es palpable que el crimen organizado cuenta con

verdaderos ejércitos sin más frontera que el poder de

fuego del rival? Así que el "monopolio de la

violencia" no pertenece ya a los Estados Nacionales.

El mercado moderno lo puso a venta...

Viene a cuento esto porque, debajo de la polémica

entre violencia legítima e ilegítima, también está la

disputa (falsa, pienso) entre violencia "racional" e

"irracional".

Cierto sector de la intelectualidad mundial (insisto

en que su quehacer es más complejo que el simple

ser

"de derecha o de izquierda", "progubernamental o de

oposición", "etcétera bueno o etcétera malo")

pretende que la violencia se puede ejercer de modo

"racional", administrar de forma selectiva, (hay

quien, incluso, adelanta algo así como la

"mercadotecnia de la violencia"), y aplicar con

habilidad "de cirujano" en contra de los males de la

sociedad. Algo así inspiró la pasada etapa

armamentista en la Unión Americana: armas

"quirúrgicas", precisas, y operaciones militares como

bisturí del "nuevo orden mundial". Así nacieron las.35

"smart bombs" (que, según me platicó un reportero

que cubrió "Desert Storm", no son tan "inteligentes" y

batallan para distinguir entre un hospital y un

depósito de misiles, en la duda, las "smart bombs" no

se abstienen, destruyen). En fin, el Golfo Pérsico,

como decían los compañeros de los pueblos

zapatistas, está más allá de la capital estatal de

Chiapas (aunque la situación de los kurdos

tenga semejanzas espeluznantes con los indígenas de

un país que se precia de ser "democrático" y "libre"),

así que no insistamos en "aquella" guerra cuando

tenemos la "nuestra".

Bien, la pugna entre violencia "racional" e "irracional"

abre una vía de discusión interesante y,

lamentablemente, no es inútil en los tiempos

actuales. Podíamos tomar, por ejemplo, qué se

entiende por "racional". Si se responde que es la

"razón del Estado" (suponiendo que eso existiera y,

sobre todo, que se le pudiera reconocer alguna razón

al actual Estado neoliberal), entonces cabe

preguntarse si esa "razón de Estado" se corresponde

a la "razón de la sociedad" (siempre suponiendo que

la sociedad de hoy retiene algo de racionalidad) y,

más todavía, si la violencia "racional" del Estado es

"racional" también a la sociedad. Aquí no hay mucho

que discurrir (como no sea ociosamente), la "razón

de Estado" en la modernidad no es otra que "la razón

de los mercados financieros"..36

Pero, ¿cómo administra su "violencia racional" el

Estado moderno? Y, ojo a la historia, ¿cuánto tiempo

dura esa "racionalidad"? ¿El tiempo que va desde

una a otra elección o golpe de Estado (según el

caso)? ¿Cuántas violencias de Estado, que fueron

aplaudidas como "racionales" en su tiempo, son

ahora "irracionales"?

Lady Margaret Thatcher, de "grata" memoria para el

pueblo británico, se tomó la molestia de prologar el

libro "The Next War", de Caspar Weinberg and Peter

Schweizer. (Regnery Publisihng, Inc. Washington,

D.C. 1996).

En este texto, la señora Thatcher, adelanta algunas

reflexiones sobre las 3 similitudes entre el mundo de

la Guerra Fría y el de la Pos Guerra Fría: La primera

de ellas es que el "mundo libre" nunca carecerá de

agresores potenciales. La segunda es la necesidad de

una superioridad militar de los "Estados

democráticos" sobre los posibles agresores. La tercera

similitud es que tal superioridad militar debe ser,

sobre todo, tecnológica.

Para terminar su prólogo, la llamada "dama de

hierro" define la "racionalidad violenta" de los

Estados modernos al señalar: "Una guerra puede

ocurrir de muchas maneras diferentes. Pero la peor

usualmente pasa porque un poder cree que puede

alcanzar sus objetivos sin una guerra o al menos con.37

una guerra limitada que puede ser ganada

rápidamente - y, en consecuencia, fallan los cálculos".

Para los señores Weinberg y Schweizer los escenarios

de las "Guerras Futuras" son: Corea del Norte y

China (abril 6 de 1998), Irán (abril 4 de 1999), México

(marzo 7 del 2003), Rusia (febrero 7 del 2006), y el

Japón (agosto 19 de 2007). No hay, pues, duda de

quiénes serían los posibles agresores: asiáticos,

árabes, latinos y europeos. ¡Casi la totalidad del

mundo es considerado "posible agresor" de la

"democracia" moderna!

Lógico (cuando menos en la lógica liberal): en la

modernidad, el poder (es decir, el poder financiero)

sabe que sólo puede "alcanzar sus objetivos" con una

guerra, y no con una "guerra limitada que puede ser

ganada rápidamente", sino con una guerra

totalmente total, mundial en todos los sentidos. Y, si

le creemos a la nueva secretaria de Estado de los

Estados Unidos, Madeleine Albright, cuando dice:

"Uno de los objetivos prioritarios de nuestro

gobierno es el de asegurar que los intereses

económicos de los Estados Unidos puedan

extenderse a escala planetaria" ("The Wall Street

Journal". 21/I/1997), entonces debemos entender

que todo el mundo (y quiero decir "todo todo") es el

teatro de operaciones de esta guerra.

Es de entender, entonces, que si la disputa por el

"monopolio de la violencia" no se da de acuerdo a las.38

leyes del mercado, sino que es desafiado desde abajo,

el poder mundial "descubra" en ese reto a un

"posible agresor". Este es uno de los desafíos (de los

menos estudiados y más "condenados", entre los

muchos que representa) lanzado por los indígenas en

armas y en rebeldía del Ejército Zapatista de

Liberación Nacional (EZLN) en contra del

neoliberalismo y por la humanidad...

PIEZA 6:

La Megapolítica y los enanos.

Antes dijimos que los Estados Nacionales son

atacados por los centros financieros y "obligados" a

disolverse dentro de las megápolis. Pero el

neoliberalismo no sólo opera su guerra "uniendo"

naciones y regiones. Su estrategia de

DESTRUCCIÓN / DESPOBLAMIENTO y

RECONSTRUCCIÓN /

REORDENAMIENTO produce una o varias fracturas

en los Estados Nacionales.

Esta es la paradoja de la IV Guerra Mundial: hecha

para eliminar fronteras y "unir" naciones, lo que va

dejando tras de sí es una multiplicación de las

fronteras y una pulverización de las naciones que

perecen en sus garras. Más allá de los pretextos,

ideologías o banderas, la actual dinámica MUNDIAL

de quiebre.39

de la unidad de los Estados Nacionales responde a

una política, igualmente mundial, que sabe que

pues de ejercer mejor su poder, y crear las

condiciones óptimas para su reproducción, sobre las

ruinas de los Estados Nacionales.

Si alguien tuviera alguna duda sobre este

caracterizar al proceso de globalización como una

guerra mundial, debería desecharla al hacer cuentas

de los conflictos que provocaron y han sido

provocados por los colapsos de algunos Estados

Nacionales. Checoslovaquia, Yugoslavia, la URSS,

son muestras de la profundidad de estas crisis que

dejan hechos añicos no sólo los fundamentos

políticos y económicos de los Estados Nacionales,

también las estructuras sociales. Slovenia, Croacia y

Bosnia, además de la presente guerra dentro de la

federación Rusa con Chechenia de escenario, no

marcan sólo el destino de la trágica caída del campo

socialista en los fatídicos brazos del "mundo libre",

en todo el mundo este proceso de fragmentación

nacional se repite en escala e intensidad variables.

Hay tendencias separatistas en el Estado Español

(País Vasco, Cataluña y Galicia), en Italia (Padua), en

Bélgica (Flandes), en Francia (Córcega), en el Reino

Unido (Escocia y el País de Gales), y en Canadá

(Québec).

Y hay más ejemplos en el resto del mundo.

Ya nos referimos al proceso de construcción de las

megápolis, ahora hablamos de la fragmentación de.40

países. Ambos procesos se dan sobre la destrucción

de los Estados Nacionales. ¿Se trata de dos

procesos paralelos, independientes? ¿Dos facetas del

proceso de globalización? ¿Son síntomas de una

megacrisis aún por estallar? ¿Meros hechos aislados?

Pensamos que se trata de una contradicción

inherente al proceso de globalización, una de las

esencias del modelo neoliberal. La eliminación de

fronteras comerciales, la universalidad de las

telecomunicaciones, las superautopistas de la

informática, la omnipresencia de los centros

financieros, los acuerdos internacionales de unidad

económica, en fin, el proceso de globalización en su

conjunto produce, al liquidar los Estados Nacionales,

una pulverización de los mercados internos. Éstos no

desaparecen o se diluyen en los mercados

internacionales, sino que consolidan su

fragmentación y se multiplican.

Sonará contradictorio, pero la globalización produce

un mundo fragmentado, lleno de pedazos aislados

unos de otros (y no pocas veces enfrentados entre sí).

Un mundo lleno de compartimentos estancos,

comunicados apenas por frágiles puentes

económicos (en todo caso tan constantes como la

veleta de viento que es el capital financiero). Un

mundo de espejos rotos reflejando la inútil unidad

mundial del rompecabezas neoliberal..41

Pero el neoliberalismo no sólo fragmenta el mundo

que supone unir, también produce el centro

político-económico que dirige esta guerra. Y si, como

señalamos antes, los centros financieros imponen

su ley (la del mercado) a naciones y a grupos de

naciones, entonces deberíamos redefinir los límites y

alcances de la política, es decir, del quehacer político.

Conviene entonces hablar de la megapolítica, en

ésta sería donde se decidiría el "orden mundial".

Y cuando decimos "megapolítica" no nos referimos al

número de quienes en ella se mueven. Son pocos,

muy pocos, los que se encuentran en esta

"megaesfera". La megapolítica globaliza las políticas

nacionales, es decir, las sujeta a una dirección que

tiene intereses mundiales (que por lo regular son

contradictorios a los intereses nacionales) y cuya

lógica es la del mercado, es decir, la de la ganancia

económica.

Con este criterio economicista (y criminal) se decide

sobre guerras, créditos, compra y venta de

mercancías, reconocimientos diplomáticos, bloqueos

comerciales, apoyos políticos, leyes de migración,

golpes de Estado, represiones, elecciones, unidades

políticas internacionales, rupturas políticas

intranacionales, inversiones, es decir, la

supervivencia de naciones enteras.

El poder mundial de los centros financieros es tan

grande, que pueden prescindir de la preocupación.42

por el signo político de quien detente el poder en una

nación, si es que se garantiza que el programa

político de quien detente el poder en una nación, si

es que se garantiza que el programa económico (es

decir, la parte que corresponde al megaprograma

económico mundial) no se altere. Las disciplinas

financieras se imponen a los disti

El gran poder mundial puede tolerar un gobierno de

izquierda en cualquier parte del mundo, siempre y

cuando ese gobierno no tome medidas que vayan en

contra de las disposiciones de los centros

financieros mundiales. Pero de ninguna manera

tolerará que una alternativa de organización

económica, política y social se consolide. Para la

megapolítica, las políticas nacionales son hechas por

enanos que deben plegarse a los dictados del gigante

financiero. Así será, hasta que los enanos se rebelen...

Aquí tiene usted la figura que representa la

"megapolítica". Comprenderá usted que es inútil

tratar de encontrarle una racionalidad y que,

desenredando la madeja, nada quedará claro..43

PIEZA 7:

Las bolsas de resistencia.

"Para empezar, te ruego no confundir la Resistencia

con la oposición política. La oposición no se opone

al poder sino a un gobierno, y su forma lograda y

completa es la de un partido de oposición; mientras

que la resistencia, por definición (ahora sí), no puede

ser un partido: no está hecha para gobernar a su vez,

sino para... resistir."

Tomás Segovia. "Alegatorio". México, 1996.

La aparente infalibilidad de la globalización choca

con la terca desobediencia de la realidad. Al mismo

tiempo que el neoliberalismo lleva adelante su

guerra mundial, en todo el planeta se van formando

grupos de inconformes, núcleos de rebeldes. El

imperio de las bolsas financieras enfrenta la rebeldía

de las bolsas de resistencia.

Sí, bolsas. De todos los tamaños, de diferentes

colores, de las formas más variadas. Su única

semejanza es su resistirse al "nuevo orden mundial"

y al crimen contra la humanidad que conlleva la

guerra neoliberal.

Al tratar de imponer su modelo económico, político,

social y cultural, el neoliberalismo pretende

subyugar.44

a millones de seres, y deshacerse de todos aquellos

que no tienen lugar en su nuevo reparto del mundo.

Pero resulta que estos "prescindibles" se rebelan y

resisten contra el poder que quiere eliminarlos.

Mujeres, niños, ancianos, jóvenes, indígenas,

ecologistas, homosexuales, lesbianas, seropositivos,

trabajadores y todos aquellos y aquellas que no sólo

"sobran", sino que también "molestan" al orden y el

progreso mundiales, se rebelan, se organizan y

luchan. Sabiéndose iguales y diferentes, los excluidos

de la "modernidad" empiezan a tejer las resistencias

en contra del proceso de destrucción /

despoblamiento y reconstrucción / reordenamiento

que lleva adelante, como guerra mundial, el

neoliberalismo.

En México, por poner un ejemplo, el llamado

"Programa de desarrollo integral del Istmo de

Tehuantepec" pretende construir un moderno centro

internacional de distribución y ensamble de

mercancías. La zona de desarrollo abarca un

complejo industrial en el que se refina la tercera

parte del crudo mexicano y se elabora el 88% de los

productos petroquímicos. Las vías de tránsito

interoceánico consistirán en carreteras, una ruta

fluvial aprovechando el tendido natural de la zona

(río Coatzacoalcos) y, como eje articulador, la línea

del ferrocarril transístmico (a cargo de 5 empresas, 4

de EU y 1 de Canadá). El proyecto sería zona

ensambladora bajo el régimen de maquiladoras. Dos

millones de pobladores del lugar pasarían a ser.45

estibadores, controladores de paso o maquiladores.

(Ana Esther Ceceña. "El Istmo de Tehuantepec:

frontera de la soberanía nacional". "La Jornada del

Campo" 28 de mayo 1997.) También en el sureste

mexicano, en la selva Lacandona, se echa a andar el

"Programa de Desarrollo Regional Sustentable para

la Selva Lacandona". Su objetivo real es poner a

disposición del capital las tierras indígenas que,

además de ser ricas en dignidad e historia, también

lo son en petróleo y uranio.

El resultado previsible de estos proyectos será, entre

otros, la fragmentación de México (separando al

sureste del resto del país). Además, y ya que de

guerras hablamos, los proyectos tienen implicaciones

contrainsurgentes. Forma parte de una pinza para

liquidar la rebeldía antineoliberal que explotó en

1994.

En medio quedan los indígenas rebeldes del Ejército

Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

(Ya en el tema de indígenas rebeldes conviene un

paréntesis: los zapatistas piensan que, en México

(ojo: en México) la recuperación y defensa de la

soberanía nacional es parte de una revolución

antineoliberal.

Paradójicamente, el EZLN es acusado de pretender la

fragmentación de la nación mexicana. La realidad

es que los únicos que han hablado de separatismo

son los empresarios del estado de Tabasco (rico en.46

petróleo) y los diputados federales chiapanecos que

pertenecen al PRI. Los zapatistas piensan que es

necesaria la defensa del Estado Nacional frente a la

globalización, y que los intentos de partir a México

en pedazos vienen del grupo gobernante y no de las

justas demandas de autonomía para los pueblos

indios.

El EZLN, y lo mejor del movimiento indígena

nacional, no quieren que los pueblos indios se

separen de México, sino ser reconocidos como parte

del país con sus especificidades. No sólo eso, quieren

un México con democracia, libertad y justicia. Las

paradojas siguen, porque mientras el EZLN lucha

por la defensa de la soberanía nacional, el Ejército

Federal Mexicano lucha contra esa defensa y

defiende a un gobierno que ha destruido ya las bases

materiales de la soberanía nacional y ha entregado el

país, no sólo al gran capital extranjero, también al

narcotráfico).

Pero no sólo en las montañas del sureste mexicano se

resiste y se lucha contra el neoliberalismo. En

otras partes de México, en la América Latina, en los

Estados Unidos y el Canadá, en la Europa del

Tratado de Masstrich, en el África, en el Asia, y en

Oceanía, las bolsas de resistencia se multiplican.

Cada una de ellas tiene su propia historia, sus

diferencias, sus igualdades, sus demandas, sus

luchas, sus logros. Si la humanidad tiene todavía

esperanzas de supervivencia, de ser mejor, esas.47

esperanzas están en las bolsas que forman los

excluidos, los sobrantes, los desechables.

Éste es un modelo de bolsa de resistencia, pero no

haga mucho caso de él. Hay tantos modelos como

resistencias y como mundos hay en el mundo. Así

que dibuje el modelo que más le guste. En esto de las

bolsas, como en las resistencias, la diversidad es

riqueza. Hay, a no dudarlo, más piezas del

rompecabezas neoliberal. Por ejemplo: los medios de

comunicación, la cultura, la polución, las

pandemias. Aquí sólo hemos querido mostrarle el

trazo de 7 de ellas.

Estas 7 bastan para que usted, después de dibujarlas,

colorearlas y recortarlas, se dé cuenta que es

imposible armarlas juntas. Y éste es el problema del

mundo que la globalización ha pretendido rearmar:

las piezas no encajan.

Por esto, y por otras razones que no vienen al espacio

de este texto, es necesario hacer un mundo nuevo.

Un mundo donde quepan muchos mundos, donde

quepan todos los mundos...

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

México, Junio de 1997..48

P.D. QUE CUENTA SUEÑOS QUE EL AMOR

ANIDA.- Reposa la mar a mi lado. Comparte desde

hace tiempo angustias, incertidumbres y no pocos

sueños, pero ahora duerme conmigo la caliente

noche de la selva. Yo miro su trigo agitado en el

sueño y me maravillo de nuevo al encontrarla a ella

como es ley: tibia, fresca y a mi lado. La asfixia me

saca del lecho y toma mi mano y la pluma para traer

al Viejo Antonio hoy, como hace años...

He pedido al Viejo Antonio que me acompañe en

una exploración río abajo. No llevamos más que un

poco de pozol para comer. Durante horas seguimos

el caprichoso cauce y el hambre y el calor aprietan.

Toda la tarde la pasamos tras una piara de jabalíes.

Casi anochece cuando le damos alcance, pero un

enorme censo (puerco de monte) se desprende del

grupo y nos ataca. Yo saco a relucir todos mis

conocimientos militares, dejo tirada mi arma y me

trepo al árbol más cercano. El Viejo Antonio queda

inerme ante el ataque, pero en lugar de correr, se

pone tras una maraña de bejucos. El gigantesco jabalí

arremete de frente y con toda su fuerza, pero queda

atrapado entre las lianas y las espinas. Antes de que

pueda librarse, el Viejo Antonio levanta su vieja

chimba y, de un tiro en la cabeza, resuelve la cena de

ese día.

Ya en la madrugada, cuando he terminado de

limpiar mi moderno fusil automático (un M-16,

calibre 5.56.49

mm, con selector de cadencia y alcance efectivo de

460 metros, además de mira telescópica, bipie y

cargador de "drum" con 90 tiros), escribo en mi

diario de campaña y, omitiendo todo lo sucedido,

sólo anoto: "Topamos puerco y A. mató una pieza.

Altura 350 msnm. No llovió".

Mientras esperamos que se cueza la carne, le cuento

al Viejo Antonio que la parte que me toca servirá

para las fiestas que se preparan en el campamento.

"¿Fiestas?", me pregunta mientras atiza el fuego.

"Sí", le digo, "No importa el mes, siempre hay algo

que celebrar.". Después sigo con lo que yo supuse era

una brillante disertación sobre el calendario histórico

y las celebraciones zapatistas. En silencio escucha

el Viejo Antonio y, suponiendo que no le interesa,

me acomodo para dormir.

Entre sueños miró al Viejo Antonio tomar mi

cuaderno y escribir algo. En la mañana, repartimos la

carne después del desayuno y cada uno toma su

camino. Ya en nuestro campamento, reporto al

mando y le muestro la bitácora para que sepa lo

ocurrido. "Esta no es tu letra", me dice mientras me

muestra la hoja del cuaderno. Ahí, al final de lo que

yo anoté ese día, el Viejo Antonio había escrito con

letras grandes:

"Si no puedes tener la razón y la fuerza, escoge

siempre la razón y deja que el enemigo tenga la

fuerza..50

En muchos combates puede la fuerza obtener la

victoria, pero en la lucha toda sólo la razón vence. El

poderoso nunca podrá sacar razón de su fuerza, pero

nosotros siempre podremos obtener fuerza de la

razón".

Y más abajo, con letra muy pequeña: "Felices fiestas".

Ni para qué decirlo, se me quitó el hambre. Las

fiestas, como siempre, estuvieron bien alegres. "La

del moño colorado" estaba todavía, felizmente, muy

lejos del "hit parade" de los zapatistas...




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